El Partido Verde Ecologista de México terminó por despejar el panorama en la contienda interna de Morena en Chihuahua. Si todavía existían dudas sobre quién concentra los mayores respaldos políticos para encabezar el proyecto de la Cuarta Transformación, la dirigencia nacional del PVEM respondió con un mensaje claro: su apuesta es Cruz Pérez Cuéllar.
El pronunciamiento despeja buena parte de las dudas que todavía existían sobre la contienda interna. El PVEM no habló de mantener la neutralidad ni de esperar encuestas. Tomó una decisión política y la expresó sin rodeos: su apuesta es el alcalde juarense.
El respaldo adquiere otra dimensión porque lleva la firma de la dirigencia nacional del Verde. Arturo Escobar no cruzó el país para repartir elogios diplomáticos; vino a fijar una posición política: si hay coalición en Chihuahua, el liderazgo pasa por Cruz Pérez Cuéllar.
La consecuencia inmediata es que Andrea Chávez recibe un duro golpe político. La senadora con licencia continúa en la competencia, pero pierde el apoyo explícito de uno de los aliados estratégicos de Morena. En una elección interna, los respaldos de los partidos que integran la coalición también cuentan.
Cruz Pérez Cuéllar, por el contrario, fortalece la imagen que ha buscado construir durante las últimas semanas: la de un aspirante capaz de sumar voluntades más allá de Morena. Primero consolidó apoyos territoriales y ahora incorpora el aval de un partido con presencia nacional.
También hay un mensaje de fondo. El Verde no solo respaldó a una persona; respaldó una estrategia electoral. Considera que Pérez Cuéllar ofrece mejores condiciones para construir una coalición competitiva en un estado donde la oposición aún gobierna y donde la elección será altamente disputada.
La interna, desde luego, no está definida. Morena tendrá sus propios mecanismos para seleccionar a quien encabezará el proyecto. Pero en política las percepciones importan, y la fotografía de Arturo Escobar levantando la mano de Cruz Pérez Cuéllar modifica el tablero y cambia la narrativa de la competencia.
Queda mucho camino por recorrer, pero el Partido Verde ya fijó postura. Si alguien todavía tenía dudas sobre quién considera el aliado de Morena que debe encabezar la batalla por Chihuahua, el mensaje fue contundente: para el PVEM, el bueno es Cruz Pérez Cuéllar.
La doble cara de Estados Unidos en México
El caso de El Mayo Zambada dio un giro de fondo. Hoy la Fiscalía apunta a una presunta operación de autoridades estadounidenses en territorio mexicano y a las mentiras con las que, según las investigaciones, se habría intentado ocultar la participación del FBI.
Las declaraciones de la Fiscalía General de la República apuntan en esa dirección. Si se confirma que el FBI planeó y ejecutó el operativo mientras el entonces embajador Ken Salazar sostenía que no existía participación estadounidense, estaríamos ante una violación al principio de buena fe que debe regir las relaciones entre dos países.
El problema no termina ahí. La propia Fiscalía sostiene que las solicitudes de información enviadas a Washington han recibido datos falsos o imprecisos. Cuando una potencia exige cooperación, pero responde con versiones contradictorias, la confianza bilateral comienza a erosionarse.
Durante décadas han circulado versiones sobre la presencia e influencia de agencias estadounidenses en asuntos de seguridad dentro del estado. Muchas veces fueron consideradas simples sospechas; hoy, el caso Zambada demuestra que las dudas sobre el alcance de esas operaciones no resultan descabelladas cuando las propias autoridades mexicanas hablan de posibles actos realizados al margen de la ley.
Ningún país puede reclamar respeto a sus instituciones mientras tolera que otra nación intervenga en decisiones que corresponden exclusivamente a su soberanía. La cooperación internacional en materia de seguridad es necesaria, pero solo puede sostenerse sobre reglas claras, transparencia y respeto mutuo.

