La película no llegó con alfombra roja ni reflectores deslumbrantes aunque logró algo más valioso encontró sala público y espacio para decir algo importante. Revbels se proyecta en la Ciudad de México del 24 al 30 de noviembre y muestra sin adornos innecesarios el pulso del hip hop nacido en Juárez.
Rimas que se vuelven refugio trazos que ocupan muro y calle jóvenes que encuentran en el beat un destino distinto al que la violencia suele imponer en el norte. Aquí la cultura no solo se escucha también sostiene.
La producción contó con el respaldo del Gobierno Municipal, encabezado por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, a través del IPACULT.
La cinta dirigida por Valeria Guerrero y Gilberto M. Romero reúne a diez artistas juarenses que rapean, bailan, producen y grafitean porque ese es el espacio donde encontraron identidad, territorio y lenguaje. Ahí, donde la violencia suele marcar el pulso de la ciudad, la palabra rimada y el trazo sobre muro funcionan como defensa y como abrazo.
Quien mira el documental encuentra historias de disciplina, compañerismo y búsqueda; historias de niñas que en el break dance hallan fuerza y refugio, de productores que apuestan por quien aún no brilla, de raperos que convierten la experiencia fronteriza en verso.
Por eso resulta significativo que Revbels haya despertado interés en la capital. No por validación externa, sino porque abre conversación sobre una realidad cultural que a veces se mira desde lejos. El hip hop en Juárez no es adorno ni escena pasajera, es una herramienta para recomponer vínculos, para ocupar la calle sin miedo, para transformar el entorno desde lo que se crea y no desde lo que se destruye.
Hoy el documental se proyecta en Cinemex Manacar y continúa en Cinica Festival, Foro Elefante y Club Cultural Roots. Cada función suma una pregunta y un reconocimiento: en Juárez el arte también es resistencia y, cuando suena con la potencia del rap, puede convertirse en puente, memoria y futuro.

