El clima político entre México y Estados Unidos volvió a tensarse en las últimas horas, en medio de declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump que pueden ser interpretadas por como parte de un intento por recuperar terreno político dentro de su propio país. En las últimas semanas, distintos sondeos han reflejado un descenso en su popularidad, lo que ha coincidido con una escalada de mensajes duros hacia México y, particularmente, hacia la presidenta Claudia Sheinbaum.
El nuevo embate del republicano, ocurre a 17 del inicio de la segunda administración federal de la 4T, cuya estrategia de seguridad combina programas sociales con operativos de inteligencia contra el crimen organizado, que ha dado como resultado en el incrementado el número de operativos y detenciones de objetivos prioritarios, entre ellos el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes. También se han realizado extradiciones de alto perfil y acciones contra el robo de combustible, además de una reducción en homicidios en algunas entidades.
El nuevo episodio de fricción comenzó cuando Trump retomó ayer en redes sociales un mensaje que señalaba al gobierno mexicano como un supuesto “narcogobierno”. Posteriormente insistió en que había ofrecido ayuda a México para “acabar con los cárteles”, afirmación que la mandataria mexicana respondió durante un acto público al reiterar que la cooperación bilateral es posible, pero siempre bajo un principio que —subrayó— no está a negociación: la soberanía nacional.
Las declaraciones del presidente estadounidense se producen en un momento particularmente sensible, ya que en los próximos días debe reanudarse la negociación del tratado comercial Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pieza central de la relación económica entre ambos países. En ese contexto, las acusaciones y mensajes políticos han sido interpretados como una presión adicional en medio de las discusiones comerciales.
Desde el gobierno mexicano, sin embargo, se ha insistido en que los resultados en materia de seguridad muestran avances en la cooperación bilateral. Autoridades federales han destacado operativos conjuntos que han derivado en detenciones de alto perfil, aseguramientos de drogas, desmantelamiento de laboratorios clandestinos y la captura o abatimiento de objetivos criminales prioritarios, entre ellos Rubén Oseguera Cervantes, considerado durante años uno de los líderes del crimen organizado más buscados por las autoridades estadounidenses.
¿Qué quiere Trump de México? La presión no responde únicamente a temas de seguridad. También forma parte de una estrategia política para mostrar resultados concretos ante el electorado estadounidense, especialmente en la lucha contra la inmigración ilegal y el fentanilo. Con ello busca exhibir la supuesta incompetencia demócrata y fortalecer su propia posición rumbo a las elecciones intermedias.
Mientras la tensión política crece en EU y México, Trump también ha endurecido su discurso en el plano internacional. En mensajes recientes anunció la posibilidad de desplegar buques de guerra para garantizar el paso por el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, en medio de la guerra que Estados Unidos e Israel mantienen con Irán.
La combinación de presión diplomática hacia México y retórica militar en Medio Oriente ha encendido alarmas entre analistas internacionales, quienes advierten que el aumento de tensiones globales podría escalar hacia escenarios de confrontación más amplios si la diplomacia queda relegada frente a la política de fuerza.

