FADIR DELGADO ACOSTA Y CARLOS MANUEL VILLALOBOS VILLALOBOS, ¿REESCRITURA, ACOSO Y ENVIDIA O ENGAÑO, COMPLICIDAD y ESTAFA?
- Introducción
Durante más de un año decidí guardar silencio. No acudí a las redes sociales. No busqué titulares. Siempre mantuve la cabeza fría. Nunca reaccioné. Hice público lo necesario y me alejé. Tiempo después, de manera casi obligatoria, tras la inclusión de campañas temerarias, a instituciones y correos institucionales, lo que califica como delito, por petición de los órganos respectivos de la Universidad de Salamanca, interpuse una denuncia en sedes judiciales españolas, por manifestarse, como un hecho jurídico, la existencia de crimen organizado. Sí, existe crimen organizado entre ciertos grupos literarios y culturales, invitados por doquier a festivales. Ese asunto es preocupante y es necesario hacerlo visible.
Por tales razones, el objetivo de este artículo es mostrar los hechos ocultos detrás del retiro del 34 Premio de Poesía Tiflos a la poeta colombiana residente en Costa Rica Fadir Delgado Acosta y la participación de cofradías en la escena literaria actual, con el único propósito de hacer un llamado internacional a la criticidad y a la denuncia inmediata ante la presencia de hechos injustificables, como lo son el engaño, la estafa, el encubrimiento, la complicidad, el aprovechamiento del victimismo mediático e identitario (de la mano con la posverdad y los sofismas) y las medidas coactivas de intentos de intimidación y cancelación.
- Antecedentes del eufemismo “reescritura”
La investigación respecto a Delgado Acosta nunca fue parte de campañas personales, ataques ni insultos; más bien tuve que soportar amenazas, graves acusaciones y campañas temerarias de cancelación e intentos de intimidación, incluso de una profesora universitaria, recién ascendida a catedrática, allegada al Premio Tiflos, a quien mi gabinete de abogados en España le hizo llegar un burofax, para alertarle, por última vez, que, si no detiene sus campañas injuriosas sistemáticas (coactivas y bajo la sombra), se iniciarán, sin previo aviso, acciones judiciales de inmediato. Los documentos judiciales existen. No es humo ni comunicados mediáticos.
Es necesario dejar de ser tan permisivos con personas que se esconden en las instituciones, fingiendo ser seres de bien y profesionales éticos. Si alguien ha recibido acoso soy yo, mediante personas reales, que me han acusado, de manera coactiva, incluso de la muerte de una persona, un joven poeta, y han llamado a instituciones a mentirles sobre mí y a pedir que se me cancele y me expulsen de tales sitios, y a través de cuentas falsas, que distinguen a los principales actores, pues hacen uso de ellas incluso para elogiarse y aumentar los “likes” en sus publicaciones (véase Valeria Alponte, entre otros más).
En abril de 2025, invité, de manera enfática, a los lectores a comprar los libros La temperatura exacta del miedo (2021) y Cama de hospital vista desde abajo (2021), para que pudieran constatar que allí no existe “reescritura”, como lo aseguran ciertas personas. entre ellas, Carlos Manuel Villalobos Villalobos (esposo de Delgado Acosta), mediante “lobby” para engañar-persuadir al público y a los lectores en general. De igual manera, los cambios menores identificados, bastante pobres e incluso varias veces incurriendo en errores ortográficos y de redacción, no mejoran en nada los textos y ni siquiera los alteran en su significado; únicamente buscan engañar a los jurados. Por eso, en casi todos los casos identificados se cambian los títulos y se sustituyen palabras irrelevantes. La reescritura es totalmente válida, crear versiones de un mismo libro para engañar a lectores y jurados no.
La semilla de este escenario se sembró en Costa Rica y sus raíces y frutos se fueron desplazando hacia otros países, de América y Europa. Dentro de los cómplices de encubrimiento público de Delgado Acosta, aparte de su marido, se encuentra Mauricio Molina Delgado, poeta costarricense y profesor ya jubilado de la Universidad de Costa Rica. Este autor dijo públicamente en Facebook, en abril de 2025, que no ver reescritura en el caso Tiflos, para lo cual pone varios ejemplos de reescritura (“Goethe, Cervantes y Lorca”), es seguir y avalar una retórica de “pseudointelectualidad de derechas, fiel a su proyecto de destruir el pensamiento serio” y tomarse en serio una publicación que representa “una broma de mal gusto […] y un fracaso como crítica, con mediocridad de argumentación”.
Este comentario es particularmente significativo, porque además de encubrir a sus amistades, responde a una retórica que promueve la polarización política. Molina Delgado apoya lo que algunas personas, en el presente, llaman una izquierda neoliberal de caviar, que por supuesto beneficia a quienes han aprovechado al máximo el dinero del Estado, recibiendo salarios lujosos, como es su caso, en muchas ocasiones sin contar con el perfil profesional óptimo, sino con los contactos pertinentes para blindar y proteger la consolidación de redes de cuido en las propias universidades.
Molina Delgado, al igual que varios encubridores de Delgado Acosta y Villalobos Villalobos, es actor activo del partido Frente Amplio en Costa Rica y según un artículo publicado, en 2019, por Luis Valverde (en “Infogram”), antes de su jubilación, tenía un salario mensual de más de cinco millones de colones, equivalentes más o menos a casi 10 000 euros por mes. ¿Cómo no avalar infracciones de amigos con ese salario? Ahora bien, cada lector tiene la posibilidad de valorar si ese salario corresponde o no con el perfil de dicho autor y sus aportaciones al país y la institución donde laboró. Incluso, valorar si corresponde que un profesor universitario con su perfil reciba ese salario por mes (sin contar reducciones), y si tenía ciertos privilegios de jornada laboral y cargos administrativos, porque esto no sucede con todos los docentes (no es un tema de currículum, lo aclaro), todo lo contrario.
Toda esta campaña mediática de posverdades y sofismas liderados por Delgado Acosta y Villalobos Villalobos, y en apoyo en buena parte por personas con un perfil de neofeudalistas, pretendía ocultar, entre el ruido y el escándalo mediático, un proceso premeditado, mediante la afección y envío no a dos ni tres concursos, sino a más, que hoy siguen figurando en su biografía y que la han hecho recibir ciertos beneficios monetarios no solo de Colombia: Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio, 2020; Premio Internacional Vicente Rodríguez-Nietzsche, 2020; VII Premio Internacional de Poesía Jovellanos, entre otros documentados en mi investigación.
Entre otros ejemplos, esta autora publicó dos veces un mismo libro a partir de premiaciones financiadas con dinero público de países distintos; aunque el asunto no se queda ahí, existen unas versiones del mismo libro publicadas y otras no: 1) Los muertos del jardín (mención de honor del V Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas), 2) Un reino para la fiebre (mención de honor del II Premio Internacional Vicente Rodríguez-Nietzsche), 3) Cama de hospital vista desde abajo (Premio UNA Palabra, cuyo envío fue de manera casi simultánea al Tiflos, agosto de 2020) y 4) La Temperatura exacta del miedo (Premio Tiflos, que la condujo al Premio Nacional de Poesía de Colombia). Con solo estos datos parece suficiente. La literatura, los escritores y los lectores merecen un mínimo respeto y menos mentiras.
Por si quedan dudas, algunas personas han comprado “los” poemarios de Delgado Acosta publicados y han construido su propio criterio, lejos de chantajes y manipulaciones de terceros. Eso me parece excelente, porque impide que escuchen el canto seductor de las sirenas y puedan entrenar el espíritu de la criticidad. No obstante, a pesar de haber dejado el espacio abierto para que otras personas investigaran y aparecieran otras voces, ninguna persona ha tenido en cuenta que unas de las acciones que delatan a Delgado Acosta ha sido el borrado de huellas.
Dicha dinámica malintencionada, según los profesionales jurídicos consultados, es usual e importante tenerla en cuenta a la hora de declarar delitos de estafa, que se considera “un acto engañoso como bien apunta Pariona Arana (2023), con la determinación orientada a la obtención de un beneficio injusto, ya sea a título particular o para otra persona” (Pedro Luis Bracho-Fuenmayor, “Engaño suficiente en la estafa: una propuesta desde la jurisprudencia española y la imputación objetiva”, 2025, p. 47).
- Apología de un engaño: la campaña #FadirDelgadonoestásola
El presente artículo hace un llamado internacional, en honor a la poesía y la verdad, para que se frene de inmediato la campaña mediática de falsedades y victimizaciones irresponsables que han surgido detrás de este asunto. La autora principal de los hechos aquí narrados cuenta con varios cómplices en el mundo literario iberoamericano, y hoy, todos los que se escudan en el hashtag #Fadirnoestásola, en la vergonzosa campaña de #metoo (recolección de firmas para una carta pública contra la supuesta misoginia) y en las campañas de temerarias acusaciones en torno a terceros responsables de la muerte de un poeta joven, también son cómplices, quizás por falta de información (dejo el peso de la duda), entre ello, ignorar un contexto cargado de excesos, situación que no ha pasado desapercibida incluso entre poetas e intelectuales europeos de peso.
De manera reciente, el día 4 de agosto de 2026, la página de Instagram “brurrafaloscolectivoartistico” realizó una publicación en donde anuncian lo siguiente:
Consideramos vil todo el acoso y hostigamiento que ha sufrido Fadir desde hace más de un año. No hay justificación alguna para aquellos que pretenden enlodar el buen nombre y la honra de una mujer profesional, trabajadora, comprometida con sus trabajos y obras […]
Antes de tomar una posición, de cancelar o juzgar a una persona; es ético y necesario conocer los hechos, las voces y evidencias en cada caso. Por eso, desde su tierra barranquillera reiteramos nuestro apoyo y solicitamos respeto antes de liberar información sin fundamento; sin conocer los antecedentes del caso y de quienes formulan las acusaciones. (Enlace de visita a la publicación: https://www.instagram.com/p/DboWNE4hX1i/ )
El presente artículo contrasta, con los debidos fundamentos y hechos, evidencias y materiales probatorios e indiciarios, posiciones sesgadas de ese tipo, que promueven una leyenda ajena a la realidad y que dañan a la ética profesional, pues Delgado Acosta hasta donde tenemos conocimiento no ha sufrido ningún tipo de acoso ni hostigamiento (y por eso no menciona nombres concretos de manera pública ni ha interpuesto denuncias), sino que más bien ha incurrido en acciones deshonestas y al tomar una de las instituciones afectadas una decisión, ha recurrido a la mentira y a la victimización injustificables.
- Muestra de un modelo operativo premeditado y con complicidades
Para entrar en contexto, el día 20 de diciembre de 2020, Delgado Acosta publicó unos poemas en la revista mexicana Círculo de Poesía, entre ellos se encuentra “Hospital de recién nacidos”, que aparece en La temperatura exacta del miedo bajo el título “El mapa de las puertas”, totalmente igual (desde la primera palabra hasta la última). Ella, luego de recibir el 34 Premio Tiflos de Poesía y de manera simultánea el Premio UNA Palabra 2020, escribió a algunas revistas literarias a solicitar que borraran sus poemas para que no se enteraran de lo que había hecho: ¿no era que estaba incurriendo en “reescritura”? ¿Van a seguir estas personas mintiendo y victimizándose sin escrúpulos? ¿Van a seguir manipulando el sector cultura, que amerita respeto, verdad y honestidad? Quienes nos dedicamos profesionalmente a la escritura no lo podemos permitir más. Desde este posicionamiento se justifica con creces la importancia de este artículo y el llamado internacional.
Entre la lista de medios literarios que cedieron al borrado de huellas aparece la revista mexicana Círculo de Poesía. Sus editores encargados eliminaron la publicación de poemas de Delgado Acosta, pero dejaron huella-registro en Instagram. Siempre se ha dicho que no existe crimen perfecto y es así, mi investigación lo ha confirmado. Por eso, cuando hice el primer anuncio, invitando a los lectores a consultar los libros, integrantes de dicho medio hicieron una publicación de apoyo a la autora, sugiriendo que no existía infracción alguna, y que bastaba con ver su trayectoria impecable.
Este tipo de campañas de “mainstream” suelen ser comunes en usuarios que mantienen un mismo perfil y se encubren unas a otras, por eso no sorprende que incluso personas condenadas penalmente por plagio hayan salido en su defensa de manera reciente. Cada quien busca defender lo que teme, esconde y protege. Lo mejor para un escritor o una escritora es hacer una carrera escritural lo más independiente posible de jaurías, sectas y mafias literarias.
Precisamente, Harold Alva Viale, poeta, reconocido gestor cultural peruano y uno de los integrantes de Círculo de Poesía, en línea con una dinámica emprendida por otros poetas del mismo ecosistema cultural (como Lauren Mendinueta, Mauricio Molina Delgado, Marisa Martínez Pérsico, Carla Pravisani, Byron Ramírez Agüero, Luis Rodríguez Romero, entre otros), hizo una publicación de Facebook, el día 6 de abril de 2025, en donde presenta, junto con otros poetas, a Delgado Acosta, bajo calificativos ajenos a la realidad: “trayectorias a tajo limpio, impecable” (Enlace de visita: https://www.facebook.com/harold.alva.viale.2025/posts/pfbid0c4LCxFPaK7ajqoGDvJav8TtDdfqDeuTmHZLhUHq3FyKDv3AZj8AeJaPwDm5VDhodl ).
Al respecto, debemos tener en cuenta dos aspectos primarios que se enmarcan en este contexto de encubrimientos y complicidades: 1) La publicación de Alva Viale fue hecha, como respuesta a la publicación “Fadir Delgado Acosta, ¿dos premios, un mismo libro?”, realizada el mismo 6 de abril de 2025 y fue comentada por poetas cómplices y protectores de Delgado Acosta como Mendinueta y Ramírez Agüero. 2) Delgado Acosta fue finalista del II Premio Iberoamericano de Poesía José Santos Chocano, dirigido por Alva Viale y cuyos envíos de poemarios son sin anonimato ni plica.
A su vez, entre otros asuntos, no debemos olvidar, en esta línea de encubrimientos, las campañas públicas de protección de Alva Viale a su expareja, la poeta y actual abogada penalista peruana Giuliana Llamoja Hilares, quien el 5 de marzo de 2005 asesinó a su madre a partir de 65 puñaladas, heridas y cortes, lo que le produjo una condena penal, en 2006, de 20 años de cárcel, reducidos a 12 en 2009, con beneficio de semilibertad (con resoluciones pantanosas en 2012 por posible tráfico de influencias, tras petitorias de reintegración carcelaria por el supuesto incumplimiento de normativas judiciales). Dicha autora fue defendida por Alva Viale, entre otros, en el medio dirigido por él, Contrapoder, que fue presentado ante el juzgado por Reich Llamoja Hilares, un hermano de la así llamada parricida. Asimismo, ella lo ha defendido de acusaciones de estafa a escritores, disponibles incluso en viejos perfiles de Facebook de Alva Viale.
Además, la citada publicación de Alva Viale responde más o menos a la misma dinámica publicitaria y liviana emprendida, durante varios años, a favor del poeta español Luis García Montero, a quien no para de adular, de premiar, de publicar (dedicándole incluso el número de la Revista de Escrituras Iberoamericanas, que dirige), contribuyendo de esta forma a la construcción de hologramas literarios ficticios, en beneficio de una de las personas que, según lo confirman críticas que van desde autores como José Ángel Valente hasta Álvaro Pombo, más daño, en el ámbito estético, le han hecho a la poesía en lengua española durante al menos los últimos treinta años, y también flanco de críticas serias y fundamentadas respecto a premios literarios y debates no menores, entre ellos, los relacionados con la Real Academia Española, en la cultura letrada española.
No obstante, estas campañas de apoyo han conducido, entre otros asuntos, a que el Instituto Cervantes dirigido por quien Alva Viale llama de manera populista “mi maestro” y “uno de los mejores poetas de la lengua española” (recibiendo la distinción “Poeta de América” en Perú), sea hoy uno de los patrocinadores del Festival Internacional Primavera Poética, en Lima, dirigido por él, junto con algunas alianzas, entre ellas Círculo de Poesía (revista y editorial), que a través de su altísimo impacto internacional y trabajo de difusión literaria, es el sitio hispanoamericano de mayor adulación, en los medios digitales, a García Montero.
Dentro de este contexto, cabe recordar que el 7 de diciembre de 2024, en la misma revista Círculo de Poesía, Delgado Acosta publicó una entrevista, realizada por Jhonattan Arredondo Grisales. Allí, ella llama “reescritura” a lo que realmente es engaño, que suele conducir a la estafa. Esto era algo planificado que debía hacer, por supuesto, pero no sin cómplices del mismo ecosistema literario. De esa entrevista se han valido muchas personas para hacer “lobby”, engañar y confundir al público, entre ellas, solo por dar dos nombres, Mendinueta, poeta y gestora cultural colombiana residente en Portugal, y Martínez Pérsico, poeta y profesora argentina residente en Italia, quien agrega graves y temerarias acusaciones sobre la muerte de una persona joven, seguidas del acompañamiento antojadizo de correos y logos de la Universidad de Salamanca, invitando a presentar denuncias ante tal institución.
Además, a tal comunicado en Facebook del día 24 de agosto de 2025 por parte de Martínez Pérsico, se suma un temerario mensaje de advertencia intimidatoria por parte de Remedios Sánchez García, directora del Festival Internacional de Poesía de Granada y allegada, igual que la referida poeta argentina, al núcleo cultural y literario de García Montero:
Tienes toda la razón, Marisa. Lo que a mi más me preocupa de todo esto es que se normalicen unas prácticas que han avanzado peligrosamente por un camino difícilmente reversible. Somos conscientes de la guerra intestinas, de cómo hay quien intenta manipular en su beneficio, pero nunca se había alcanzado desde el ámbito académico una voluntad de ataque tan perverso. Sirva de aviso para navegantes que recuerdan las actitudes aisladas de algún crítico de los 80, que ha pasado de publicar en los espacios más significativos a quedarse en un blog particular. Ojalá comprendan pronto que ese no es el camino. (Enlace de visita a la publicación: https://www.facebook.com/marisa.m.persico/posts/pfbid027zZ5M2XVh6CHMg27Nfhp8sywuoHqKmCtFwBhtNLY9hXSWD2YKkKEBihSpBTGdMBYl )
Todo este escenario estaba debidamente planificado para burlarse de los lectores y construir una campaña de intentos de silenciamiento, intimidación y cancelación, muchas veces a las espaldas, contra quien firma estas páginas. ¡La comunidad literaria no debería normalizar este tipo de dinámicas, a cambio de favores, publicaciones, premiaciones e invitaciones a festivales! La literatura con la que me formé desde niño es algo diferente, que se fortalece con la proteína de la ética y de la verdad, y en caso contrario se pudre, como una fruta que contamina todo a su alrededor.
- Continuidad de una campaña mediática: cómo construir un relato
Las redes sociales, cuando se convierten en herramientas para construir un relato, afín a la mentira, se transforman en un medio peligroso: que normalizan los sofismas, el cinismo, la doble moral y las realidades ficticias orquestadas con aprovechamiento del poder y del capital simbólico. Basta con revisar la reciente respuesta de Fabiola Acosta a Samuel Simanca, a quien le han borrado sus comentarios de varias publicaciones, por querer mostrar la otra versión de los hechos. Acosta, madre de la principal responsable de este tema, está confundiendo, al igual que su hija, su esposo y cierto núcleo de amigos y escritores, a las personas en las redes sociales y fuera de ellas, y las está conduciendo a un pantano sin salida, el cual atenta contra el honor de la verdad, indispensable no solo para cualquier poeta, sino para la poesía en general.
La madre de Delgado Acosta se refirió, el 4 de agosto de 2026, al caso de su hija alegando la presencia de credibilidad ante acusaciones sin fundamento hechas por un hombre “con graves problemas de psiquiatría, perseguidor de mujeres y misógino”. Además, a ello agrega, “Fadir no ha hecho nada malo, lo ha explicado en entrevistas”, en clara alusión a la referida entrevista publicada por Círculo de Poesía. Por último, agrega lo siguiente: “La verdad saldrá y solo Dios guiará. Dejen de hostigar y perseguir a buenas escritoras”.
Además, Fabiola Acosta, junto con otras personas más, al hablar de acoso y misoginia están manchando el nombre del feminismo porque lo están instrumentalizando. Esto es sumamente lamentable, porque este asunto proyecta un absoluto irrespeto contra las mujeres en general, tras poner por encima los caprichos de su hija, incomparables con las luchas por la igualdad y por ser visibles, que han tenido, a lo largo de la historia, millones de mujeres: la mitad de la humanidad. Por si fuera poco, como vimos en el párrafo anterior, incluye a la figura de Dios, para intentar persuadir con cierto buenismo y populismo moral, lo cual es todavía más repugnante y da constancia de hasta dónde son capaces de llegar este tipo de personas y sus cofradías.
Para quienes dedicamos horas, meses y años enteros a formarnos, escribir, leer y reescribir con total entrega y honestidad, porque es nuestro oficio y nuestra profesión, entre ello, hacer estudios de obras de varias mujeres honestas, este tipo de mensajes, y los hechos que se ocultan detrás, son una absoluta falta de respeto, tan grande como mentirle no solo a un país entero, sino a varios. Es intolerable, máxime cuando han convertido esto en supuesta misoginia y envidias. ¡Por favor! ¡Más respeto por la poesía y por las mujeres que han luchado, durante años, por una mejor sociedad y por hacer visible la violencia (real, no impostada) contra ellas!
No estamos frente a opiniones, riñas personales, injurias, acoso ni envidias, sino ante pruebas, documentos fácticos obtenidos bajo rigurosidad de investigación, como puede verse enseguida (solo por mostrar un ejemplo fáctico, entre muchos otros más):



(“El mapa de las puertas” (título que se repite en Cama de hospital vista desde abajo, con otro poema que induce a engaño, bajo el título “En las Orillas de las puertas”, en La temperatura exacta del miedo), en La temperatura exacta del miedo).
- Estudios literarios, discursos mediados por ordenadores, redes sociales y jurisprudencia: nuevas rutas de investigación y resultados
Hace más de un año elegí el camino más difícil: el de los hechos, las pruebas, el trabajo jurídico y el respeto a la literatura y a las bases del certamen, cuya aplicación le corresponde a la ONCE, una fundación para personas no videntes o con discapacidad visual grave, comunidad que ha sido también afectada, directa o indirectamente, por el uso indebido de sus fondos públicos, a través de una acción deshonesta, irrespetuosa y que, lejos de cualquier tipo de ética esperable de una persona allegada a la cultura hispana, implica consecuencias que deberían marcar un precedente en el mundo de las letras y los concursos literarios. El silencio cómplice y la tergiversación de hechos no son una vía admisible.
Es recomendable que en los certámenes literarios, de ahora en adelante, como me lo dijo un amigo, poeta y referente cultural de Colombia, consideren cambiar sus normas y añadan multas económicas fuertes, bajo declaración jurada, contra quienes incumplan las normas y recurran a acciones premeditadas de engaño y estafa, entre ellas enviar un mismo libro a varios premios literarios con cambio de títulos, y llamar a esto bajo el eufemismo “reescritura”.
La investigación que impulsé no se construyó sobre opiniones, rumores o diferencias personales. Reducir mi trabajo a eso solo demuestra lo que se esconde detrás de sus aduladores y seguidores, pero principalmente de sus actores, quienes lo mínimo que podrían hacer tras el retiro del 34 premio Tiflos de poesía, además de seguir escribiendo (y si quieren reescribiendo, sin ánimo de engañar a jurados y certámenes ni a lectores de diferentes países), ahora con honestidad (si les quedara algo de ello), es pedir disculpas públicas, corregir y buscar dar un buen ejemplo a la sociedad en general, para que esto no vuelva a ocurrir. ¿Tanto cuesta poder asumir y reconocer un error? Entiendan, la ética y la verdad están por encima de cualquier medalla y pose artificial en redes sociales. Sin ética y honor a la verdad no hay escritura: hay corrupción y delincuencia.
Las oportunidades de corrección en un Estado democrático, que pone la educación por delante, siempre están disponibles. Depende de los actores, si tienen la humildad de disculparse y aceptar los errores y las malas decisiones, no de los demás, quienes únicamente observan, reciben, interpretan y leen. No han existido disculpas ni deseos mínimos de hacerlo como un gesto humano de humildad, todo lo contrario.
Convertir en víctima y “pobrecita” a una persona, hombre, mujer o de cualquier identidad de género, que comete una infracción, sea cual sea, es un asunto impropio de una sociedad humanista y a la vez crítica. Cualquier infracción que pueda constituir una acción ilegal tiene consecuencias, que a veces conducen a multas y cárcel, y estas deben tenerse presentes desde el momento en el que se decide cometerlas, creyendo que detrás hay agentes pasivos que nunca se darán cuenta o que son fáciles de persuadir en las redes. Estas acciones son malintencionadas y no deben normalizarse, bajo ninguna condición.
Emprender y reproducir campañas de apoyo a acciones ilegales y convertir un asunto grave en supuestos casos de hostigamiento, envidias y maromas retóricas livianas y populistas hunde a cualquier ciudadanía en un averno propio de una religión secular y sectaria, en donde quien comete infracciones deshonestas recibe culto a su imagen.

- Redes sociales: manipulación y relatos espurios
En una publicación en Facebook del día 4 de agosto de 2026 por parte de Patricia Iriarte Díaz Granados, cuando aparecen personas informando sobre la realidad de los hechos, borran los comentarios de inmediato, para que la tergiversación del relato mediático sea más fuerte y el público no pueda conocer la otra parte de la historia. Además, cuando las personas preguntan “Qué le pasó a Fadir” no se responde públicamente en el mismo comunicado. Es usual que se responda por privado, a partir del relato construido.
La investigación que sirvió como viga para el retiro del 34 Premio Tiflos de Poesía se sustentó en documentación rigurosa, análisis detallado (literario y jurídico), contraste de hechos y asesoramiento legal, todo ello presentado ante la institución competente para que actuara con absoluta independencia, no ante el público de Facebook. Eso fue exactamente lo que ocurrió: lo demás es chisme, “lobby” y secuelas de una mafia que une a Hispanoamérica con España e Italia.
Hay un hecho claro, sólido y verdadero: tras su propio proceso de información, deliberación y valoración jurídica, la ONCE, institución convocante de los Premios Tiflos y referente en España desde hace décadas, adoptó, el día 20 de julio de 2026, una decisión institucional: retirar oficialmente el premio, por razones fundamentadas y que atentan contra el perfil profesional y ético que representa y busca proyectar tal entidad.
Esa resolución no es una opinión mía ni de quienes han mostrado indignación ante los hechos de este retiro. No es una campaña personal. No es el resultado de una presión pública contra una persona que hoy se quiere convertir en santa patrona de las letras (con una biografía abultada de manera adrede, en donde un mismo libro se expone como varios libros, lo cual también es parte del problema: querer más velocidad, para complacer a las masas y proyectar un holograma en las redes sociales para alimentar el ego), es el resultado de hechos comprobados y que son de interés público internacional, para alertar a las comunidades letradas de que hay personas incurriendo en acciones impropias y deshonestas.
A este artículo le corresponde dejar constancia internacional de que los hechos fueron documentados, puestos en conocimiento de la institución competente y posteriormente sometidos a valoración institucional y jurídica. Por tales razones, no queda espacio para la discusión, para las mentiras y para las campañas de tergiversación y construcción de un relato espurio, tras la petición de ayuda a una cadena de personas en medios digitales, quienes están cumpliendo la misión de polarizar los hechos y con ello, dañar a la cultura, tras pretender normalizar y legitimar acciones injustificables.
Seamos claros: la retirada del 34 Premio Tiflos de Poesía es la decisión de una institución seria que entendió que existían motivos legales y normativos suficientes para actuar conforme a sus propias bases y a los principios que rigen uno de los certámenes literarios más prestigiosos del ámbito hispánico, financiado con fondos públicos: 10 000 euros, lo cual no es poco dinero, más la publicación de un poemario con Castalia Ediciones.
Considero un craso error intentar convertir este asunto en una cuestión de amistades y devolución sectaria de favores, para lo cual existen las mafias. Las amistades son respetables. Las instituciones también. Pero cuando una institución, después de un procedimiento documentado y con intervención jurídica, adopta una decisión de esta trascendencia, el debate nunca puede ser subjetivo ni personal: pasa a ser una cuestión de integridad institucional.
Carmen Nozal, poeta española-mexicana y destacable gestora cultural, por ejemplo, además de apoyar una publicación de Delgado Acosta, del día 25 de julio de 2026, donde habla de un señor hostigador y calumniador que la persigue e injuria lleno de odio, sin precisar un nombre específico (enlace de visita: https://www.facebook.com/fadir.delgado/posts/pfbid0K7tBu77LcgQLSQPV3s572vsGkgTiAuQeeKxdGswjac2friR8MywqrNHbrWJ5nZ4el ), hizo una publicación de Facebook ese mismo día. Allí arremete de manera temeraria, en comentarios, contra el jurado del Tiflos, pero olvida que entre el jurado se encontraba una persona a la que ella misma le ha dedicado un número de la revista “Con-versando”, que dirige, y la ha incluido en casi todas sus actividades literarias.
A estos extremos sectarios conduce intentar defender lo indefendible, tal cual lo vimos con Alva Viale. En el presente caso, es necesario detallar que fue la poeta española María Ángeles Pérez López quien defendió, principalmente, que le dieran el 34 Premio Tiflos de Poesía a Delgado Acosta, tal y como consta de manera pública; entonces, ¿por qué Nozal la incluye en sus alegatos cibernéticos? (Enlace de visita: https://www.facebook.com/carmen.nozal/posts/pfbid0tSgJ7s6Nz8HrNQy1VVnvaaxtjU8QC5wnqRbUuw9fryqkwydafyh7FER5ETANfRVml)
¿Qué pretende Nozal, quien además preside en México un concurso literario anual, siendo parte de estas campañas mediáticas de encubrimiento de un acto injustificable para quienes tenemos claro que la poesía no es un sitio para delinquir, sino para trabajar honestamente? ¿Va a permitir tales acciones en el concurso literario que preside, si lo hacen
amigos de su círculo o poetas en general? ¿No deberían ser los concursos literarios ofertas que deben promover la transparencia y la honestidad entre los poetas, como sucede con algunos, de mi total respeto? ¿Qué tipo de poetas concursantes está promoviendo Nozal?
¿Es consciente Nozal de que cometer y justificar acciones ilícitas en la poesía es otro tipo de violencia: simbólica, máxime cuando hay dinero público y terceras y cuartas personas afectadas, entre ellas quienes participan honradamente en concursos literarios, como es el caso del poeta colombiano Hellman Pardo, honesto finalista del Premio Nacional de Poesía de Colombia, como lo ha hecho ver de manera pública? ¿No se le está violentando a él también, como autor íntegro? ¿Alto a la violencia en general, como dice en el cuarto número de la revista “Con-versando”, dedicado a Pérez López, o bajo pose y conveniencia sectaria?
Insisto, desde una perspectiva crítica, la literatura no puede sostenerse sobre afinidades personales. Solo puede sostenerse sobre la confianza de que las reglas son iguales para todas las personas y de que, cuando existen evidencias suficientes, las instituciones tienen el deber ético y civil de actuar, por incómodo que resulte. No albergo resentimiento hacia nadie ni deseo prolongar una polémica banal ni cualquier tipo de chismes chabacanos que ya no me pertenecen, y que circulan por las redes de manera veloz.
Personalmente, no podría sentir envidia ni mucho menos respeto mínimo por ninguna persona deshonesta, sea quien sea, que incurre en infracciones graves como lo son el engaño y, por consiguiente, la estafa, seguidos de campañas nocivas de mentiras, cofradías y temerarias dinámicas coactivas. El plagio y el autoplagio también son delitos repugnantes para quien firma estas páginas, según lo estipula la ley, pero que, en este contexto, son menos graves que la estafa. Son procesos premeditados distintos, pero que en ciertos puntos de deshonestidad y lucro se corresponden. Los poetas debemos ser personas honestas y ante un caso como el presente, yo lo que siento es vergüenza, jamás envidia.
Mi obligación terminó el día en que presenté las pruebas ante la Fundación Once y ante los respectivos cuerpos jurídicos. La responsabilidad posterior correspondió exclusivamente a quienes tenían la autoridad legal, jurídica e institucional para decidir: ya lo hicieron. Por respeto a esa institución, que mucho lo merece, a sus jurados (al menos a quienes han actuado con honestidad y profesionalmente), a sus servicios jurídicos y al prestigio de un premio que durante décadas ha representado un referente de la literatura en lengua española, no pienso detenerme más, al menos por escrito en este asunto.
Decir y ventilar, en las redes sociales, que existe hostigamiento, persecución, misoginia e injurias, sin ningún documento legal ni pruebas fácticas, solo caricaturiza un hecho serio, la retirada oficial de un premio que se dio en 2021 y que involucra dinero público. Debo recordarles que el día 24 de julio de 2026 hice un anuncio público respecto a la retirada del premio y me aparté. No tuve mayores dificultades en la recolección de hallazgos, porque en donde algunos ven ridículamente obsesión, y desde ese mismo lugar piden no referirse más a este tema (como ha sucedido en el Programa “La Esquina Rota” dirigido por el poeta colombiano Carlos Aguasaco), en realidad hay formación académica y literaria desde el rigor.
Al día de hoy no he mostrado en ningún medio mi investigación completa, que revela observaciones graves no solo en el ámbito textual, y, si finalmente lo hago, porque así me lo han pedido autoridades académicas y literarias de respeto, lo haré en el momento oportuno. Lo que tenía que decir por escrito ya lo dije, con educación, y se puede consultar en los medios correspondientes, entre ellos, a través de este artículo.
Quien desee cuestionar esta resolución es libre de hacerlo, por supuesto. Pero deberá hacerlo frente a la decisión de la institución que la adoptó, no frente a quien únicamente ejerció el derecho —y, añadiría, el deber ético— de poner en conocimiento unos hechos mediante pruebas y por los cauces legales establecidos. Seguir tales campañas en redes sociales constata varias cuestiones, entre ellas, deseo de exhibicionismo, populismo digital e intenciones deshonestas de intentar convertir en hostigador a quien dice la verdad y en víctima a quien ve en la poesía un lugar para delinquir.
- Síntesis reflexiva
El 34 Premio Tiflos de Poesía fue retirado, y punto; no fue por asuntos menores ni que merezcan ser caricaturizados, al menos si se tiene respeto mínimo por las letras y por los escritores en general (en especial mujeres). Ninguna institución retira un premio, cinco años después, por caprichos y cizañas, ni porque la poesía de un autor sea buena o mala. Es cuestión de sentido común. Hubo todo un equipo, entre ellos personal jurídico, que examinaron con detalle las pruebas y los hechos, y actuaron de manera sumamente profesional, de allí la demora: más de un año. El caso de Delgado Acosta es grave.
A las escritoras colombianas que han hecho un levantamiento de firmas para apoyar a una persona con un perfil de deshonestidad, para evitar que el Ministerio de Cultura de Colombia actúe, les invito antes a leer este artículo y reflexionar críticamente. Si después de leer este documento no cambian de opinión, adelante: la libertad de expresión es un derecho necesario y sano, siempre y cuando se ejerza con argumentos y rigor.
Por claras razones, la revista colombiana “La Raíz Invertida”, o por lo menos la mayor parte de su equipo editorial, decidió no publicar un primer borrador de este artículo, a pesar de que este asunto le compete especialmente a Colombia, donde debería circular la información de manera transparente y clara, sin incentivos para los sectarismos y encubrimientos cómplices. Ante ello, recurrí a otro espacio y en otro país, a Poetripiados, en México. Este medio cultural cuenta con un perfil de mérito ante la denuncia de acciones dudosas, vengan de quien vengan, en la escena literaria actual. Cada vez quedan menos espacios literarios con una identidad clara, en lucha por la transparencia y la criticidad literaria que requiere el escenario cultural más reciente.
Desde una perspectiva crítica y ética, el Ministerio de Cultura de Colombia debería determinar públicamente si es válido que una persona que ostente el Premio Nacional de su país, muy por encima de la calidad de su escritura (a veces se exagera más de la cuenta con este asunto, existiendo tantos buenos libros por leer y descubrir), haya incurrido en este tipo de acciones premeditadas de engaño, que eventualmente conduzcan a una estafa, porque como bien lo preguntó públicamente, en Facebook, el día 25 de julio de 2026, la poeta española Josefina Aguilar Recuenco, con importantes credenciales literarias: “quien cargue con la responsabilidad de un Premio Nacional, antes que nada, debe ser un buen ejemplo para su presente y para las generaciones futuras”.
Al final, cada escritor, editor, lector y gestor cultural tendrá que elegir qué desea defender: la integridad de los certámenes literarios, el respeto a las instituciones, a la cultura y a las leyes que buscan luchar contra la corrupción y en favor de la igualdad de todas las personas ante las bases, o la idea de que las relaciones personales, los favores y las cofradías mafiosas, las invitaciones a festivales, publicaciones, banquetes, vinos y adulaciones correspondidas pueden prevalecer sobre las normas que sostienen la credibilidad de la literatura. Yo ya he elegido e insisto, no volveré a pronunciarme por escrito sobre este asunto, mientras otras personas tendrán que enfrentarse al peso de la justicia.
Lo dicho, dicho está; no hay más que agregar, al menos por ahora, lo aclaro, porque en este momento un juez está evaluando una denuncia penal interpuesta ante la Fiscalía por el escritor y abogado criminalista Rogelio Ramírez Cartín, entre otros, contra Delgado Acosta, Villalobos Villalobos y Ramírez Agüero, por lo que podrían ser daños contra la Hacienda Pública…
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Yordan Arroyo (1995): poeta, filólogo y lector apasionado. Graduado en las áreas de filología clásica e hispánicas por la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Salamanca (actual investigador predoctoral). Pertenece a grupos de investigación en España y Centroamérica. Posee diferentes publicaciones en revistas y libros y ha impartido conferencias, ponencias y dictado cursos y seminarios en países de Europa e Hispanoamérica.
Es autor de los libros Bitácora de 13 navegantes en Pan de Mar y Altar de Piedras Bronceadas. Muestra de Poetas en Salamanca, ambos publicados en 2023 y tiene en proceso una selección poética de autores de Hispanoamérica y Brasil, nacidos entre 1989 y el 2000, entre otros libros. Dirige la revista literaria Ajkö ki (https://revistaajkoki.com/) y colabora con distintas revistas, literarias y académicas, de Hispanoamérica y Europa. Es el encargado de la revista Abdal, de la Fundación Internacional Ernesto Cardenal.
Algunos de sus poemas han sido traducidos al italiano, inglés, griego moderno, alemán e indonesio y se encuentran publicados en revistas y antologías (principalmente de España). Entre otros, fue finalista del Premio Internacional de Poesía LOEWE en 2022 y en 2024 del Premio de Poesía Pablo García Baena, ambos en España. Entre otros, ha sido becario de la Fundación Antonio Gala para Artistas jóvenes y del Banco Santander en España. Ha ganado por concurso europeo, becas internacionales de investigación.

