Bravos volvió a pisar la cancha de la Liga MX sin nervios, sin temblores y sin pedir permiso. Saltó como equipo que quiere jugar liguilla y se notó desde el silbatazo inicial. Con un 2–1 sobre Mazatlán, el cuadro de Pedro Caixinha arrancó el torneo “con el pie derecho” y encendió la ilusión en la frontera, esa que sueña con un torneo grande y una ciudad pintada de verde y negro.
Desde temprano quedó claro que Juárez no venía a ver qué pasaba, sino a proponer. Aunque el partido tuvo imprecisiones y momentos trabados, Bravos fue eficaz, directo y con colmillo. Al minuto 22, Francisco Nevárez prendió el balón de primera dentro del área y lo mandó al segundo poste, imposible para Sebastián Jurado. El grito de gol viajó hasta la frontera como un aviso: Juárez está de regreso.
Mazatlán respondió al 34 con el tanto de Facundo Almada, que se sumó al ataque y remató cruzado para el 1–1. Parecía que el juego se le complicaba a los fronterizos, pero Juárez mostró carácter de vestidor. Al 46, una mala salida de los sinaloenses fue aprovechada por José Rodríguez, quien robó el balón y cedió para que Denzell García solo empujara el 2–1 definitivo.
En la segunda mitad, el partido se volvió más táctico que espectacular. Mazatlán tuvo un par de oportunidades claras, incluida la de Jesús Hernández al 68, que pasó rozando el poste, y otra de Dudu que dejó ir increíblemente. Pero Bravos supo sufrir, cerró espacios y enfrió el encuentro cuando fue necesario, como equipo que entiende los tiempos del futbol.
El marcador no solo refleja tres puntos: refleja un equipo que compite, que pega en momentos clave y que hace soñar a su afición. En Juárez ya se comenta en la tribuna y en la calle: si así arrancan, ¿hasta dónde pueden llegar? El torneo apenas comienza, pero Bravos ya mandó mensaje.

