Medios de comunicación estadounidenses señalan que la presión del presidente Donald Trump sobre el gobierno venezolano no se limita al control del petróleo, sino que incluye la imposición de condiciones geopolíticas y económicas que buscan reordenar sus alianzas internacionales.
De acuerdo con reportes de The New York Times, la administración de Trump no sólo impulsó la narrativa del llamado “cártel de los Soles” para justificar su intervención sobre los recursos energéticos venezolanos, sino que ahora exige que Caracas rompa relaciones con países considerados “incómodos”, entre ellos Cuba, Rusia, China e Irán.
Según ABC News, en sesiones informativas a puerta cerrada con legisladores estadounidenses, el secretario de Estado, Marco Rubio, detalló que Venezuela deberá suspender relaciones económicas y expulsar asesores de esas naciones como condición para permitirle reactivar la extracción de crudo. Paralelamente, Washington busca que los ingresos petroleros sean canalizados a cuentas bancarias bajo control estadounidense y que Venezuela se convierta en socio exclusivo de Estados Unidos en la producción y comercialización de petróleo.
The New York Times también confirmó que el gobierno de Trump está presionando a la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez para romper sus vínculos con esos países, con el objetivo adicional de asfixiar económicamente a Cuba mediante la suspensión de envíos de crudo. Al mismo tiempo, Trump ha planteado que Venezuela adquiera exclusivamente productos estadounidenses, desde medicinas hasta equipo energético, reforzando la dependencia comercial.
Las medidas incluyen la toma de control de buques petroleros y la comercialización directa del crudo venezolano por parte de Estados Unidos, de acuerdo con declaraciones recogidas por ABC News de legisladores como Roger Wicker. Este esquema, de duración “indefinida” según el secretario de Energía, Chris Wright, ha sido comparado por The New York Times con prácticas coloniales del siglo XIX, cuando Venezuela estaba obligada a exportar su producción bajo autoridades imperiales.
Los reportes coinciden en que la estrategia de Trump combina el control del petróleo venezolano con la reconfiguración forzada de sus alianzas internacionales, incluso con países como China y Rusia, con los que Washington mantiene, a su vez, complejas relaciones geopolíticas.

