Lo que comenzó como un incidente ocurrido en uno de los eventos culturales más concurridos de Ciudad Juárez terminó convirtiéndose en un debate público sobre bienestar animal, responsabilidad ciudadana y convivencia en espacios compartidos. Después de diez días de observación médica y semanas de intensa discusión en redes sociales, la perrita husky “Sasha” fue entregada nuevamente a su tutor, Alejandro Alcocer, poniendo fin a la incertidumbre sobre su futuro.
La entrega fue realizada por la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) una vez que concluyó el protocolo sanitario obligatorio establecido por la Norma Oficial Mexicana NOM-011-SSA2-2011, que contempla la observación clínica de animales involucrados en agresiones a personas para descartar riesgos relacionados con la salud pública.
El caso de Sasha captó la atención de miles de personas dentro y fuera de Ciudad Juárez luego de que el pasado 28 de mayo un niño de cinco años resultara lesionado en el rostro tras un incidente ocurrido durante la Feria del Libro. A partir de ese momento surgieron versiones encontradas sobre lo sucedido.
Por un lado, el propietario de la mascota sostuvo que el menor había interactuado de manera insistente con la perrita y que la reacción ocurrió después de que el animal fuera molestado. Por otro, los padres del niño señalaron que su hijo únicamente intentó acercarse a la mascota y que la agresión ocurrió cuando se despedían de ella.
La controversia escaló rápidamente a las redes sociales. Miles de usuarios comenzaron a compartir publicaciones bajo etiquetas como “Justicia para Sasha”, “Sasha con Vida” y “Liberen a Sasha”, impulsando campañas digitales para evitar que la perrita fuera sacrificada. La movilización virtual generó una ola de apoyo pocas veces vista en un caso de bienestar animal en la ciudad.
Durante los días posteriores al incidente, las instalaciones de DABA se convirtieron en el centro de atención pública. Mientras activistas y asociaciones protectoras de animales seguían de cerca el caso, también surgieron cuestionamientos sobre la atención al menor lesionado y la responsabilidad que corresponde a los propietarios de mascotas.
La directora de DABA, Alma Arredondo Salinas, informó que durante el periodo de observación Sasha mostró una conducta estable, tranquila y sin indicios de agresividad.
“Ha mostrado una conducta muy pasiva, muy tranquila, e incluso al momento de la entrega se le observó contenta”, señaló la funcionaria.
Como parte de los acuerdos alcanzados para su liberación, la perrita regresó con su esquema de vacunación completo, tratamiento preventivo contra garrapatas, un microchip de identificación y el compromiso de ser esterilizada de manera inmediata.
Además, la entrega se realizó bajo un esquema de resguardo especial solicitado por la representación legal del tutor. La rescatista Ana Félix, integrante de la Asociación Protectora de Animales de la Calle, fue designada como enlace para dar seguimiento al bienestar de Sasha y colaborar en un proceso de adiestramiento orientado a reforzar su comportamiento.
Arredondo Salinas destacó que el caso deja importantes enseñanzas para la comunidad. Explicó que situaciones similares ocurren con mayor frecuencia de lo que se piensa y que muchas veces tienen origen en la falta de información sobre manejo responsable de mascotas y convivencia segura con animales.
La funcionaria señaló que la experiencia servirá para fortalecer acciones de prevención, incluyendo la promoción de señalización adecuada en espacios públicos y campañas de concientización dirigidas tanto a propietarios de mascotas como a familias con niños.
Por su parte, Alejandro Alcocer manifestó sentirse aliviado por recuperar a su compañera de vida después de días marcados por la incertidumbre.
“Hubo acuerdos y eso queda entre abogados. Yo simplemente estoy feliz de tener a Sasha de regreso conmigo”, expresó.
La rescatista Ana Félix indicó que el caso también evidenció la necesidad de que la ciudadanía conozca mejor las disposiciones de la Ley de Bienestar Animal y los protocolos sanitarios que deben aplicarse cuando ocurre una agresión.
“No todos los espacios son pet friendly y no todos los perros son aptos para cualquier entorno. Es responsabilidad de los dueños conocer a sus animales y actuar en consecuencia”, comentó.
Aunque la liberación de Sasha representa el cierre de una etapa del caso, las autoridades y organizaciones involucradas coincidieron en que la principal lección debe centrarse en la prevención. Mientras la perrita regresa a casa, el deseo compartido es que el menor lesionado tenga una pronta recuperación y que esta experiencia contribuya a fortalecer una cultura de respeto, responsabilidad y cuidado hacia todos los seres vivos.
El caso de Sasha no sólo movilizó a defensores de los animales y usuarios de redes sociales; también abrió una conversación más amplia sobre los límites de la convivencia entre personas y mascotas, la importancia de la tenencia responsable y el papel que cada ciudadano tiene para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

