Ciudad Juárez cerró el 2025 con dos equipos que dejaron huella y que hoy aparecen subrayados en tinta gruesa dentro del Anuario 2025 de Poetripiados en el apartado de Orgullo Juarense. Bravos FC en el futbol nacional e Indios de Ciudad Juárez en el diamante estatal fueron protagonistas de temporadas que se jugaron con el corazón en la mano y la camiseta empapada de identidad fronteriza.
En el caso de los Bravos, el torneo Apertura 2025 fue como ese rally inesperado en la novena entrada que cambia la historia. El conjunto fronterizo rompió su propio techo y avanzó por primera vez a una liguilla de Liga MX. No fue un paseo. Cada partido se jugó como cuenta llena, con presión, con sudor y con la grada empujando desde la tribuna. La eliminación llegó ante los Diablos Rojos del Toluca, hoy bicampeones, pero Juárez salió del terreno con la frente en alto tras vender cara cada pelota.
Ese torneo marcó el inicio de una nueva etapa. Martín Varini armó un equipo que entendió el juego colectivo y la intensidad como si fueran fundamentos básicos, pero el beisbol y el futbol se parecen en algo más que las metáforas. Así como un mánager puede cambiar de dugout, Varini dejó la banca juarense para firmar con Necaxa. La directiva respondió trayendo a un viejo zorro de la liga, Pedro Caixinha, un estratega acostumbrado a leer partidos como lanzador veterano que sabe cuándo tirar curva y cuándo subir la recta.
El receso también trajo despedidas. Ángel Zaldívar, el Ing. del Gol, colgó el jersey tras 69 partidos y 12 anotaciones. Dieter Villalpando, uno de los motores del medio campo, también tomó maletas, al igual que Jonathan González. Movimientos que abren espacios en el roster y obligan a replantear el lineup para el Clausura 2026. Los Bravos saben que ya probaron el sabor de la postemporada y ahora quieren volver a batear para promedio alto.
Si en el futbol Juárez jugó su mejor campaña, en el beisbol los Indios escribieron una remontada de leyenda. La tribu fronteriza rompió una sequía de 25 años sin campeonato y se coronó en la Liga Estatal de Beisbol tras un séptimo juego que fue puro suspenso. En el estadio Monumental, ante más de 14 mil aficionados, Indios le ganó 4 a 3 a Dorados de Chihuahua y levantó su doceavo gallardete.
La serie fue un juego de resistencia. Juárez llegó contra la pared, abajo tres juegos a dos, pero ganó el viernes para forzar el séptimo y el sábado salió a jugar como visitante sin complejos. Desde la primera entrada mostró colmillo. Doblete de James Cubillos, producción oportuna y carreras que cayeron como hits bien colocados. Dorados respondió, apretó la pizarra y puso dramatismo, pero el bullpen indígena colgó ceros cuando más ardía el brazo.
La jugada del campeonato fue digna de portada. Marco López, en la antesala, se lanzó sobre su mano contraria para robarle un imparable a Oliver Zepeda, una línea que de pasar habría empatado el juego. Fue el out 27 emocional, el batazo que no fue y que selló la historia.
Bravos y Indios jugaron deportes distintos, pero el mismo partido simbólico. Ambos defendieron el orgullo de una ciudad acostumbrada a remar contra corriente. Por eso el Anuario 2025 los coloca como Orgullo Juarense.

