Hoy se cumplen 20 años de una elección que cambió el rumbo de México. El proceso presidencial de 2006 permanece en la memoria colectiva por las denuncias de fraude electoral, la intervención de diversos actores políticos y empresariales y las consecuencias que derivaron en una etapa de violencia que marcó profundamente al país y, de manera especial, a Ciudad Juárez.
Tras una jornada electoral sin un ganador claro, el entonces presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, anunció como vencedor al candidato del PAN, Felipe Calderón, antes de que concluyera la resolución de las impugnaciones. Posteriormente, el Tribunal Electoral validó la elección con una diferencia de apenas 0.56 por ciento de los votos, luego de un recuento parcial impulsado por la exigencia de «voto por voto, casilla por casilla».
La elección estuvo precedida por una intensa campaña en la que Andrés Manuel López Obrador fue señalado como “un peligro para México”, mientras que diversas resoluciones judiciales posteriores reconocieron la intervención indebida del entonces presidente Vicente Fox y de organizaciones empresariales durante el proceso electoral.
Tras el fraude electora, Andrés Manuel López Obrador y miles de simpatizantes instalaron un mega plantón sobre Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, como parte de una jornada de resistencia civil pacífica para exigir el recuento de los votos y denunciar irregularidades en la elección presidencial. La movilización comenzó el 30 de julio de ese año y convirtió una de las principales avenidas del país en el centro de las protestas poselectorales.
El campamento permaneció durante 48 días y reunió a más de un millón de personas a lo largo de ese periodo, según los organizadores, quienes participaron en asambleas, actividades informativas y manifestaciones en respaldo a López Obrador.
Meses después, Calderón inició la denominada guerra contra el narcotráfico, una estrategia de seguridad que modificó profundamente el panorama nacional. Con la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de combate al crimen organizado, el país registró un incremento sostenido de la violencia, los homicidios, las desapariciones, las extorsiones y los secuestros.
Ciudad Juárez se convirtió en uno de los principales símbolos de esa crisis. Tan solo en 2010 la frontera superó los tres mil homicidios, mientras más de cien mil personas abandonaron sus hogares para buscar refugio en otras entidades o en Estados Unidos. La violencia también provocó el cierre de cientos de negocios y una profunda afectación económica y social para la frontera.
Veinte años después, los protagonistas de aquella elección siguieron caminos distintos. López Obrador alcanzó la Presidencia de la República en 2018 y concluyó su mandato con altos niveles de respaldo popular. Felipe Calderón reside en España, mientras que Genaro García Luna, quien encabezó la estrategia de seguridad de aquel sexenio, permanece preso en Estados Unidos tras ser condenado por delitos relacionados con el narcotráfico.
A dos décadas de distancia, la elección de 2006 continúa ocupando un lugar central en el debate político nacional por sus implicaciones en la democracia mexicana y por las consecuencias que marcaron la historia reciente del país.

