La reciente resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas volvió a colocar al organismo internacional en el centro de los reflectores internacionales, debido a su aparente incapacidad para actuar con el mismo rigor frente a todos los actores del sistema internacional.
El órgano encargado de velar por la paz global exigió a Irán cesar de inmediato sus ataques contra países del Golfo Pérsico y Jordania, al considerar que violan el derecho internacional y representan una “grave amenaza para la seguridad internacionales”. Sin embargo, en la misma sesión evitó pronunciarse sobre la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel mantienen contra la república islámica desde el pasado 28 de febrero.
Según la publicación de la ONU en redes sociales, la resolución fue aprobada con 13 votos a favor y dos abstenciones. El texto exige a Teherán detener ataques contra Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, además de condenar cualquier intento de obstaculizar la navegación en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo y gas. El documento fue impulsado por Bahréin junto con otros integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo y recibió el respaldo de 135 países miembros de Naciones Unidas.
Sin embargo, el contraste quedó marcado cuando el Consejo rechazó otro proyecto de resolución, patrocinado por Rusia, que llamaba a todas las partes a cesar inmediatamente las acciones militares y a evitar una nueva escalada en Medio Oriente, además de condenar ataques contra civiles e infraestructura civil. La propuesta obtuvo solo cuatro votos a favor —Rusia, China, Pakistán y Somalia— mientras que Estados Unidos y Letonia votaron en contra y nueve países se abstuvieron.
El resultado dejó una imagen recurrente en la historia del Consejo de Seguridad: una institución que actúa con contundencia cuando los señalamientos recaen sobre adversarios de las potencias occidentales, pero que guarda silencio cuando los protagonistas del conflicto son aliados estratégicos de Washington.
Mientras tanto, el conflicto continúa escalando en la región. De acuerdo con agencias internacionales, Irán intensificó su ofensiva con ataques a buques en el estrecho de Ormuz y a objetivos energéticos en Omán y Dubái, mientras Estados Unidos e Israel prosiguieron bombardeos contra territorio iraní y fuerzas israelíes mantuvieron operaciones militares en Líbano.

