Este viernes 6 de febrero, el Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez (IPACULT) abrirá al público la exposición fotográfica Nunca Nos Fuimos, una muestra que revisita la identidad pachuco–chicana como parte viva de la memoria social de Ciudad Juárez. La exhibición se presentará en el Museo de Arqueología e Historia de El Chamizal con entrada gratuita.
El proyecto es autoría del fotógrafo Alfredo Díaz Anzures, quien durante varios años desarrolló una investigación apoyada en archivos periodísticos, fotografías antiguas y testimonios orales para reconstruir el surgimiento del término “pachuco” y su arraigo en la frontera norte. El resultado es una narrativa visual que conecta pasado y presente desde una perspectiva crítica y documental.
Los pachucos surgieron en las décadas de 1930 y 1940 entre jóvenes de origen mexicano que vivían entre México y Estados Unidos, particularmente en ciudades fronterizas y del suroeste estadounidense. Identificados por su vestimenta —los zoot suits—, su lenguaje y su música, fueron vistos durante años como una amenaza al orden social. Sin embargo, más allá del estigma, representaron una forma de afirmación cultural frente a la discriminación, el racismo y la exclusión.
Desde esta lectura, la exposición plantea que la identidad pachuco–chicana no fue una moda pasajera, sino una expresión política y cultural que dejó huella en la frontera. A través de fotografías contemporáneas y materiales de archivo, la muestra cuestiona los estereotipos que durante décadas redujeron a los pachucos a caricaturas o símbolos de marginalidad.
Autoridades culturales señalaron que este tipo de proyectos permiten reconocer la diversidad de expresiones que han dado forma a Ciudad Juárez, una ciudad marcada por la migración, el cruce de lenguajes y la constante negociación de identidades.
Nunca Nos Fuimos propone entender a los pachucos como parte de una genealogía cultural que aún dialoga con el presente. La inauguración se realizará a las 6:00 de la tarde en El Chamizal, en un espacio que invita a mirar la frontera no solo como territorio, sino como memoria compartida.

