La renuncia de Sergio Nevárez —anunciada a través de sus redes sociales— marca el cierre de un ciclo que comenzó con promesas de modernización y concluye con un rezago palpable, aumentos tarifarios aprobados y una percepción generalizada: el servicio del agua no mejoró, pero la grilla sí fluyó.
Al asumir el cargo apostó por un discurso de eficiencia, inversión y planeación. Cuatro años después, se marcha sin cumplir el objetivo más elemental: garantizar un abasto estable y una infraestructura digna para Ciudad Juárez. Lo cierto es que deja más polémica que resultados.
Conviene recordar que la gobernadora María Eugenia Campos detuvo un intento de incremento. Fue hace un año, en diciembre de 2024, cuando la mandataria tuvo que intervenir para desactivar la propuesta de indexación anunciada por el propio Nevárez, luego de que éste afirmara que en 2025 comenzaría a actualizar tarifas para alcanzar la inflación. Esa vez, la propuesta se cayó en horas.
Hace uno días, el Consejo del organismo avaló un esquema de indexación mensual que haría que la tarifa no aumente solo una vez, sino de manera progresiva, lo que puede derivar en un aumento acumulado de hasta 17 por ciento. Y aunque algunos quisieron presentarlo como un ajuste técnico, el mecanismo avanzó con el aval del Consejo y con el voto a favor del propio Nevárez.
El alcalde Cruz Pérez Cuéllar fue uno de los más críticos. Señaló que el aumento aprobado es tramposo, excesivo e injustificable, pues permite incrementos progresivos mes con mes que superarían por mucho la inflación estimada. Incluso acusó a Nevárez de “no tener llenadera”. El panista reaccionó visceralmente, como suele hacerlo. Afirmó que no le importaban las críticas, aunque aclaró que no emprendería acciones populares.
Pese a ello, en su despedida pública el ahora exdirector aseguró irse satisfecho y reconoció la labor de su equipo, omitiendo las filas de quejas ciudadanas, las fallas de servicio y la percepción creciente de que sus informes técnicos se parecían cada vez más a una precampaña. No olvidemos que él mismo ha expresado su intención de buscar la alcaldía de Ciudad Juárez.
Nevárez se va. El problema del agua no. Y mientras la tubería cruje y las tarifas respiran hacia arriba, queda claro que la salida del funcionario no drena la deuda que deja al municipio. La ciudad sigue esperando soluciones, no discursos.
¿Volvió la gobernadora a intervenir, pero esta vez para empujarlo fuera de la JMAS? Cuentan los que se dicen enterados que el panista habría buscado cobijo entre priistas, entre ellos el exgobernador José Reyes Baeza, en su desbordada ambición por ser alcalde. Ya llevaba varios meses queriéndose mandar solo y así las cosas no funcionan, no en política. Campos lanzó una pedrada al afirmar que él tenía un proyecto con cierto grupo político: “El tiene ya otras prioridades en el ámbito político con otras personas”, dijo la mandataria ante reporteros fronterizos.

