La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta ya su primera fractura política en San Lázaro. Mientras Morena logró aprobar ayer por la tarde el dictamen en comisiones, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México ratificaron su rechazo, una rebelión que ha encendido las alertas en el bloque oficialista y que ya abrió paso a versiones sobre la preparación de un “Plan B” legislativo que podría presentarse la próxima semana.
El proyecto fue avalado en las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Político-Electoral tras un debate de apenas una hora. En la primera se aprobó con 25 votos a favor y 21 en contra, mientras que en la segunda obtuvo 20 votos a favor y 18 en contra. En suma, el dictamen salió adelante con 45 sufragios en pro y 39 en contra, una votación cerrada que reflejó la falta de consenso incluso dentro del bloque que suele acompañar al oficialismo.
Se prevé que este miércoles la reforma de la presidenta sea rechazada de manera oficial en el Pleno de San Lázaro.
En los hechos, Morena avanzó prácticamente en solitario. Tanto el PT como el PVEM decidieron apartarse del dictamen, al considerar que el contenido aún requiere ajustes para garantizar condiciones equitativas en la competencia electoral. A esa postura se sumó la oposición conformada por PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, que también confirmó su voto en contra.
Durante la discusión, legisladores del PT defendieron su postura al señalar que la reforma electoral no puede construirse únicamente bajo la lógica de la mayoría parlamentaria. Argumentaron que todavía existen temas que deben revisarse a fondo para asegurar que las minorías políticas tengan representación y condiciones reales de participación dentro del sistema electoral mexicano.
El Partido Verde, por su parte, también marcó distancia con la iniciativa presidencial. Sus representantes indicaron que, si bien el dictamen contiene avances con los que coinciden, todavía existen aspectos susceptibles de perfeccionarse, particularmente en lo relacionado con las reglas de competencia y la equidad en las contiendas electorales.
En contraste, los legisladores de Morena defendieron la propuesta enviada por el Ejecutivo federal, al sostener que responde a una demanda social de transformación del sistema electoral. Entre los puntos que destacaron se encuentran la reducción del financiamiento público a los partidos políticos y cambios en el mecanismo de asignación de diputados de representación proporcional.
Sin embargo, el desacuerdo dentro del propio bloque oficialista ha abierto un escenario político complejo. La negativa del PT y del PVEM no sólo complica el camino legislativo de la iniciativa en el pleno, sino que exhibe tensiones dentro de la coalición gobernante.
Ante ese panorama, en los pasillos de la Cámara de Diputados ya se habla de la posibilidad de que Morena impulse la próxima semana un “Plan B” en materia electoral, una estrategia alterna que buscaría rescatar algunos de los cambios planteados por la presidencia ante la dificultad de reunir una mayoría sólida para la reforma en sus términos actuales.

