La movilización comenzó a crecer desde días antes. En grupos de WhatsApp, redes sociales, reuniones territoriales y mensajes difundidos desde distintos municipios, Morena activó a su estructura para llenar este sábado las calles de Chihuahua capital en la llamada “Marcha por la seguridad y la defensa de la soberanía”, una concentración que ya es vista dentro del partido como una demostración de fuerza política en uno de los bastiones históricos del panismo nacional.
El primero en lanzar el llamado abierto fue el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien difundió un mensaje convocando a respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum y a defender la soberanía nacional. En su mensaje aseguró que hoy más que nunca se necesita coordinación entre el Gobierno de México y Chihuahua para enfrentar la inseguridad, pero sin intervención extranjera.
Incluso evocó la figura de Pancho Villa y las incursiones estadounidenses en territorio mexicano para advertir que el estado no puede volver a permitir escenarios similares. La marcha masiva será mañana 16 de mayo de 2026 a las 4:00 p.m. El punto de reunión será la Glorieta de Pancho Villa, informó.
Después apareció el coordinador de Morena en el Congreso local, Cuauhtémoc Estrada, quien rechazó las versiones impulsadas desde sectores panistas sobre un supuesto “acarreo” desde otros estados. El legislador sostuvo que serán militantes y simpatizantes de los 67 municipios quienes participarán en la movilización y afirmó que Morena no necesita traer gente externa para llenar las calles, recordando además que el partido ganó las elecciones federales en Chihuahua tanto en 2021 como en 2024.
A la convocatoria se sumó también la presidenta estatal de Morena, Brighite Granados, quien adelantó que esperan la llegada de miles de personas provenientes de todo el estado y confirmó que incluso integrantes del Comité Ejecutivo Nacional estarán presentes. Según explicó, la organización se ha realizado mediante estructuras territoriales y grupos internos del partido, donde el respaldo a la movilización ha ido creciendo en horas recientes.
Se prevén que sumen más de 10 mil personas en la capital del estado, en un hecho histórico para la izquierda chihuahuense. Pero detrás de la marcha también está el “caso CIA”, una polémica que mantiene bajo presión a la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván.
Desde Morena acusan que el Gobierno estatal permitió una presunta colaboración fuera de la Constitución con agentes estadounidenses que participaron en un operativo en el municipio de Morelos, donde murieron dos presuntos integrantes de la CIA y dos elementos de la Agencia Estatal de Investigación. El caso abrió investigaciones federales relacionadas con posibles delitos en materia de seguridad nacional y detonó un choque político que ya escaló hasta el Senado de la República.
La polémica creció después de que la Fiscalía General de la República revelara diversas irregularidades en el manejo del operativo. Según las investigaciones federales, las autoridades locales no entregaron cadena de custodia ni resguardaron formalmente indicios y sustancias aseguradas, situación que quedó asentada en la carpeta de investigación. Además, la FGR mantiene abiertas diligencias y reconvocó a siete personas que no acudieron previamente a comparecer.
Morena sostiene que estos hechos podrían derivar incluso en un juicio político contra Campos Galván por presuntas violaciones graves a la Constitución y a leyes federales relacionadas con soberanía y seguridad nacional. De acuerdo con la legislación vigente, una eventual resolución condenatoria podría implicar desde la destitución hasta la inhabilitación para ocupar cargos públicos.

En paralelo, dirigentes morenistas acusan al Gobierno estatal de haber respondido con una campaña negra en redes sociales, utilizando cuentas falsas y difusión de información engañosa para desacreditar la movilización y disminuir el impacto político de la protesta.
Sin embargo, dentro de Morena la lectura es distinta. Consideran que la marcha representa una oportunidad para exhibir el desgaste del gobierno panista y convertir el debate sobre la intervención extranjera en una bandera política rumbo a 2027. La movilización busca enviar un mensaje político frente al caso CIA y las investigaciones federales relacionadas con el operativo en Morelos.

