A once días del inicio de la confrontación directa entre Irán, Estados Unidos e Israel, el escenario militar en Medio Oriente comienza a mostrar una realidad que dista mucho de la rapidez con la que Washington y Tel Aviv parecían calcular el desenlace. La guerra no sólo se ha extendido geográficamente, sino que ha escalado en intensidad, con ataques que ahora alcanzan instalaciones energéticas, bases militares y ciudades clave en varios países de la región.
Este martes Irán lanzó una nueva ofensiva que incluyó bombardeos contra instalaciones estratégicas en Israel, entre ellas una refinería y depósitos de combustible en el puerto de Haifa. De acuerdo con el ejército iraní, los ataques fueron realizados con drones contra infraestructura energética considerada clave para el funcionamiento del país. Paralelamente, se reportaron misiles dirigidos hacia Jerusalén oeste y Tel Aviv.
Horas más tarde, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica aseguró haber atacado también la base aérea de Ramat David y el aeropuerto civil de Haifa. En el mismo comunicado, la organización militar iraní afirmó haber destruido lanzadores de misiles israelíes ubicados al este de Tel Aviv.
La respuesta de Israel no se hizo esperar. Las fuerzas israelíes lanzaron una ofensiva contra un complejo subterráneo vinculado al desarrollo de armamento del CGRI y ampliaron sus operaciones hacia el sur de Beirut con nuevos bombardeos contra posiciones que identifican como parte de la infraestructura de Hezbollah.
Las consecuencias humanitarias comienzan a crecer. Autoridades libanesas reportaron más de 570 personas fallecidas y la Organización de Naciones Unidas calcula que más de 760 mil habitantes han tenido que abandonar sus hogares en Líbano ante la intensidad de los ataques.
El conflicto también se ha extendido a otros países del Golfo. Irán lanzó ataques contra bases militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait. En Emiratos se reportaron impactos de drones en la zona industrial de Ruwais, donde se ubican importantes instalaciones petroquímicas. En Bahréin, un ataque alcanzó un edificio residencial en la capital, Manama, dejando una persona muerta y ocho heridas.
Las autoridades bahreiníes aseguraron haber interceptado más de cien misiles balísticos y cerca de 175 drones desde el inicio de la guerra.
Mientras tanto, el tono político entre Teherán y Washington también se ha endurecido. Irán advirtió que no permitirá la salida de petróleo desde Medio Oriente si continúan los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel, una amenaza que pone en riesgo una de las arterias energéticas más importantes del mundo.

