A medida que se acerca la definición de la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua —que deberá resolverse, a más tardar, en septiembre de este año— el tablero político comienza a adquirir formas más nítidas. Entre los múltiples nombres, recorridos y aspiraciones, hay un dato que se repite con la persistencia de un péndulo, y se trata de los indicadores que ya colocan al alcalde de Ciudad Juárez como el mejor posicionado para encabezar la contienda por el partido oficial.
Mitofsky, una de las encuestadoras más consultadas en procesos internos, ha venido señalando de manera consistente que, en el caso de Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar se encuentra mejor aprobado que Marco Bonilla, alcalde de la capital y carta fuerte del PAN para 2027. Esa comparación no es menor, ya que enfrenta a los dos polos más visibles del estado, la capital administrativa y la capital demográfica, y adelanta un posible choque electoral de alto voltaje.
El posicionamiento del alcalde juarense no surge en el vacío. En los rankings nacionales de desempeño municipal elaborados para El Economista, Pérez Cuéllar aparece entre los mejor evaluados dentro del grupo de presidentes municipales de Morena.
En un listado donde 85 de los 150 alcaldes analizados pertenecen a ese partido, Ciudad Juárez se coloca en los primeros lugares, compartiendo espacio con municipios estratégicos como Benito Juárez, Puebla o Naucalpan. Para un estado históricamente gobernado por la oposición, que un alcalde morenista de frontera figure en ese grupo no es un dato marginal, pareciera más bien es una señal.
Las encuestas estatales refuerzan la misma tendencia. Entre los precandidatos de Morena, Pérez Cuéllar llega a registrar hasta 36.5% de las preferencias, superando a Andrea Chávez, ubicada en 30.3%. La caída de la senadora ha sido visible y pública. No solo por desgaste natural de exposición, sino por una combinación de factores políticos que han erosionado su imagen. En primer lugar, su cercanía con Adán Augusto López, los señalamientos alrededor de contratos con la empresa FMedical y el uso de caravanas de salud vinculadas a esa firma en el estado, además del llamado de atención de marzo de 2025 desde la propia Presidencia de la República para frenar campañas anticipadas.
A ello se suman los audios filtrados donde se le escucha, junto a López Hernández, emitir comentarios ofensivos sobre la presidenta Claudia Sheinbaum. Más allá del escándalo, el episodio impactó un elemento central en Morena: la lealtad interna. En un partido donde la unidad retórica es parte del método, el golpe fue político y simbólico. Desde entonces, los números de Chávez dejaron de crecer, y el ánimo de buena parte de la militancia comenzó a desplazarse.
En contraste, el alcalde de Juárez ha construido su competitividad desde otra ruta. Gestión visible, presencia territorial en el municipio más grande del estado y un discurso que conecta con una realidad fronteriza atravesada por migración, inseguridad y desarrollo económico. Juárez concentra electorado, reflectores y problemas nacionales; gobernarla con resultados medibles se convierte, inevitablemente, en plataforma política.
El panorama hacia septiembre parece, así, delineado: Morena llega con un aspirante natural fortalecido por encuestas nacionales y locales; el PAN perfila a Marco Bonilla; y el resto de actores se acomoda en función de esas dos fuerzas.
En política nada está decidido hasta el momento de la firma, pero los indicadores actuales dibujan una conclusión provisional, el de la sucesión de 2027 que se comenzará a escribir desde la frontera norte, y hoy el nombre mejor ubicado para encabezarla por Morena es el del alcalde de Ciudad Juárez.

