El podcast se volvió, en muy poco tiempo, un territorio saturado. Hay una oferta infinita, una demanda voraz y una sensación constante de que todo aparentemente “vale la pena”. Todas las plataformas prometen profundidad, conversación, análisis, compañía. Pero no es verdad. O no del todo.
Hoy se escucha mucho, pero se escucha mal. Se habla mucho, pero se dice poco. Hay podcasts que existen solo para llenar espacios muertos, para acompañar tareas mecánicas, para simular pensamiento sin ejercerlo. El formato se popularizó tanto que perdió, en muchos casos, su filo. Y justo por eso se volvió necesario saber buscar.
Escuchar bien —como leer bien— requiere método, paciencia y criterio. No basta con seguir tendencias ni rankings. Hay que parecerse más a un arqueólogo que a un consumidor: excavar, probar, abandonar rápido lo que no sirve y quedarse con lo que realmente construye algo en el oído y en la cabeza.
Entre tanta paja sonora, todavía existen programas que entienden el podcast como lo que alguna vez fue la buena radio: conversación viva, información útil, música con sentido, entrevistas que no subestiman al escucha. Espacios donde el tiempo no se desperdicia y la inteligencia no se negocia.
Ahí empieza esta lista.
No como un “lo más escuchado”, ni como una curaduría complaciente, sino como un recorrido personal por los podcasts que sí se quedaron conmigo durante el año.
Los que acompañaron mañanas, viajes y rutinas.
Los que informaron, incomodaron y entusiasmaron.
Y el primero tenía que ser este.
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Poderoso: despertar informado sin perder el colmillo
Poderoso fue, sin exagerar, mi programa de las mañanas. Todos los días. A la misma hora. Como se prendía antes la radio cuando todavía importaba quién hablaba del otro lado.
El corazón del programa está en una dupla improbable y perfectamente aceitada: Rulo y Cha. Dos personalidades diametralmente opuestas que no se neutralizan, se potencian. Ahí está la clave: no buscan consenso, buscan fricción productiva.
Rulo es historia viva de la radio mexicana: locutor, periodista, DJ, cronista cultural, incendiario cuando hace falta, lúcido siempre. Fue pionero de la radio moderna junto a Olallo Rubio y es también uno de los podcasters más antiguos de Convoy. Desde el arranque de la plataforma, Poderoso fue uno de sus programas fundacionales. Rulo no da concesiones, no suaviza opiniones, no juega al personaje: habla desde la experiencia y desde el oído entrenado por décadas de música, medios y calle.
Cha, por su parte, no necesita presentación pero sí contexto completo. Bajista de Fobia, fundador de Moderatto y pieza clave en Gran Sur, es uno de esos músicos que piensa la música desde dentro. No habla como estrella, habla como artesano del sonido. Su participación no es decorativa: es estructural. No está “acompañando” el programa; lo construye en tiempo real.

Poderoso informa sin solemnidad. Tiene un noticiero propio —directo, funcional, sin maquillaje— que te deja al tanto de lo que pasa en México y en el mundo sin aplastarte el ánimo. Luego vienen los titulares: farándula, absurdo, cultura pop, ironía fina. Ese segmento que, sin darte cuenta, te acomoda el día.
Pero el programa no se queda en la coyuntura. Hay entrevistas bien hechas, con escritores, artistas, diseñadores, músicos nacionales e internacionales. Conversaciones que no buscan viralidad sino intercambio real. Gente que sabe escuchar entrevistando a gente que tiene algo que decir.
Durante el año, disfruté especialmente entrevistas y coberturas con Randy de Molotov; Meme de Café Tacvba; Sen Dog de Cypress Hill, una charla particularmente potente donde se habló a fondo del disco sinfónico grabado y tocado en Londres, Black Sunday Live at the Royal Albert Hall, pieza clave en la historia reciente del grupo; Silvana Estrada; Belafonte Sensacional; Wolf Alice; El Haragán y Compañía; Luisa Almaguer; Santiago Motorizado; Los Mirlos, entre muchos otros.
Musicalmente, Poderoso es coherente, iconoclasta y generoso. No suena a playlist automática ni a nostalgia prefabricada. Suena a criterio. A gusto formado. A años de oficio. Y eso se nota.
En un ecosistema donde muchos podcasts parecen hechos para llenar silencios, Poderoso funciona como lo que la buena radio siempre fue: una compañía inteligente. Un espacio donde te informas, te ríes, descubres música y, sobre todo, no te tratan como idiota.
Por eso abre esta lista.
Porque no todo lo que se escucha merece quedarse.
Pero cuando algo se vuelve rutina necesaria, ahí hay verdad sonora.
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El Triste Korno: caos afinado para empezar el día
Aquí la cosa cambia un poco —o mucho—, porque esta dupla vino a suplir otra dupla que existía antes. Korno participaba en Radio Ibero con otro compañero y ahí se gestó el germen de lo que hoy es El Triste Korno. Hoy, ya en Convoy, el programa encuentra su forma definitiva.
Korno es un tipo afable, cercano, profundamente conocedor de rock, hip hop y cultura pop. Amante de Kanye West, Jay-Z, del básquetbol, de los sneakers y de la música que cruza géneros sin pedir permiso. Además, es gerente de la plataforma Convoy, lo que le da una lectura interna del ecosistema del audio, pero sin perder el pulso callejero.

La dupla la completa Ayrto, conocido como el dueño del universo. Programador, operador de consola, editor y cerebro técnico de varios programas de la cadena. Aquí rompe el molde: no es “el de la consola”. Es coprotagonista. Tiene voz, criterio y presencia. Visibiliza algo fundamental: la consola también piensa.
Ayrto ama el country, la cacería, es entrenador de perros, chaparrito, odia las redes sociales y no tiene ninguna. Por esa mezcla lo acusan en broma de trumper, juegan con su masculinidad frágil y lo pican constantemente, generando algunos de los momentos más cómicos del programa. Tiene una sección fija: la recomendación del día, donde propone una canción que se aprueba o se reprueba en vivo, casi siempre con polémica.
El programa cubre tendencias, Twitter, política, conciertos, farándula, ridículos públicos, fallecimientos, anuncios de giras y noticias del día. Se mueve entre punk, metal, hip hop, videojuegos, básquetbol, mundo geek, inteligencia artificial, sneakers y humor afilado.
Tienen invitados recurrentes como Samtastic (sneakers), un especialista en inteligencia artificial y cultura geek, y un experto en cine y series que recomienda películas, festivales y estrenos con criterio, sin hype vacío.
El Triste Korno es el primer programa del día en la plataforma y se nota: arranca la mañana con risa, información y caos bien afinado. No es pulcro. Es vivo. Y por eso funciona.
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Convoy FM: pensar en voz alta
Convoy FM no es un podcast grabado: es radio viva. Ocurre en tiempo real, todos los días por la tarde-noche, en alianza entre Convoy Network y Radio Chilango.
Al frente están Olallo Rubio, Pablo Duarte y Felipe Morales (PDC, La Perra de Cadena). Tres voces distintas, con pesos equivalentes. Olallo es pionero del podcast en México, cineasta y documentalista; Pablo Duarte, escritor, editor y conversador preciso; PDC, curador musical absoluto de Convoy.

El hilo conductor es el cine. Todo termina llevándolos ahí: noticias, política, música, anécdotas mínimas. No hay recomendaciones ni listas. Hay conversación, asociaciones, pensamiento en voz alta.
Convoy FM confía en la inteligencia del oyente. No subraya, no clausura sentidos. Deja ideas abiertas. Se parece más a una sobremesa larga que a un programa con escaleta.
Por eso está aquí.
Porque no todo lo que suena permanece.
Pero cuando un espacio te obliga a pensar sin decirte qué pensar,
ahí hay verdad.

