La vecina, entre trago y trago de vino, me habla de su expareja. Según ella, Elijah era un joven muy varonil y las mujeres giraban a su alrededor como moscas… y eso era precisamente lo que más le atraía de él.
Ser la novia de un hombre deseado por otras mujeres es un potente afrodisiaco.
(Pues si el güey era puchador, era lógico que muchas mujeres, aficionadas a los psicotrópicos, quisieran algo con él… Eso pienso yo).
La tarde dejó de ser tarde. Tuve que sacar otra botella. De nuevo, ella se había tomado tres copas llenas y yo apenas una a la mitad.
(Mi vecina resultó resistente a las bebidas espirituosas… Me agradaba ese detalle porque se le soltaba la lengua y su charla fluía como si tuviéramos años conociéndonos).
—Mi novio era un bombón, pero agridulce. No lo dejaba porque siempre me decía que ya se iba a retirar de sus actividades ilícitas. A cada rato me lo prometía.
—Suele suceder mucho… Los hombres juramos que vamos a cambiar esto o aquello y no lo hacemos. Pocos lo logran.
—Así es… Y una, de tonta, que les cree.
—El amor y el deseo sexual nos hacen cometer cosas buenas y malas… Más cuando uno está joven… Como usted.
—Acepto mi culpa. Me dejé embaucar.
—Es que estaba ciega de amor y no vio las alertas.
—Mmmh… Reconozco que al principio estaba enamorada; los primeros meses escurríamos pura miel y, poco a poco, las palabras y las miradas se volvieron hiel. Los últimos meses no permití que me tocara un pelo… La verdad, vecino, es que esos días maté muchas veces a Elijah; en mis pesadillas y en mi imaginación.
—¿Tanto así?… Pues ¿qué le hizo?
—Nomás me jodió la vida.
—Cómo es exagerada… Está re joven, es una mujer muy atractiva y tiene toda una vida por delante… Y ha de tener muchos pretendientes.
—¿Por qué lo dice?
—Yo también me eché un clavado a sus redes… En Instagram tiene muchos seguidores. Usted es una candidata ideal para abrir una página de OnlyFans y ganar dinero. También vi sus videos en TikTok.
—¿Está hablando en serio?
—Muy en serio… Tiene todo para intentar monetizar su imagen.
—Es curioso… Mi exnovio también me propuso eso varias veces.
—Ya ve. No ando tan errado.
—Pero él quería hacer negocio con mi imagen y videítos… Me negué a prestarme a eso… Sus intenciones eran explotarme sexualmente… Bueno, no exageremos… Lo que quería era explotarme digitalmente.
—Sí… Pero ahora sería iniciativa propia y lo recaudado sería para usted… Su ex ya está fuera de su radar… ¿O todavía tiene comunicación con él?
—Para nada. Él ya es un cero a la izquierda… Está preso.
—¿¡Está en el tambo!?
—Sí.
—Entonces sí resultó una fichita.
—Pues qué le diré.
—¿Qué chingados hizo?
—Es una larga historia. No sabría por dónde empezar.
—Vecina… Estamos en pandemia y tenemos mucho tiempo libre.
—Es que me da pena con usted.
—¿Usted tuvo que ver con su encarcelamiento? ¿Estuvo involucrada?
—¡No!… Dios me libre.
—Pues cuénteme, sirve que se desahoga.
—No se lo he contado a nadie.
—¿Ni a su hermana?
—¡No!… Me cuelga del palo más alto… Si de por sí mi hermana nunca lo quiso (para mí).
—¿Su hermana conoció a Elijah?
—Sí… Una vez que tuvo que ir a Houston por asuntos de su maquila, llegó a Austin para verme y saber cómo me iba, dónde vivía y con quién. Forzada a presentárselo, no se cayeron bien. Recuerdo que mi hermana me dijo cuando nos despedimos, a solas, al momento de subir al taxi: “Ese joven me da mala espina… Tiene toda la pinta de un bueno para nada. Tú mereces algo más”. Obviamente, yo me encabroné con mi hermana… Siempre hemos estado contrapunteadas.

