La captura y posterior muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, abrió un nuevo frente de confrontación política que ha trascendido las fronteras nacionales. Mientras el Gobierno federal defendió la legalidad del operativo y el trabajo de las Fuerzas Armadas, voces de la derecha mexicana y estadounidense intensificaron sus críticas con una narrativa que, desde Palacio Nacional, califican como contradictoria y carente de sustento.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que sus opositores han adoptado una postura en la que ninguna acción resulta válida. Recordó que durante años se cuestionó la estrategia de seguridad por no apostar por una guerra frontal; ahora, dijo, se desacredita también la detención de un líder criminal. “Nunca van a estar de acuerdo, hagamos lo que hagamos”, expresó al señalar lo que considera una cadena de señalamientos cambiantes.
En ese clima se inscriben las declaraciones del empresario Elon Musk, quien desde su red social X difundió mensajes que sugieren que el Gobierno mexicano actúa bajo influencia del crimen organizado. Además de compartir imágenes de hechos violentos tras la muerte del líder del CJNG, el magnate insinuó que la Presidenta evita una confrontación militar por temor a represalias. Sheinbaum respondió que analiza acciones legales y calificó de “absurdo” hablar de un narcogobierno.
El endurecimiento del discurso opositor refleja una estrategia de desgaste que apuesta por amplificar la percepción de crisis. Sin embargo, las acusaciones sin pruebas pueden revertirse políticamente, sobre todo cuando coinciden con operativos relevantes contra estructuras criminales.
En el plano bilateral, la insinuación de que la detención obedeció a presiones de Washington también fue desestimada por la mandataria, quien defendió la soberanía de las decisiones en materia de seguridad. Para el oficialismo, la insistencia en teorías sin evidencia revela que ciertos sectores “ya no saben qué inventar” frente a la consolidación de la llamada Cuarta Transformación.
Nada de calderonizar la seguridad
La mandataria rechazó además los señalamientos de la oposición que afirman que la administración federal abandonó su enfoque para regresar a una lógica de confrontación directa. “La estrategia de seguridad no ha cambiado”, afirmó, al subrayar que la actuación de las fuerzas federales respondió a una orden de aprehensión vigente y a una agresión armada durante el operativo.
Sheinbaum explicó que, tras la detención, elementos del Ejército fueron atacados, lo que provocó un enfrentamiento en el que finalmente perdió la vida el presunto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación durante el traslado. Insistió en que las acciones se realizaron dentro del marco legal y con apego a protocolos establecidos.
Ante las comparaciones con la estrategia implementada durante el sexenio de Felipe Calderón, la Presidenta marcó distancia. Aseguró que su gobierno no recurrirá a prácticas que, en su opinión, operaron sin sustento jurídico claro para el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública. Reiteró que actualmente existe un andamiaje legal que regula la participación militar y que cada intervención debe estar respaldada por órdenes judiciales y coordinación institucional.

