En política, como en las viejas cantinas del norte, basta con que alguien levante la voz para que en otra mesa empiece el murmullo. Algo parecido ocurrió en el mero día del Congreso Nacional de Morena.
El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, llegó a la Ciudad de México con agenda llena y cámara lista. A las 8:50 de la mañana ya había subido a redes una fotografía cuidadosamente elegida. En la imagen aparecía acompañado de la secretaria del Bienestar, Adriana Montiel, de la delegada de Programas para el Bienestar en Chihuahua, Mayra Chávez, y del coordinador de los diputados morenistas en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada.
En Morena ese tipo de imágenes se leen con lupa. Mucho más cuando en días previos el alcalde también había presumido encuentros con el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, y con el siempre influyente Ricardo Monreal, una figura con peso político en la circunscripción donde aparece Chihuahua.
Para quienes siguen el ajedrez interno del partido, el mensaje era evidente. Cruz estaba dejando constancia de sus acercamientos con figuras clave del movimiento.
Naturalmente, cuando alguien se mueve demasiado en política, el ruido aparece.
En plena madrugada del sábado comenzó a circular una nota en Milenio que aseguraba que Adán Augusto López sería el coordinador político de Morena en Chihuahua. El rumor caminó rápido por chats y pasillos del partido, aunque dentro del propio morenismo ya se comentaba que el tabasqueño estaría asignado a otra circunscripción en el centro del país.
Aun así, la versión alcanzó suficiente vuelo para que el propio Cruz Pérez Cuéllar tuviera que desmentirla p´rimero el domingo y luego ayer en su conferencia semanal.
Dentro de Morena varios voltearon hacia el mismo lugar. El entorno político de la senadora Andrea Chávez, cuya influencia suele sentirse con mayor fuerza en los pasillos de la capital que en el territorio chihuahuense.
La escena deja una lección conocida en la política mexicana. Cuando alguien empieza a aparecer demasiado cerca de las figuras correctas, siempre surge alguien dispuesto a agitar el avispero. Y en Morena Chihuahua, por lo visto, el avispero ya empezó a moverse.
Maru y el problema de explicar el lujo
Y ya que andamos en escándalos, hay que explicar que algunos pasan rápido y otros se quedan flotando en el aire como perfume caro. El de la llamada “Mansión Dorada” parece pertenecer a la segunda categoría, y amenaza con convertirse en la piedra en el zapato para el cierre del gobierno de la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
El reportaje publicado por SinEmbargo no solo mostró una residencia de lujo en el fraccionamiento Bosques de San Francisco, con un terreno valuado en 31 millones de pesos, alberca, esculturas y hasta un baño adornado con 400 hojas de oro. También nos plantea una pregunta: ¿de dónde salió exactamente la fortuna para semejante despliegue de elegancia?
La explicación pública de la mandataria buscaba cerrar la discusión. Ocurrió lo contrario. En su intento por aclarar el origen del dinero, terminó alimentando la polémica. Podríamos decir que, tratando de limpiar el vidrio, terminó embarrándolo más. Ya sabemos que cuando la conversación pública gira alrededor de mansiones, contratos y seguridad pagada con recursos del Estado, el problema deja de ser mediático y empieza a oler a asunto político… e incluso legal.
El contraste tampoco ayuda. Mientras buena parte de Chihuahua enfrenta dificultades económicas, la imagen de un baño con hojas de oro no es precisamente el símbolo de austeridad que entusiasma a los votantes.
En la mayoría de las encuestas empiezan a reflejar ese desgaste. Hoy, Morena aparece con 31.7 por ciento de preferencia electoral, dejando al Partido Acción Nacional en 21 por ciento. Dentro del escenario guinda, el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar encabeza las preferencias internas.
Así que el problema para el PAN es que además de una casa lujosa, es que cada hoja de oro del baño parece pesar como un punto menos en las urnas. Y todavía falta la recta final de la administración azul.
La seguridad también fortalece a Morena rumbo a 2027
A la luz de estos números se entiende mejor por qué en Chihuahua la contienda rumbo a 2027 empieza a inclinarse con casi once puntos de ventaja para Morena sobre el Partido Acción Nacional. Algo que para la oposición resulta particularmente incómodo porque uno de los factores que más menciona la ciudadanía para explicar ese respaldo es, justamente, la seguridad.
Sí, la seguridad. Ese terreno donde durante años los gobiernos del viejo régimen repartieron promesas, operativos espectaculares y muy pocos resultados.
La encuesta de Enkoll, levantada el 4 de marzo de 2026, coloca a la presidenta Claudia Sheinbaum con 75 por ciento de aprobación a 17 meses de iniciado su gobierno. Y dentro de ese respaldo hay un dato que no debe pasar desapercibido: muchos ciudadanos identifican el combate a la delincuencia como uno de los principales logros de su administración.
Pero como en la oposición siempre hay espacio para la ficción barata, algunos estrategas del prianismo ya encontraron una explicación alternativa. Según esta nueva teoría política, los avances en seguridad no tendrían nada que ver con la estrategia federal ni con el trabajo coordinado de las instituciones mexicanas. No. Resulta que, según ellos, el mérito sería de Donald Trump.
Así de generosa anda la oposición, aunque ya sabemos que cuando no pueden explicar los resultados, mejor se los atribuyen a un presidente extranjero.
El argumento, por supuesto, provoca más sonrisas que debates serios. Mientras algunos se esfuerzan en inventar excusas, lo cierto es que el gobierno de Sheinbaum mantiene niveles de aprobación altos, programas sociales consolidados y una narrativa de seguridad que, guste o no a sus críticos, está encontrando eco en la opinión pública.
Y en política, cuando los ciudadanos empiezan a reconocer resultados, las encuestas suelen adelantarse a lo que después termina ocurriendo en las urnas. Al tiempo.

