A menos de un mes del arranque del ciclo escolar 2026-2027, el Gobierno de México anunció que definirá una política sobre el uso de teléfonos celulares y tabletas en las escuelas, con el propósito de proteger a niñas, niños y adolescentes de los efectos que provoca el consumo excesivo de redes sociales y plataformas digitales.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la decisión será resultado de un proceso de diálogo nacional en el que participarán madres, padres de familia, estudiantes y especialistas. Señaló que el objetivo no es imponer una prohibición, sino generar conciencia sobre los riesgos asociados al uso intensivo de dispositivos móviles y construir acuerdos antes del inicio de clases, previsto para el 31 de agosto.
Como parte de la presentación, especialistas advirtieron que las principales plataformas digitales utilizan mecanismos diseñados para mantener la atención de los usuarios durante el mayor tiempo posible. Jonathan Haidt, profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York y autor del libro La Generación Ansiosa, afirmó que los algoritmos no son neutrales y recomendó separar los teléfonos del entorno escolar durante toda la jornada, además de establecer los 16 años como edad mínima para abrir cuentas en redes sociales.
Por su parte, el ingeniero Arturo Béjar, cofundador de Apple y exresponsable de sistemas de protección de usuarios en Meta, explicó que las aplicaciones incorporan herramientas como el desplazamiento infinito, la reproducción automática de videos, las recomendaciones personalizadas, las notificaciones permanentes y los indicadores de popularidad para incentivar un uso compulsivo, especialmente entre menores de edad.
Sheinbaum indicó que, paralelamente, el Gobierno federal continúa trabajando en una regulación de las redes sociales con la intención de fortalecer la protección de la infancia y la adolescencia frente a los efectos del entorno digital. Sostuvo que el debate debe involucrar a toda la sociedad para que las medidas que se adopten cuenten con respaldo y comprensión de las familias y de los propios estudiantes.

