El caso del poeta, sacerdote y revolucionario nicaragüense Ernesto Cardenal es único en el mundo, por lo que, a pocos días de que se cumpla el aniversario de su nacimiento, me parece oportuno recordar uno de los capítulos más importantes de su vida.
El 4 de marzo de 1983, Cardenal estaba en el aeropuerto de Managua como parte de la comitiva que recibiría la visita pastoral de Juan Pablo II a Nicaragua. Era un día soleado y con algo de viento. Cardenal observaba atentamente cómo el papa, fiel a su costumbre, descendía del avión y besaba el suelo; esto lo hacía en cada país que visitaba. Después, acompañado de Daniel Ortega y de los jerarcas católicos del país centroamericano, saludó de mano a los funcionarios del gobierno nicaragüense.
Con cada uno se detuvo un momento, al tiempo que hacía una ligera inclinación de cabeza. Cuando llegó su turno, Cardenal, en un gesto de humildad, descubrió su cabeza de la boina que le cubría y se hincó de rodillas para esperar la consagración. Para sorpresa de todos, empezó a recibir una severa reprimenda por parte del máximo jerarca de la Iglesia católica: “Usted debe regularizar su situación”. La imagen del regaño al poeta dio la vuelta por todo el mundo.
Cardenal, en ese momento, además de ser sacerdote, tenía el cargo de ministro de Cultura del gobierno sandinista, el cual había derrocado la dictadura de Anastasio Somoza. Su vida había estado vinculada a las luchas a favor de América Latina y a la Teología de la Liberación, algo contrario al derecho canónico de la Iglesia católica y completamente reprobado por Juan Pablo II, quien, a lo largo de su pontificado, se distinguió por un claro y directo anticomunismo. La imagen del papa regañando al autor de Salmos fue un tema comentado durante mucho tiempo en los círculos políticos y literarios de todo el mundo.
Sin embargo, el asunto no quedó ahí. Por si no fuera suficiente, pocas semanas después del incidente, Cardenal fue notificado de que quedaba a divinis suspendido por la Iglesia católica para celebrar misas y administrar sacramentos; lo anterior es una pena prevista en el derecho eclesiástico.
La sanción al poeta duró 35 años, tiempo que empleó para escribir y publicar poesía, hasta que el 18 de febrero de 2019 el papa Francisco, enterado de la mala salud de Cardenal, restableció sus funciones sacerdotales. El comunicado de la Nunciatura Apostólica nicaragüense fue el siguiente:
“El Santo Padre ha concedido con benevolencia la absolución de todas las censuras canónicas impuestas al Reverendo Padre Ernesto Cardenal, acogiendo la petición que éste le había presentado recientemente, a través del Representante Pontificio en Nicaragua, de ser readmitido al ejercicio del ministerio presbiteral.
El padre Cardenal ha estado 35 años bajo suspensión del ministerio debido a su militancia política. El religioso aceptó la pena canónica que le fue impuesta y se ha atenido siempre a ella, sin llevar a cabo ninguna actividad pastoral. Además, había abandonado desde hace muchos años todo compromiso político”.
Cardenal recibió la noticia mientras convalecía en un hospital de Managua, alejado de toda actividad política y con la serenidad de haberse mantenido fiel a sus principios y valores. El poeta murió un año más tarde, el 1 de marzo de 2020, a consecuencia de una enfermedad renal crónica.
Ernesto Cardenal, quien es autor de diversos libros de poemas, entre los que se encuentran Salmos, Cántico cósmico y Oración por Marilyn Monroe, tuvo una relación muy estrecha con México, lugar en donde estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México, para tiempo después ingresar a un monasterio benedictino en Cuernavaca, donde estuvo dos años cursando su sacerdocio. En aquellos primeros años, sus compañeros fueron Rosario Castellanos, Dolores Castro, Fedro Guillén y Tito Monterroso, entre otros (1).
Su infancia estuvo influenciada por la poesía de Rubén Darío; en su adolescencia, por Pablo Neruda, a quien abandonó cuando se encontró con la poesía norteamericana de Ezra Pound, Whitman y William Carlos Williams (2).
Su estilo
Como un homenaje al poeta, sacerdote y revolucionario nicaragüense, que nació el 20 de enero de 1925, reproduzco “Oración por Marilyn Monroe”, un poema tristemente hermoso, lleno de referencias bíblicas, dedicado a la más grande estrella pop del siglo XX.
(1) Ernesto Cardenal llama a “corregir la situación de violencia en México”; Carlos Paul; La Jornada, México, 11 de diciembre de 2014.
(2) Entrevista a Ernesto Cardenal: “Los malos poetas es por falta de humildad”; Ramírez , Sergio y Juárez Polanco, Ulises; en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Oración por Marilyn Monroe
Por Ernesto Cardenal
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a
los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso. . .
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz) .
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor en este mundo contaminado de pecados y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor),
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gángsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles)
contesta Tú el teléfono!

