El clásico “no tocar” quedó atrás en el Museo de la Revolución en la Frontera. Con el arranque del proyecto Tocando la Historia, el recinto abrió una nueva forma de acercarse al pasado: a través del tacto. La iniciativa incorpora réplicas en impresión 3D de piezas históricas que pueden ser exploradas por los visitantes, en especial por personas con discapacidad visual.
El proyecto, presentado este 29 de abril, integra tecnología de escaneo digital y manufactura aditiva para crear experiencias multisensoriales dentro del museo. En total, se instalaron nueve piezas táctiles en salas de exposición permanente, permitiendo que el recorrido deje de ser solo visual y se convierta en una experiencia más completa .

Detrás de esta apuesta hay una colaboración entre el Patronato Amigos del Museo, Fondo Unido United Way Chihuahua y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, a través del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA). La propuesta también incorpora un enfoque educativo basado en el modelo STEAM, que combina ciencia, tecnología, arte e innovación.
Durante la presentación, autoridades académicas y representantes del sector cultural coincidieron en la necesidad de transformar los espacios museísticos en entornos más accesibles. La directora del MUREF, Liliana Fuentes, lo resumió con claridad: es momento de replantear la idea de que la historia solo se observa.

“¿Qué pasaría si pudiéramos tocar esas piezas detrás de las vitrinas? Si las pudiéramos agarrar, pues se permitiría que la historia también se conozca a través del tacto”, apuntó el doctor Roberto Prieto Díaz, coordinador del proyecto Tocando la Historia por parte del Patronato Amigos del MUREF y profesor investigador del IADA.
Se destacó el trabajo técnico y académico realizado por profesores y estudiantes del IADA, así como el uso del laboratorio CAPA (Centro Autofinanciable de Prototipos y Arquetipos), equipado con tecnología de manufactura aditiva de nivel competitivo en Latinoamérica.

El proyecto también tuvo un arranque simbólico con la participación de estudiantes de primaria, quienes fueron los primeros en recorrer esta nueva experiencia táctil. Con ello, el museo no solo amplía su oferta cultural, sino que redefine la manera en que se vive y se entiende el patrimonio.
“Tocando la Historia” no es solo una innovación tecnológica; es una declaración de principios: la cultura también se siente.

