De nueva cuenta, el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, optó por la mano izquierda, la diplomática, tras los mensajes iracundos lanzados la semana pasada que fueron leídos en México como amenazas a la soberanía nacional. Esta vez, el tono cambió para destacar que la cooperación en materia de seguridad con México atraviesa un momento sin precedentes.
El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, aseguró que la relación bilateral en seguridad vive una etapa histórica, particularmente a partir de la reciente entrega de personas vinculadas al crimen organizado para que enfrenten procesos judiciales en territorio estadounidense. El pronunciamiento se dio a conocer a través de un mensaje difundido en la red social X.
Johnson subrayó que desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, hace un año, y bajo el actual gobierno de Claudia Sheinbaum, ambos países han mantenido una colaboración inédita en el combate a las organizaciones criminales. Afirmó que la transferencia de presuntos narcotraficantes refleja una voluntad compartida para desmantelar redes delictivas y grupos narcoterroristas, sin importar el lugar donde operen.
Las declaraciones del diplomático ocurrieron un día después de que el gobierno mexicano entregara a Estados Unidos a 37 personas relacionadas con el crimen organizado, en uno de los traslados más amplios registrados en los últimos años, coincidente con el primer aniversario del mandato presidencial estadounidense.
De acuerdo con información oficial, difundida ayer por el Gobierno Federal, entre los entregados se encuentran presuntos líderes de organizaciones criminales trasnacionales, operadores financieros, jefes de sicarios y responsables del trasiego de drogas, lo que fue presentado por Washington como un ejemplo del nivel de coordinación actual entre ambos países.

