Quien piense que con la 4T no ha habido avances sociales y en el combate a la pobreza está equivocado. Seguramente milita en esa oposición que convirtió la negación en programa político o escribe desde alguno de esos medios de derecha que todavía extrañan los privilegios perdidos con la llegada de Morena al poder.
Los números son bastante tercos, porque entre 2018 y 2024, 13.4 millones de mexicanos salieron de la pobreza. Hacienda sostiene que la pobreza, la pobreza laboral y la desigualdad se encuentran en sus niveles más bajos desde que existen registros comparables. Se podrá discutir mucho sobre la 4T, pero desaparecer esas cifras del debate requiere bastante imaginación.
El tema volvió a colocarse sobre la mesa con la entrega del Paquete Económico 2027, presentado ayer por el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora. Ahí están las prioridades presupuestales para el próximo año y también una buena parte de la ruta económica que pretende seguir el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Por supuesto, el gasto social continuará ocupando un lugar central. Para 2027, el Gobierno federal plantea destinar el equivalente al 2.6 por ciento del PIB solamente a programas sociales, con una cobertura estimada de 43 millones de personas. También propone 1.1 billones de pesos para salud y 1.3 billones para educación.
A eso se agrega una inversión física presupuestaria equivalente al 2.6 por ciento del PIB, dirigida a sectores estratégicos como energía, transporte, logística, agua y educación. La apuesta consiste en sostener los programas que llegan directamente a las familias y acompañarlos con infraestructura que permita fortalecer el crecimiento.
Por supuesto que México conserva problemas enormes, debido a que millones de familias todavía enfrentan carencias y los servicios públicos tienen mucho por mejorar. Lo difícil de sostener es que durante estos años no ocurrió absolutamente nada en materia social, porque los indicadores cuentan una historia bastante diferente.
Ahora que el Paquete Económico 2027 ya fue entregado, comenzará también la acostumbrada batalla política alrededor de los números. Habrá quienes jamás reconocerán un avance porque hacerlo significaría aceptar que Morena acertó en algo. Pero, la verdad, es que 13.4 millones de personas que dejaron la pobreza pesan bastante más que cualquier discurso construido para negar la realidad.
El PRIAN vuelve y las redes pasan factura
La reacción al regreso abierto del prianismo ya salió de las oficinas partidistas y se instaló en las redes sociales, los cafés y las conversaciones cotidianas. Basta revisar los comentarios que acompañan las notas periodísticas sobre la posible alianza PAN-PRI para encontrar burlas, reclamos y una pregunta recurrente. ¿No que eran tan diferentes?
En Chihuahua, Daniela Álvarez y Alejandro Domínguez deberían estar tomando nota. Las redes no representan una encuesta científica, pero cuando el mismo rechazo comienza a repetirse también en reuniones, cafés y pláticas políticas, despreciarlo como simple ruido digital podría resultar bastante cómodo y poco inteligente.
Se habla de candidaturas importantes para el tricolor, incluso Juárez o Chihuahua capital. No existe un reparto confirmado públicamente, pero el simple rumor ya alimenta el malestar y ofrece abundante material para las conversaciones. Muchos coinciden en que el PAN se dejó doblegar por el dirigente nacional tricolor.
Ese puede convertirse en el verdadero problema del prianismo rumbo a 2027. Dicen los que dicen saber, que las dirigencias pueden sumar estructuras, negociar candidaturas y hacer cuentas con una calculadora, pero lo que no pueden pactar es la reacción de sus electores.

