Mi madre lava el trigo
en aguas de canelo
alzo los ojos nubes
abajo suelo infestado
—Dios vive allá, arriba — dicen
El mío es un insecto azumagado
y mi madre un ángel apaleando
el capi del abismo
Oscurece el agua
caen sus sílabas
al ojo y a la médula
El hambre nació antes que mi boca
es mi hermana
Esta noche está a mi lado
Detrás del buey
la sombra del cansancio
se alarga con el sol
hasta herirme las canillas
Vuelvo a casa
la sombra llegará primero
Mis falanges dividieron
el aire de la tierra
confundido
llamé tréfiles a los treiles
¿Qué iba hacer yo
un pobre diablo
calzado con la piel
de otros animales?
Mis piernas son dos anclas
que caminan
calcinadas
al fondo del camino
Donde el mar pierde su sal
allí me siento
allí dejó mis anclas
Navego sobre un río
color ceniza
a la luz de la luna
Es un mapa inundado por
aguas hollinadas
Hundo los dos remos
Oigo picotazos:
¿carpinteros? ¿una jauría de
ataúdes en la noche?
Pregunté por mi padre
el rocío descolgaba su velamen
borrando el contorno de los mapas
Seré breve. ¿Y qué?
como la polilla
me lanzo sobre la llama
de la noche
El cielo arde conmigo
Seré el hijo
guchén de la melancolía
El fuego se viste de naipes
me reta a una partida
apuesto una olla de piñones
La niebla está afuera
cae de los belfos de
un caballo que le llaman cielo
Al primer trueno
te encaramas a los riscos
junto al fuego bebemos y reímos
Allá abajo
el girasol de los molinos
rumia de rodillas
¡Regrésate.
La noche aún es joven!
La tintura mineral de los ocasos
tiñe de morado los labios agonizantes
se tocan en dos largas campanadas
Recorrí a pie los caminos
fúnebres del mundo
pero el mundo avergonzado de mí
me ha reducido a un hueso
oliscado por los perros feroces
del destino
Alzo mis ojos a la copa
de los árboles
tampoco tienen una tumba
Nubes reflejadas
en el agua
Los peces llegan
a morir como un mueble
boqueando en el fondo
del espejo
La mano que caza
moscas mientras como
es la misma que llevo
al río para ahogar
mi sed
La labia superior
regaña a la labia inferior
¡No has comido!
Qué largo es el día
a la sombra de un notro
La loma deja las raíces
de michay en mi carne
ninguno de los dos come
la sangre disecada
***
Cristian Lagos nace en Lonquimay, región de la Araucanía en 1975, Chile. Ha publicado En el país de los espejos quebrados. Temuco. 2000. En el Puerto de Agua Fría. Ediciones Pincheira. Loncoche. 2005. Huesos Trashumados. Editorial Primeros pasos. Rancagua. 2006. Otra Orilla Otro Invierno. Editorial Ajìaco. Santiago. 2012. Michay. Editorial La Otra Costilla. San Bernardo. 2020. Cardal. Editorial La Otra Costilla. San Bernardo 2022.

