En medio de versiones que apuntaban a una fractura interna en el proyecto educativo de la Cuarta Transformación, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso y rechazó que la salida de Marx Arriaga Navarro de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública represente una traición al ex mandatario Andrés Manuel López Obrador o al movimiento que ambos impulsan.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la jefa del Ejecutivo fue enfática al asegurar que ningún funcionario puede asumir que un cargo público es patrimonio personal ni proclamarse dueño del rumbo ideológico de la transformación. “Nadie tiene la pureza del movimiento”, sostuvo, al insistir en que los cambios dentro del gobierno forman parte de una dinámica institucional y no de disputas personales.
Sheinbaum subrayó que la decisión de remover a Arriaga Navarro no implica desmontar el proyecto de la Nueva Escuela Mexicana ni rehacer los libros de texto gratuitos cuyo rediseño estuvo bajo su coordinación. Aclaró que los materiales se mantendrán en su esencia y que únicamente se incorporarán nuevos contenidos para fortalecerlos, entre ellos una mayor visibilidad del papel de las mujeres en la historia de México.
“Todos respetamos a todos, pero hemos tomado una decisión porque creemos que los libros pueden enriquecerse. No se puede negar que ni una letra pueda modificarse”, expresó. Añadió que dentro del movimiento debe existir debate y crítica, sin que ello signifique deslealtad.
La mandataria reconoció el trabajo de Arriaga en la elaboración de los nuevos contenidos educativos y evitó entrar en confrontaciones públicas. Recalcó que la separación del cargo no constituye un golpe político ni una ruptura con el ex presidente López Obrador, sino parte de un proceso de continuidad y ajustes.
En ese contexto, destacó el nombramiento de Nadia López García como nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos. La describió como una mujer preparada, de origen indígena, cuyo perfil fue consultado y respaldado por diversos sectores.
Sheinbaum también desestimó las versiones que anticipaban una rectificación total del modelo educativo. “Nada qué ver. Los libros están bien hechos. Se trata de enriquecer, no de cambiar la base”, afirmó.
Finalmente, llamó a evitar la personalización de las decisiones gubernamentales y sostuvo que en la transformación “todos son importantes y hay que darle su espacio a todos”, reiterando que el proyecto educativo continuará sin alteraciones de fondo, pero abierto a nuevas aportaciones.

