Cada una construyó su camino en momentos distintos. En los que el acceso de ellas quedaba bajo el silencio hostil. O en tertulias al aire libre de las que, todavía, se escucha la sonoridad de sus voces físicas. O en medio del dolor dictatorial sin fin.
Continuamos recordando estas formas de habitar la poesía argentina. Sus espectros nadan a nuestro alrededor. Nuestra propia cofradía.
JUANA MANSO (1819 – 1875)
Lamentos de la República Argentina, bajo la forma de una mujer. El veinte y cinco de mayo de 1841
¡Liberté! ¡pur flambleau de la gloire orageuse
Non, je ne te puis dire, adieu! (Hugo)
I.
¡Mirad! bajo un sauce y allá en Occidente,
Siguiendo del Plata la sorda corriente,
Sentada se encuentra doliente mujer:
Cadena maciza su nítido cuello Rodea,
mezclada de espeso cabello.
¡Baldón que cien veces quisiera romper!
De oprobio manchada, de andrajos vestida.
El llanto es su risa, la afrenta es su vida,
¡Qué mísera suerte el Cielo la dio!
Es joven, fue altiva, y acaso muy bella
Que negros dolores dejaron su huella
Grabada en el rostro que el luto cubrió.
En vano la aurora sus perlas vertiera,
Y el Sol tan deseado, en vano quisiera
Las negras tinieblas como antes rasgar.
Es noche para ella, para ella es tormento,
Porque hay mil recuerdos de gloria y contento
De un tiempo dichoso, do viose elevar.
Su voz dolorida, dio empero a los vientos
E ingratos acordes sus mustios lamentos
Compaña le hicieran, y el ruido del mar;
Que viuda infelice, ni un Bardo siquiera
Su duelo templara, …. que en tierra extranjera
¡Proscriptos padecen sin gloria ni hogar! …
” No hay pueblo en la orilla, mirando al Oriente
” Por ver ¡Sol de Mayo, tu esplendida frente!
” Mas dio un centinela la voz que te vio.
” Saludo yo escucho de roncos cañones
” De muerte y de glorias eternos pregones,
” Y escarnio de Mayo, bandera se alzó.
” ¡No aplausos de Patria, no alegres sonidos!
” Si, quejas amargas y horribles gemidos
” De miles de tumbas se oyeron tronar!
” Y cuando del agua los rizos postreros
” Sacares, tus rayos ningunos guerreros
” Cual antes miraran, erguidos marchar.
” Ni altiva rodilla postrando marciales
” A vos, como cuentan antiguos anales
” ¡Encuentras, o antorcha! del Inca Señor.
” Ni calles, ni plazas hoy pueblan las bella
” De blanco vestidas las castas doncellas
” No adornos hoy llevan del patrio color.
” No busquen tus luces a aquellos valientes
” Que en medio al combate mostraron sus frentes
” Del rojo animadas al cívico ardor.
” Pasaron los días de orgullo y placeres,
” Los tiempos pasaron de patrios laureles,
” ¿Do fuera, Dios justo, mí antiguo esplendor!
” Huyó como un sueño! y, ¡Ay! solo quedaron
” Recuerdos sombríos que al mundo enseñaron
” Fragmentos de gloria, que polvo es también.
” Porque ese gran Pueblo del Mayo nombrado
” Con ellos rodara, que solo ha quedado
” Idiota sin tino del mal ni del bien.
” Él ve los puñales que en hórridas manos
” Hoy brillan matando sus tristes hermanos,
” Y el seno me hieren con torpe furor.
” Y tiembla ante el monstruo, y tímido calla;
” Lo empuja, lo insulta la infame canalla,
” Y él llora cual niño sin brío y valor.
” Oh! mísero pueblo no tienes un hombre;
” Y a fuerza de escarnios ya pierdes el nombre
” Que un tiempo asombrado el mundo aplaudió.
” No todos hollaron los dogmas de Mayo
” Y acaso pelearon de Marte cual rayo,
” Mas, ¿qué pueden ellos? …. tu brazo faltó!
(…)
Frag.
De: Certamen Poético dedicado a la Revolución de mayo, Montevideo, 1841
***
DALMIRA LOPEZ DE OSORNIO Y BORDEU (1893 – 1980)
NO ESTÁ MAL
Un disfraz de gitana a los sesenta años
no está mal, no está mal.
Un negro antifaz cubriendo unas arrugas,
unos ojos que brillan y una boca pintada
no está mal.
Y un mantón con todos los colores del mundo,
cayendo sobre una vida resquebrajada, desarticulada,
¿no está mal?
Pero y la música de esa voz
de quién es.
De: Obras completas inéditas, 1968
***
GLAUCE BALDOVIN (1928-1995)
Sin embargo supe
desde siempre
que ella vendría alguna vez
y fui preparándole su lugar en la casa.
Bordándole las sábanas
dejando en la alacena un estante para su taza
de té
y su vaso de vino.
Estábamos predestinadas.
Oye, me dice, aquel hombre
aquella mujer
hablan de algo que los une o los separa.
Hablan de la libertad.
Y nosotras, en este rincón,
azuzadas por el crepúsculo
esfumadas por el silencio
somos libres.
De: Libro de la soledad, 1989
***
ZULMA SOSA (1945 – 2016)
EL CUERPO, ESA ESCRITURA
I
ahora / ¿reposa en realidad el guerrero? / tribus de
imágenes parecen acampar
discúlpenme hijos / la piel va a desfundarme / va a
vociferar en las orejas de la calma / va a desaguar
porque suplica el vientre
el cuerpo / hijos / es puntual con algunas visitas…
ahora / cómo disuadir la mano que retira la fianza /
cómo hacer de ella / no gemidos / no a los gritos /
si tiene los labios / hijos / posiblemente / la comida
II
habían sido húmedas migraciones / repetidas y llamadas /
quedaron sus figuras preguntando/ ¿por qué? / ¿desde
cuándo te deseo? / nada queda a salvo de la muerte /
sólo los instantes / desgarra / amor / desgarra
III
zarpazo / ¿qué cosa vacía es esta entraña? / salamandra
donde todo arde / ¿es posible poner a quemar el desenlace?
De: Escenas de fin de guerra, 1995
***
NINI BERNARDELLO (1940-2020)
Supuración de estrellas fijas
en el mismo lugar antesala
y sótano. Un polvo opaco
de luna gastada cubre mi cuerpo
lo embebe en la atroz saliva
que me bautiza.
Operación verbal que antecede
al hilo de agua histórica, baba
de luz tallando los días yertos
Aquellos y Estos.
Perdurables en su asombro viscoso
lengua virreinal sobre el cuerpo
que va hundiéndose en un cuarto
destruido por la pasión.
No quiero sombras
ni almendras en los bolsillos
ni miel en la garganta.
Estoy en cama
y en otra cama al mismo tiempo.
Superpuestas montan un armazón
secreto de origen diluviano.
Boca a boca
los tendones contraídos son muralla
de espejos multiplicados en una cala
en un rombo azul, en tu mirada.
Y soy el fondo
Un palpar la nada que se enciende
por su nombre.
De: Natal, 2011
***
INES MANZANO (s/d – 2016)
EN EL ASOMBRO
No era aún la estación de la sangre
Nosotros
no debimos saberlo
en el asombro del recreo
pero ellas tomadas de la mano
dibujaban
dolorosos rubíes por sus piernas
un camino de joyas
desprendido
del fruto lastimado
No debimos saberlo en el recreo
Todavía no es la estación de la sangre
y ya estamos perdidas en un bosque
Mamá cómo decirte
que este animal que nos descorazona
es el mismo que enreda
tu corazón a un yugo
cada noche
y que en nosotras un día y otro
día y otro día
horada un desfiladero que nos duele
para ocultar su filo
Aunque no sea la estación de la sangre
él la hace restallar
en las paredes de los muslos
Mamá cómo decirte
tu amor nos amordaza
La trampa está en sus besos
que bajan de la frente
desde el ombligo bajan
y enhebran una hilera
de cristalitos rojos
ahogados en veneno
detrás de su saliva
Mamá un padre
cazador
nos acorrala
y somos
animalitos ciegos
sangrando en el recreo
De: Si es puñal que me mate, 2011
***
CLARA FERNANDEZ MORENO (1930 – 2025)
Mujer que llora
ella llora con ojos anegados como esos patios
por donde corren las grandes lluvias
o las paredes en que las tormentas resbalan
extendidamente
el ancho de una mano sobre su nivel
sus pestañas son breves aleros
donde el agua se acumula
resbala sobre las mejillas
toma Ja forma de la cara
cubre cada pliegue
baja sobre los labios
entre los labios y el mentón
hasta llegar al encuentro de garganta y nuca
está impregnada entre las ropas
las frentes de otros apoyadas en las suyas
no la calman
una voz cálida la desata
moja con lágrimas plomizas un pañuelo calado
llora ávidamente
estirando sus pelos
enjuta y apagada
con duelo
con lujuria
es que su llanto empieza en los tobillos
sube por las caderas
trepa
y le toma el pecho
hasta sentirlo fundido en láminas que se esparcen
como olas que poco a poco se acercan y mueren
a nuestros pies en la arena de las playas
y la arena las absorbe
hasta que queda fría y húmeda
se puede caminar
y las pisadas no se pierden
ella sigue llorando
va a caballo
va a pie
en la puerta
abriendo la puerta
por las escaleras
cada piso
el primero y el tercero
el segundo y el quinto
al firmar una carta
al bañarse
contra los pianos
junto a los retratos
tapando la voz de quienes le hablan de amor
con los puños en los ojos
con los zapatos plateados
con el otro vestido
en la enorme luz de la noche abierta
en el bosque entre estatuas
en el piso de las estrellas
llora por un modo de ser
una apostura
por un hombre que la mira entre mármoles con su vestido
griego
está apoyada en un ángulo
sus manos corren su frente
su brazo es un giro
su blusa es de satén
está brillante
tiene el corpiño mojado
está desnuda
está en el suelo
está vestida
no tiene ropa
tiene la camisa celeste
la espalda angosta
la voz quebrada
del que cruza y se va
del que parte y no vuelve
De: El día de la vida, 2012
***
ANAHÍ LAZZARONI (1957 – 2019)
Dos barcos
No sé por qué me persiguen dos barcos
que se estrellan en la madrugada
o en una noche que no es ni áspera ni
dócil.
Apenas veo sus proas.
No los distingo los siento ahí
en alguna parte del mar,
de otro mar que no es el mío,
tampoco el de los sueños.
Quizá sí sea el de la infancia,
más allá del Le Maire,
el de los libros o el de las pesadillas de
invierno.
Dos barcos grises, sin tripulantes,
chocando sin ruido
entre las olas altas.
De: Alguien lo dijo, 2017
*Este orden autoral se realizó siguiendo las fechas de publicación de los títulos que incluyen los poemas.

