El gobierno de Cuba volvió a colocar en el centro del debate internacional el impacto de las sanciones económicas de Estados Unidos, al denunciar que estas medidas han derivado en una crisis humanitaria que afecta directamente a la población de la isla.
Durante su participación en una conferencia internacional celebrada en la sede de la ONU en Ginebra, el presidente Miguel Díaz-Canel acusó a Washington de aplicar una política deliberada de “asfixia económica” y “castigo colectivo”, al endurecer el bloqueo comercial y financiero que pesa sobre el país desde hace más de seis décadas.
El mandatario cubano señaló que las restricciones no solo se mantienen, sino que se han intensificado con un cerco energético que limita el acceso a combustibles. Como ejemplo, mencionó la reciente llegada de un buque petrolero ruso a la isla, un hecho que calificó de extraordinario debido a las presiones que enfrentan otros países para evitar comerciar con Cuba.
En su intervención, Díaz-Canel cuestionó que acciones habituales entre naciones soberanas, como el suministro de energía, se conviertan en episodios excepcionales bajo el contexto de sanciones. Afirmó que estas medidas buscan provocar un colapso económico y social en la isla.
El presidente detalló que el impacto de esta política se refleja en la vida cotidiana de los cubanos, con prolongados cortes de electricidad, escasez de agua potable y gas, así como afectaciones en sectores clave como la salud, la educación y el transporte. Indicó que miles de pacientes enfrentan retrasos en tratamientos médicos debido a la falta de energía, mientras que escuelas y universidades han tenido que modificar sus actividades ante las limitaciones.
Asimismo, advirtió que la producción de alimentos y la movilidad interna se han visto gravemente afectadas por la escasez de combustible, lo que agrava las condiciones de vida en el país.
Ante este panorama, el mandatario hizo un llamado a la comunidad internacional para avanzar hacia la creación de mecanismos jurídicos que obliguen a poner fin a las sanciones unilaterales y a exigir responsabilidades a quienes las imponen.
Finalmente, reiteró que, pese a las dificultades, Cuba mantiene su apuesta por el multilateralismo como vía para alcanzar soluciones que permitan garantizar el desarrollo y la estabilidad en el país, en un contexto global marcado por tensiones políticas y económicas.

