Las enfermedades del corazón continúan siendo la principal causa de muerte entre los habitantes de Ciudad Juárez, seguidas por la diabetes mellitus y los tumores malignos, de acuerdo con la Radiografía Socioeconómica del Municipio de Juárez 2025: Así comenzó el 2026, elaborada por el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP).
El estudio revela que, aunque hombres y mujeres comparten los principales padecimientos que terminan con su vida, existen diferencias marcadas en las causas de fallecimiento según el sexo y la edad.
Las estadísticas muestran que los padecimientos cardiovasculares concentran el mayor porcentaje de defunciones. En las mujeres representan el 19.9 por ciento de las muertes, mientras que en los hombres alcanzan el 18.1 por ciento, consolidándose como el problema de salud más letal para ambos grupos.
La segunda causa de muerte es la diabetes mellitus, responsable del 16.5 por ciento de los fallecimientos femeninos y del 11.9 por ciento de los masculinos. En tercer lugar aparecen los tumores malignos, que ocasionan el 14.8 por ciento de las muertes entre mujeres y el 9.6 por ciento entre hombres.
El estudio también evidencia diferencias importantes entre ambos sexos. Mientras que las agresiones u homicidios representan la cuarta causa de muerte entre los hombres, con el 12.5 por ciento de las defunciones, entre las mujeres apenas alcanzan el 2.3 por ciento, ubicándose muy por debajo de las enfermedades crónicas.
En contraste, las mujeres registran una mayor proporción de fallecimientos por enfermedades cerebrovasculares, con el 5.3 por ciento, frente al 4.7 por ciento en los hombres. También presentan una mayor incidencia de muertes por insuficiencia renal, con 1.8 por ciento, contra 1.6 por ciento en la población masculina.
Los hombres, por su parte, muestran porcentajes más elevados en enfermedades del hígado (6.4 por ciento, frente a 2.7 por ciento en mujeres) y en accidentes (4.8 por ciento, contra 2.2 por ciento), lo que refleja un mayor peso de factores externos y conductuales en su mortalidad.
La radiografía del IMIP también confirma que el riesgo de morir aumenta de forma acelerada conforme avanza la edad. La tasa bruta de mortalidad prácticamente se mantiene por debajo de una defunción por cada mil habitantes durante la infancia y la adolescencia, pero comienza a incrementarse a partir de los 20 años, acelera desde los 45 años y se dispara después de los 60.
Entre las personas de 60 a 64 años la tasa alcanza 14 defunciones por cada mil habitantes; entre quienes tienen 65 a 69 años aumenta a 17.3; en el grupo de 70 a 74 años llega a 23.5; entre 75 y 79 años asciende a 36.7 y entre los 80 y 84 años alcanza 57.5 fallecimientos por cada mil personas.
El mayor impacto se observa en la población de 85 años y más, donde la tasa de mortalidad llega a 156.4 defunciones por cada mil habitantes, prácticamente una de cada seis personas dentro de ese grupo de edad.
Otro rasgo constante del estudio es que los hombres presentan una mortalidad superior a la de las mujeres en prácticamente todos los grupos etarios. La diferencia es especialmente visible entre los 20 y 69 años, etapa en la que los fallecimientos masculinos prácticamente duplican o incluso triplican los registrados entre la población femenina, debido a la combinación de enfermedades crónicas, accidentes y violencia.

