MARISA MARTINEZ PÉRSICO
LA ROMPIENTE
Para la majestad de la rompiente,
la piedra es instrumento
que habita un escorpión, puerta
sencilla destinada a la arena.
Para la piedra,
el campo es relicario que habla.
Clamor de ortigas
que el viento colecciona.
Por eso te cuesta descifrar
lo que no acaba de nacer.
Te falta propiedad sobre la nada.
Te concierne la incógnita:
ser una hoja de cedro
apretada a su ardor.
Entonces la certeza
rebota en el instante
y no ves salvavidas suficientes
donde apoyar el canto.
Solamente los sueños,
la esperanza de una voz
para tu cuerpo de agua.
De 6 poemas de Penumbra de mí en la noche, Neuquén/Granada, Tanta Ceniza Editora, 2025. Con ilustraciones de Romina Berenice Canet.
ARBORICIDIO
No sé si soy la que inventó este cisma
o si nos enterró a nosotras
la traición del tiempo
pero cambiamos tanto,
hermana,
desde los dientes y los columpios
y los buenos consejos.
Crecer es zambullirse
en un destino propio,
marcharse de las aguas compartidas
que se nos dio anidar.
Un día la intimidad es injerencia.
La fiesta, fingimiento.
Desconocerte.
Desconocerme.
Convertir este desvelo recíproco
en liberación.
Yo que creí
en la sangre irreversible
no imaginé que un árbol
se podía cortar.
MAR O MONTAÑA
Vos querías llover
pero como lo hacen las islas,
en un espacio abierto
habituado a la hechura de las aguas
donde cada relámpago
pudiera traer botellas,
sin miedo a las derivas o al diluvio.
Mi reino tiene
crepitar de grillos.
Polen repartido entre los pliegues de las cortezas
por donde vuela-vuela el piojo
hasta el rojo violín
de las colinas.
Yo no sé
dónde estuvo el edén,
si en el mar o en la montaña,
ni conozco los héroes perdidos como briznas
que la memoria hospeda, o en qué aire
reposa lo que muere
de las inundaciones.
Pero cuando el sol destiñe
y baja entre las cosas,
en el cubil del sueño,
yo te veo conmigo.
ISLA QUE SE ALEJA
si tú y yo nos encontráramos
para volver a desunirnos
Luis Alberto Crespo
Sin rumbo conocido, las últimas abejas
abandonan sus escondites
de amantes predilectas: olivillos
recamados con tapices de plata.
El agua con su piano
de burbujas alborotándose.
Quedamente, por obediencia,
busco una máscara, un velo para mí.
En la historia del mundo
los vientos dejan víctimas, naufragios,
ataduras silenciosas al territorio
como una prebenda inmemorial.
Yo he tenido
ocasión de volver a superficie
y ahora soy una isla que se aleja
de tu último espectáculo.
Quien se acerque vería
mi arena sembrada de mástiles quemados,
qué catástrofe envuelve
lo que no se confiesa.
APUNTES DE CIVILIZACIÓN
Nada sabe la urpila
de lo inabarcable de la arboleda
pero no necesita razones para llegar volando
a su milagro tibio.
Boca,
penumbra de mí en la noche,
rosa púrpura de la dicha
que escucha al que desciende
cubrirse de aguacero
y canta
bajo una llama que la desvela
la luz que refocila
en pequeñas visiones
de nombrar.
A veces tengo miedo
de moldear el corazón
por el lado de las armas.
Ver espejos quebrados
por las piedras que yo misma
lancé
y reconocerme.
SORDERA
Espíritu que es al mismo tiempo ojo
Giordano Bruno
Con su permiso —repitió el agua
hasta que toda la arena
tuvo la premonición
de un movimiento de canoas.
Alguien ha escondido los puentes.
Alguien eclipsó nuestro linaje con los bosques
cambiándolo por los tejados
y las matas.
He buscado
en el herido punto
de los pozos reinantes
en qué cuna rompimos la progenie
con las olas,
he buscado
un madrigal que canta
para desentrañar la enemistad
de los secretos.
Quizá sea la costumbre
de ponernos las medallas de la extinción
o algún defecto
para oír el agua.
Todo es esquivo.
Silba entre nosotros la revelación
como un relámpago sordo.
De Rumor de tala. En vez de astillas, sangre.

Marisa Martínez Pérsico (Lomas de Zamora, 1978), poeta y narradora radicada en Italia en 2010. Enseña Lengua y Traducción Española en la Università degli Studi di Udine. Algunos de sus libros de poesía: Las voces de las hojas (Premio Nacional de Poesía Río de la Plata II, ediciones Baobab, Buenos Aires, 1998), Poética ambulante (ediciones colectivas del Instituto Cultural del Gobierno de la Prov. Buenos Aires, libro seleccionado en el certamen Arte Joven de la Provincia, La Plata, 2003), El cielo entre paréntesis (Valparaíso, Granada, 2017), Principios y continuaciones (Pre-Textos, Valencia, 2021), Las cosas que compramos en los viajes (XXIV Premio Latinoamericano de Poesía Ciro Mendía, Ediciones Escarabajo/Esdrújula, Bogotá/Granada, 2022), Los parques interiores (XLVIII Premio Nacional de Poesía Rafael Morales, Talavera de la Reina, España, 2023), Penumbra de mí en la noche (Tanta Ceniza Editora, Neuquén/Granada, 2025).
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CAROLINA MASSOLA
Sólo el ciervo corre en la montaña
y debajo la nieve es blanda
como es blanda su carne
como es blanda la ladera en la hora del deshielo
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¿Oyes esa voz aterida
casi escarchada?
apenas una nevisca la quiebra
tiembla —lleva siglos temblando
siglos flotando en el eco de la bruma:
—un silencio de nieve me retiene—
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Correr como un venado
presa del espanto
ya no reconocer el bosque ni el río —mi casa
todo este cuerpo es un latido que se apaga
todo en el bosque parece
enrarecido
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Cruje pecho mío
canta tu bramido desesperado
mientras, quiero oír
cómo arden las retamas en el campo
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En el bramido del bosque
el frío pelaje de la noche
es un frío redentor
(Estos poemas inéditos pertenecen al libro Casza de ciervos, trabajo que será publicado muy pronto)

Carolina Massola (Buenos Aires) es profesora, traductora y especialista en Traducción Literaria en francés –CETRALIT-UBA–. Actualmente reside entre Buenos Aires y la ciudad de Marsella (Francia). Perfeccionó sus estudios de francés en Francia – Sorbona (París IV). A su regreso cursó estudios de Letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires y más tarde se recibió como traductora en el IES en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández. Algunos de sus poemas han sido publicados en la revista Prisma N°12 de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, en la revista de poesía de Madrid El Alambique y en la Revista de poesía francesa ARPA Nº115-116. En 2009 publicó Estado de gracia, libro de poesía incluido en la colección Fénix de Ediciones del Copista (Córdoba). En 2013 publicó el libro de poesía La mansedumbre del pez en Zindo & Gafuri (Buenos Aires). Ambos libros traducidos al francés por Yves Roullière. En el 2016 publicó Planetaria por el sello Modesto Rimba. En 2020 publicó Los ángeles del frío (Montevideo) en el sello Dios Dorado. A fines del 2023 publicó la traducción Pensamientos, poemas de Simone Weil, un proyecto propio editado por Alción editora (Córdoba). Dicta clases, talleres de lectura y conversación en francés.
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MIRTA LUCÍA MAKIANICH
Forma extraña y ajena
aquello que nombro propio
advenedizo en mi rostro
parte del tuyo veo
y entre los pliegues del pubis
otra doblez inseparable
presencia y pánico
cuerpo mío.
(en Tensiones, 2011)
Sea cual fuere el punto de partida
es sin descanso
es sin llegada
en la plaza principal
o debajo de la cama
escaleras arriba
corredor abajo
recámaras o salas
cloaca o cielo
siempre
un espacio más
para la travesía
por ningún sitio
por todos los sitios
es su dicha y su tormento
polilla que se quema en la llama.
(en Kafka mi repetición, 2018)
Ese dolor en el pecho
esos dolores en el pecho
ese sitio del cuerpo
en el que se estrechan
las palabras que se dicen
¿y para qué?
¿forzar al auditorio?
¿imponer a la cosa lo propio
siempre arbitrario?
¿mostrar la vana tristeza
reflexiva y melancólica?
remedos remedos
de lo único cierto
fisura del mundo
lugar en el pecho.
(en Círculo Real, 2023)
Primero son los sonidos
el traqueteo de los rieles
antiguo muy antiguo el tren
y luego se siente hundirse
rotundas las ruedas del sulky
por el camino de tierra
nada resuena aquí
sólo memoria que insiste
con los ojos tras ese algo
que retorna en ausencia
principio y fin del camino
aquella tranquera.
(inédito, 2026)
“A yuyo del suburbio su voz perfuma
Malena tiene pena de bandoneón”
Y el parloteo sin perfume alrededor
como éste
que pone la pena en la voz del otro.
(inédito 2026)
Hubo noches dispares
estuvieron aquéllas
las privadas de recuerdo
noches sin tiempo
a las que no se les pide nada
y estuvieron las otras
las que vuelven y vuelven
las que se ahondan
se despliegan insondables
piden ser reconocidas
aquí
en un nido de silencio
lo que no puede ser dicho.
(inédito 2026)
¿Qué limpiaba yo
a la hora de la siesta
entre los estantes?
¿qué limpio hoy
por estos estantes
de libros polvorientos?
quizás comida segura
era quitar el polvo
entre aquellas cajas
sopla una brisa ligera
se filtra por la ventana
Y se lleva la diferencia
queda la pregunta.
(inédito 2026)
Con agua limpia
infaltable cada día
en el centro de la mesa
esos verdes y sus flores
bien dispuestos
tras la ventana
libertad de movimientos
libros y música
despliegan
habituales sonidos
ajeno ese adentro
a un afuera sin verde
sin agua y sin comida
con el único sonido
de bombas estallando
¿un error individual
allí
en el centro de la mesa?
(inédito 2026)

Mirtha Lucía Makianich (Rosario, 1940). Vive en Carlos Paz, Córdoba. Cuenta con estudios universitarios y es lectora de poesía y ensayo. Ha publicado los libros En la intemperie, Sin balanza que lo pese, Derivas, Saerianas, Tensiones, Prosaico, En lo que resta, Kafka, mi repetición y Círculo real. Recibió menciones de honor por Dispersión y De mi jardín, ambos inéditos.

