En un ejercicio que hilvana imagen, memoria y palabra, el Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez puso en marcha el taller de fotobordado, una propuesta que apuesta por el arte como herramienta de encuentro y reflexión desde la experiencia femenina.
La actividad arrancó en la terraza del Museo de Arqueología e Historia de El Chamizal, donde 38 mujeres ocuparon el espacio no solo como alumnas, sino como narradoras de sus propias historias. El grupo estuvo integrado por jóvenes estudiantes, profesionistas, trabajadoras del hogar y mujeres dedicadas al cuidado familiar, configurando un mosaico social que enriqueció el intercambio desde el primer momento.
Ogla Liset Olivas, titular del IPACULT, destacó que la diversidad generacional y de trayectorias permitió construir un ambiente de confianza poco común en talleres tradicionales. Señaló que la respuesta superó las expectativas iniciales y confirmó el interés de las juarenses por espacios culturales que dialoguen con sus vivencias cotidianas.
La sesión inaugural contó además con la participación de Yesenia Hidalgo, coordinadora de Resiliencia del Municipio, quien introdujo el eje temático sobre resiliencia en la vida de las mujeres. A partir de ese planteamiento, la conversación transitó hacia experiencias personales marcadas por desafíos, aprendizajes y procesos de reconstrucción, generando un clima de escucha activa y acompañamiento colectivo.
El componente técnico del taller combinó nociones básicas de fotografía con puntadas iniciales de bordado, una fusión que exige paciencia y sensibilidad. Las participantes comenzaron a intervenir imágenes con hilo, explorando cómo la costura puede resignificar recuerdos y convertirlos en piezas de expresión artística.
Más allá de la técnica, el taller subrayó la importancia del autocuidado como práctica cultural. El tiempo dedicado a crear fue entendido como un acto de atención personal y reconocimiento de capacidades propias, en un contexto donde las mujeres suelen priorizar responsabilidades externas sobre sus intereses individuales.
El programa contempla tres encuentros. En la próxima sesión se abordarán identidad y diversidad cultural mediante técnicas mixtas y ejercicios de escritura creativa. El proceso culminará con una muestra colectiva en el marco del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, donde las piezas resultantes dialogarán con el público sobre memoria, resistencia y comunidad.
La presencia de una adolescente y de mujeres adultas mayores en un mismo círculo creativo fue uno de los rasgos más significativos de la jornada. Esa convivencia intergeneracional, señalaron las organizadoras, refleja la pluralidad de Ciudad Juárez y confirma que el arte puede convertirse en un puente para reconocerse en la experiencia de otras.

