La revelación de un salón de belleza, equipado con sillones, espejos, lavacabezas y mobiliario propio de un servicio profesional de estilismo, que operaba al interior del recinto legislativo y que presuntamente habría sido habilitado para el uso de la senadora Andrea Chávez y personas de su entorno, colocó nuevamente a la legisladora morenista en el centro de la polémica. El hecho, documentado por el diario Reforma, reactivó una serie de señalamientos acumulados en los últimos meses.
La senadora negó cualquier vínculo con el lugar y calificó el señalamiento como una falsedad. La retirada del espacio poco después de que se hiciera público el caso, junto con la ausencia de una explicación institucional detallada, mantuvo los cuestionamientos sobre la utilización de recursos y áreas del Senado para fines ajenos a la labor legislativa. El episodio colocó en el centro de la discusión el uso de instalaciones públicas y la persistencia de prácticas asociadas a privilegios dentro de un órgano que se presenta como comprometido con la austeridad y la rendición de cuentas.
La publicación de Reforma reavivó la relación que existe entre Andrea y Adán Augusto López, quien habría dado su aval para que el espacio se abriera, ya que era presidente del Senado.
El escándalo del salón de belleza se suma a una serie de señalamientos que han colocado a Andrea Chávez en una posición incómoda dentro y fuera de su partido. En meses recientes, su nombre ha estado asociado a la promoción intensiva de su imagen en Chihuahua mediante espectaculares, brigadas y actos públicos, financiados por un empresario cercano que posteriormente obtuvo contratos con instancias gubernamentales. Estos hechos derivaron en denuncias formales del Partido Acción Nacional ante la Fiscalía General de la República por presuntos delitos electorales y uso indebido de recursos.
La polémica escaló a nivel nacional cuando se cuestionó a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la exposición anticipada de la senadora en un periodo sujeto a restricciones legales. La mandataria respondió marcando límites claros sobre la promoción personal y subrayando la obligación de respetar la ley y los principios internos del movimiento, en una intervención que fue leída como un deslinde político frente a prácticas que generan desgaste.
A este escenario se suma la cercanía política de Andrea Chávez con Adán Augusto López, figura que ha visto erosionada su influencia tras señalamientos mediáticos que lo vinculan indirectamente con La Barredora, a través de su exjefe policiaco. Este grupo criminal opera principalmente en el estado de Tabasco, caracterizado por su alto nivel de violencia y por estar presuntamente liderado por exfuncionarios de seguridad de alto nivel.

