Durante décadas, mirar hacia arriba en muchas calles de Ciudad Juárez ha significado encontrarse con postes saturados y auténticas telarañas de cables. Líneas nuevas, antiguas y otras que dejaron de prestar servicio permanecieron acumulándose sin que existiera siquiera una medición precisa del rezago.
El problema se volvió parte del paisaje urbano. En los dos años recientes, sin embargo, comenzó un proceso para retirar ese cableado y ordenar progresivamente la infraestructura que todavía se encuentra en funcionamiento.
Uno de los primeros impulsores del proyecto fue el regidor morenista Alejandro Acosta, quien llevó al Cabildo la propuesta que posteriormente permitió establecer un convenio de colaboración con empresas del sector.
En entrevista con Poetripiados explica que la dimensión del problema resultó mucho mayor de lo previsto. La meta inicial era retirar alrededor de 40 kilómetros de cable en desuso durante el año. La cifra prácticamente se duplicó y está cerca de alcanzar los 80 kilómetros, suficiente cable para cubrir aproximadamente la distancia entre Ciudad Juárez y Samalayuca de ida y vuelta. Ahora, la expectativa es cerrar el año con alrededor de 100 kilómetros retirados.
“Pues mira, esto fue una visión que yo tuve y que después fue muy apoyada, pero esto inicia como un sueño de ver una ciudad más limpia, más próspera, más bonita y esto yo te voy a decir que es algo que yo traía desde antes de ser regidor y cuando entro como regidor, es de mis primeras iniciativas que yo propongo en el Cabildo, con total desconocimiento, te tengo que decir con toda sinceridad, de cómo iba a estar el tema, pero sí con una ilusión y con una convicción de que lo podía lograr”, explicó.

Cuando presentó la iniciativa, reconoce, todavía no conocía la complejidad técnica y administrativa que significaría intervenir una infraestructura construida durante años por distintas compañías. Sabía, sin embargo, que necesitaba el respaldo del Gobierno municipal y comenzó a involucrarse directamente en el tema. Solicitó participar con la Secretaría del Ayuntamiento y Desarrollo Urbano, estudió experiencias de otras ciudades y viajó a Monterrey y Ciudad de México para conocer modelos que ya llevaban cinco o seis años funcionando.
“Sabía que iba a contar con el apoyo del presidente municipal (en ese entonces Cruz Pérez Cuéllar), porque el presidente también trae esa visión de trabajar por su ciudad y que la ciudad sea cada vez más bonita, más limpia, más ordenada. Entonces presento este punto de acuerdo y duramos casi un año en lograr que el convenio se firme con estas cableras que integran la Cámara Canieti, que son las cableras más importantes de todo el país”, recordó.
Un convenio para trascender administraciones
El año de negociaciones permitió pasar de la iniciativa a un convenio que, de acuerdo con el regidor, tiene características poco comunes en esta región. El acuerdo fue aprobado por unanimidad en el Cabildo y permitió comenzar reuniones de trabajo con las compañías para identificar primero qué infraestructura había dejado de utilizarse.
“Yo inclusive hice viajes a Monterrey, a México, para saber cómo ellos lo estaban haciendo, porque ellos ya tienen un tiempo haciendo, cinco o seis años, y eso a mí me permitía, con las personas además que yo ya conocía, tener cada vez un panorama más claro y básicamente eso fue, fue con muchas ganas, además de ser un regidor que realmente ve por su ciudad y pues no me di por vencido y no nos dimos por vencidos”, señaló.
Después de casi un año, el convenio quedó firmado. Para el regidor, uno de sus principales valores consiste en que trascienda los periodos de gobierno y se convierta en una política urbana de largo plazo, debido a que retirar todo el rezago acumulado difícilmente será una tarea que pueda concluirse dentro de una sola administración.
“Logramos firmar este convenio de colaboración, que es un convenio histórico para la ciudad y para todo el norte del país, no mucha gente sabe eso, pero somos el único municipio de todo el estado que tenemos un convenio de colaboración de esta naturaleza, somos el primer municipio de todo el norte del país que firmamos un convenio de colaboración de esta naturaleza y es un convenio que se va a quedar como un legado para la ciudad”, afirmó.

La lógica, explica, parte de una visión que rebasa los tres años de una administración municipal. El problema del cableado se acumuló durante demasiado tiempo como para pensar que desaparecerá mediante una sola intervención. De ahí que el proyecto contemple diferentes etapas y requiera continuidad.
“Yo soy un creyente de que las ciudades más prósperas, de que los países más prósperos tienen que planear a largo plazo, tienen que tener una visión clara de hacia dónde quieren ir y crear proyectos que superen las administraciones”, expresó.
La primera sorpresa apareció precisamente cuando las autoridades preguntaron cuánto cable abandonado existía en Ciudad Juárez. No hubo una respuesta. Nadie tenía una cifra que permitiera conocer la dimensión de esas líneas que permanecían colgadas pese a que habían dejado de utilizarse. Ese desconocimiento también explica por qué la estimación inicial terminó quedándose corta.
“Las primeras reuniones que tuvimos con las cableras yo les preguntaba cuál es la magnitud de este cableado, de estas telarañas que se tienen en la ciudad y que no tienen un correcto funcionamiento, que no funcionan y que únicamente están ahí, y no había una respuesta concreta. Realmente hay desconocimiento de cuál es la magnitud de este cableado en desuso de la ciudad”, explicó.
La meta se duplicó antes de terminar el año
Sin un inventario histórico era imposible calcular con precisión cuánto tiempo tomaría limpiar los postes. La primera referencia utilizada fue de 40 kilómetros para todo el año. El trabajo en campo demostró que el rezago era considerablemente mayor.
“El rezago que traemos es histórico, no hay una medición exacta, por lo tanto tampoco podemos nosotros planear tiempos o dimensionar cuánto cable vamos a retirar al final del año. Yo pensaba que si hablábamos de 40 kilómetros al final del año iba a ser mucho cable en desuso que hay que quitar, pero estamos hablando de que estamos cerca de 80 kilómetros de cable en desuso, es decir, el doble, y seguramente para final del año podemos estar hablando de 100 kilómetros de cable en desuso”, detalló.
Los cerca de 80 kilómetros retirados hasta ahora permiten dimensionar físicamente aquello que durante años permaneció disperso sobre cientos de postes. Puesto en una sola línea, el material alcanzaría aproximadamente para recorrer la distancia entre Ciudad Juárez y Samalayuca de ida y vuelta. Y todavía falta cable por retirar.
“Yo creo que la verdad esto es una nota, debe ser una nota nacional, es algo que se está haciendo que no teníamos una dimensión correcta y que somos pioneros en ese sentido y esto es, la verdad, gracias al Cabildo que aprobó esta iniciativa por unanimidad y con el apoyo del presidente municipal y de las direcciones pues ha ido avanzando”, sostuvo.
Retirar los cables abandonados constituye solamente la primera fase. El siguiente paso consiste en ordenar aquellos que sí prestan servicio. Para el regidor, hacerlo en ese orden es fundamental, porque llevar infraestructura bajo tierra sin depurarla previamente significaría trasladar el mismo problema de los postes al subsuelo.
“Esta primera etapa, que es la más importante yo diría, es la de visualizar, ver, materializar cuál es el cable en desuso. La segunda etapa es darle al cableado el péndulo correcto, es decir, organización. Primero vamos a quitar todo lo que no sirve y vamos a organizar lo que sí sirve”, explicó.
La propuesta de avanzar directamente hacia instalaciones subterráneas ya ha surgido durante las conversaciones. El regidor considera que hacerlo de inmediato implicaría un gasto innecesario y podría dejar kilómetros de infraestructura obsoleta enterrados debajo de la ciudad.
“Una persona decía, oye, es que ya bájalo, o sea, hagan la reestructura y bajen este cableado. Yo decía, es que no podemos hacerlo de esa manera porque no podemos darnos el lujo de bajar cable que no sirve, sería muy costoso y además vamos a meternos en otro problema, que va a haber un mundo de cable abajo, subterráneo, que no está funcionando”, explicó.
La ruta planteada es retirar, ordenar y posteriormente comenzar a bajar el cableado activo en zonas específicas, dependiendo de los recursos disponibles. En esa siguiente etapa, el Centro Histórico aparece como una de las prioridades que el regidor quisiera impulsar.
“Primero tenemos que limpiar y ya una vez que limpiemos, acomodamos y una vez que acomodemos, hasta donde el presupuesto nos permite y con una planeación estratégica que a mí me gustaría que fuera el Centro Histórico donde iniciáramos a bajar el cable y ahora sí, por sectores, ir a la ciudad, a puntos de la ciudad que veamos un cuadrante limpio, 100 por ciento limpio, transitable, con banquetas bonitas, sin cables, sin telarañas, con iluminación, esa ciudad que yo creo que todos aspiramos como juarenses”, afirmó.
Telcel y CFE, los siguientes en la mira
La coordinación tampoco resulta sencilla. Son varias compañías las que cuentan con infraestructura en los postes y cada una debe intervenir sobre las líneas que le corresponden. Actualmente participan en el convenio Totalplay, Megacable, AT&T, Izzi y Axtel, empresas afiliadas a Canieti y Anatel.
“Ha sido un proceso, pero me parece que como toda política pública requiere de una etapa de presentación y una etapa de transición, desde acomodo hasta que encuentren la dinámica correcta, porque además son varias las cableras que están adheridas a este convenio”, señaló.
El proyecto todavía tiene empresas pendientes. Telcel y la Comisión Federal de Electricidad realizan trabajos por separado y existe comunicación con ellas, pero no se encuentran incorporadas al convenio municipal. Conseguir la participación de más actores constituye, para el regidor, el siguiente nivel de la estrategia.
“Lo que sigue es adherir más empresas. ¿Por qué? Yo no te he mencionado Telcel, no te he mencionado CFE, que ellos hacen lo propio de forma externa y llevamos buena comunicación, pero no están adheridas al convenio o no se ha hecho un convenio directamente de Gobierno Municipal con ellos”, explicó.
La magnitud del rezago obliga también a pensar más allá del calendario político. Alcanzar 100 kilómetros al terminar el año representaría un avance considerable, pero no significaría que el problema histórico estuviera resuelto. La intención es construir un mecanismo que las administraciones siguientes puedan mantener.
“Para mí el segundo escalón, el segundo nivel de todo esto que te estoy diciendo que es mucho, que seguramente no lo vamos a poder lograr visualizar o materializar en una sola administración, se va a requerir de varias administraciones, que ahí va a estar otro reto, pero yo creo que no hay una administración que le vaya a decir que no se le va a continuar un proyecto de esta naturaleza”, consideró.
Su objetivo final, dice, consiste en sumar cada vez más participantes hasta transformar de manera visible sectores completos de la ciudad.
“El segundo es pues ir cada vez agregando más actores importantes para que ahora sí podamos aspirar a tener una ciudad más limpia y más digna. Entonces, así estamos. Digo, ha sido un camino, ha sido un camino, pues, de alguna manera complicado”, agregó.
El seguimiento como clave para conseguir resultados
El retiro de cableado es solamente una de las iniciativas a las que asegura haber dado seguimiento desde el Cabildo. Actualmente coordina tres comisiones, Hacienda, Desarrollo Urbano y Desarrollo Económico, una carga de trabajo que relaciona con la obligación de estudiar los asuntos y acompañarlos después de su aprobación.
“Soy el regidor que más comisiones tiene dentro de todo el Cabildo, que coordina más comisiones, que son tres, no hay un solo regidor que las coordina y además son las comisiones, pues, las comisiones más importantes. Hacienda requiere mucho compromiso, porque estás hablando del dinero y del pueblo juarense y se tienen que hacer las cosas con mucha responsabilidad; Desarrollo Urbano, que también es un área muy importante; Desarrollo Económico, desarrollo económico es bienestar y se requiere de proyectos importantes”, indicó.
Para él, presentar un punto de acuerdo representa apenas el comienzo. Una administración ya cuenta con programas, inversiones y calendarios propios, por lo que una iniciativa puede quedar detenida si quien la impulsa no permanece detrás de su ejecución.
“Pasa, se tiene una creencia de que presenta el punto de acuerdo y ahí queda, pero de nada sirve hacer eso, porque la administración ya trae una dinámica, ya traen proyectos de inversión, ya traen un camino marcado. Entonces, si tú no le das seguimiento a las cosas, pues difícilmente se van a concretar. Yo creo que ahí está la clave”, afirmó.
El trabajo del regidor también ha sido evaluado por organizaciones como Plan Estratégico de Juárez, particularmente en aspectos relacionados con asistencias, puntualidad y presentación de iniciativas. Él prefiere colocar esos indicadores dentro de una responsabilidad más amplia de quienes llegan al Cabildo.
“Yo creo que para mí lo más importante es que, uno, el Cabildo tiene mucha historia. Hay personajes que han pasado por el Cabildo que son referentes, de los cuales debemos sentirnos muy orgullosos. Benito Juárez fue regidor en Oaxaca, entonces imagínense la responsabilidad que tenemos”, expresó.
A esa referencia histórica suma una idea personal sobre cómo debe transitar un funcionario por el servicio público. Los tres años de una regiduría, dice, deben asumirse como un periodo para trabajar y entregar resultados.
“Yo creo que todo servidor público debe entrar con la frente en alto, con total orgullo y convicción de que va a ser lo mejor que pueda ser, va a servir al pueblo de la mejor manera que lo pueda hacer, y de esa manera se tiene que salir”, dijo.
Las asistencias, considera, son apenas una parte de esa responsabilidad. Su actividad incluye también las sesiones de las comisiones y consejos de los que forma parte.
“Son tres años donde uno tiene que tomar las cosas con mucha responsabilidad, y me felicitaban y me decían, felicidades por este número de asistencias. Yo te puedo asegurar que soy el regidor que más sesiona. Deja tú el tema de la asistencia, yo te puedo asegurar que soy el regidor que más sesiona, que más consejos integra”, afirmó.

Desde esa perspectiva, tener mayores atribuciones significa también asumir mayores obligaciones. Su expectativa es terminar el periodo con resultados que puedan ser evaluados por los habitantes de Juárez.
“Si tú quieres una oportunidad, pues tienes que responder. ¿Y entonces qué es lo que yo quiero? Yo quiero salir con la firme convicción de que se logró el trabajo, que se hizo un trabajo digno y que el pueblo juarense pueda estar orgulloso de que yo haya sido un regidor que lo representa”, señaló.
Acosta y su identificación con la transformación
El regidor sostiene que una ciudad con los rezagos de Juárez requiere servidores públicos presentes, preparados y capaces de trabajar de manera coordinada. Para él, reprobar en asistencia o pasar por el Cabildo sin presentar iniciativas enviaría un mensaje negativo a la ciudadanía.
“Imagínate que hayamos reprobado en la asistencia, que no hayamos presentado iniciativas. Imagínate lo que la ciudadanía va a pensar de uno, y eso no debe ser así. Juárez merece políticos, servidores públicos que estén comprometidos, que estén al día, que estén a la vanguardia, que estudien. Somos una ciudad muy dinámica, con mucho rezago, y que no se puede dejar únicamente en manos de una persona. Debemos de trabajar en equipo”, afirmó.

Su balance personal de este periodo también pasa por su identificación con Morena y con el proyecto político del gobierno municipal. Menciona particularmente las políticas sociales, la recuperación de espacios públicos y el respaldo a la educación.
“La verdad es que estoy muy contento. Ha sido un periodo que a mí me ha gustado muchísimo caminar en este gobierno, el cuarto transformador, en esta visión morenista de atender las causas sociales, de atender a tus ciudades, los espacios públicos”, expresó.
También destaca el apoyo municipal a la educación y vincula esa orientación con la visión del presidente municipal y con la línea política de la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Me llena de orgullo saber que somos un municipio que apoya muchísimo a la educación. Esto es una visión del presidente, y como que hemos acompañado esta visión, y que viene desde la ideología de la presidenta. Entonces, saber que soy parte de eso, pues me llena de satisfacción”, dijo.
El territorio como otra oficina del regidor
Una parte importante de su actividad, asegura, continúa desarrollándose fuera de las oficinas municipales. Mantiene reuniones territoriales dos o tres veces por semana y visita diferentes sectores para conocer directamente las necesidades de sus habitantes.

“Soy un regidor muy de territorio. Me pongo también a la… sin necesidad de competir, pero sí soy un regidor que constantemente estoy en el territorio. Tengo mis reuniones decenales, dos o tres por semana”, explicó.
Para el regidor, esa presencia permite conocer problemas que difícilmente llegan completos a un escritorio. Reconoce que sus responsabilidades administrativas requieren trabajo de oficina, pero considera indispensable combinarlo con recorridos y contacto ciudadano.
“Soy un regidor que ha caminado mucho mi territorio y que constantemente estoy en esta cercanía, en esta intención de hacer política pública en territorio, estar muy pendiente de las gestiones. Es decir, es complicado enterarte de las cosas desde el escritorio, porque claro que hay que estar en el escritorio, y yo tengo que estar en el escritorio por las responsabilidades que tengo, por las gestiones, pero para enterarte de lo que está sucediendo tienes que salir”, explicó.
Esa dinámica, asegura, comenzó antes de convertirse en regidor. Su experiencia previa estuvo vinculada al activismo y particularmente al trabajo con niñas y niños, por lo que considera que el ingreso al Cabildo representó una plataforma distinta para continuar una labor que ya realizaba.
“Como regidor es una plataforma distinta, te abre un poco más las puertas, pero mi visión, esta intención de trabajar el territorio, es decir, yo cuadro perfectamente con esta ideología del movimiento, porque yo ya lo vengo haciendo desde antes, en este activismo, sobre todo este activismo en favor de las niñas y de los niños”, recordó.
Del activismo a la política como puente social
Durante varios años, señaló, fue representante de una asociación civil dedicada al trabajo con la niñez en Ciudad Juárez. Esa actividad lo llevó a escuelas, albergues y reuniones vecinales, donde comenzó a construir una relación territorial que posteriormente continuó desde el gobierno.
“Fui representante por varios años de una asociación civil, que se llama Legando las Niñas en Juárez, y que me ha traído mucho reto, mucha satisfacción personal, pero a veces mucho reto y mucho compromiso”, expresó.
El trabajo, agregó, alcanzó a miles de menores y todavía continúa, aunque sus responsabilidades dentro del Ayuntamiento demandan ahora una parte considerable de su tiempo.

“Vi que demandaba de mí estar precisamente visitando las escuelas, visitando los albergues, teniendo a mis vecinales, y yo la venía trabajando, es decir, fueron miles de niños beneficiados que no han parado al día de hoy. Lo que pasa es que de alguna manera se ha demandado un poco más de mí aquí, pero mi compromiso es el mismo y siempre va a seguir siendo eso”, señaló.
Para él, el paso del activismo a la función pública ocurrió de manera natural. En algunos sectores que comenzó a recorrer como regidor encontró personas que ya conocían su trabajo anterior y que posteriormente comenzaron a acercarle solicitudes y gestiones.
“Yo voy a seguir trabajando por mi ciudad, por las niñas, por los niños juarenses, por este presente y futuro que son. Entonces, pues esa transición se da para mí, la verdad, de forma muy natural, pero debo decir lo que se ha consolidado”, afirmó.
Las redes sociales se han convertido, además, en uno de sus principales canales para recibir información de los habitantes y mantener comunicación con quienes solicitan alguna gestión.
“Me da mucho gusto ir a colonias, por ejemplo, y que ya me conocieran, que ya sabían de mí por la asociación, por este trabajo que yo venía haciendo, que no entro en ceros y que cada vez somos más personas, que formamos parte de una familia y que recibo solicitudes, gestiones”, explicó.
Al terminar la conversación con Poetripiados, el regidor invitó a los juarenses a mantener contacto con su oficina y sus redes sociales. Su intención, afirmó, es continuar trabajando durante el tiempo restante de la administración y mantener a Juárez como una ciudad relevante dentro del proyecto político al que pertenece.
“Yo los invito e invitaría a través aquí de tu plataforma, de tu medio, a que me contacten, a que me sigan en las redes sociales, porque ahí es mi principal fuente de información y de comunicación y de interacción”, señaló.

