La designación de Cruz Pérez Cuéllar anoche como coordinador de Morena en Chihuahua puede entenderse desde el territorio, porque la política antes que el discurso, dicen los que dicen saber, también es geografía, calle y memoria de lo realizado. Mientras la contienda interna acumulaba meses de ruido, el alcalde con licencia llegó a la definición con algo que podía medirse y mostrarse, una administración municipal y una estructura política levantada desde Ciudad Juárez.
Su principal carta fueron sus logros en la frontera, donde convirtió la educación en uno de los sellos de su gobierno. Una ciudad acostumbrada durante décadas a contar solo sus carencias comenzó también a enumerar escuelas atendidas. En marzo, el Municipio informó que estaba cerca de alcanzar los 600 planteles rehabilitados mediante inversión directa y proyectos surgidos del Presupuesto Participativo, una fórmula que vinculó la obra pública con las decisiones de quienes habitan la ciudad.
El Presupuesto Participativo terminó siendo algo más que una herramienta administrativa. Puso una parte del dinero público frente a la voluntad de los ciudadanos y les permitió decidir dónde colocarlo. Para 2026 se dispusieron 411 millones de pesos, además de otros 150 millones destinados a infraestructura educativa.
Fueron seleccionados 194 proyectos por una bolsa total de 561 millones de pesos, después de que el año anterior cerca de 180 mil juarenses acudieran a participar. Entre escuelas, parques, calles y urnas ciudadanas, Pérez Cuéllar fue construyendo también su capital político. Porque la política tiene discursos, fotografías y redes sociales, pero al final alguien pregunta qué se hizo con el dinero.
En seguridad también llegó con cifras para defender. La Secretaría de Seguridad Pública Municipal reportó en junio que los homicidios se encontraban 74 por ciento por debajo del punto más alto registrado durante los diez años anteriores. Juárez, la ciudad del burrito y la violencia, no debemos olvidarlo, fue durante muchos años parte de los titulares internacionales por sus muertos.
Ese es el capital político que Pérez Cuéllar puso sobre la mesa durante la contienda interna y que resumió anoche en su primer discurso, con el que recordó obra pública, educación, seguridad y Presupuesto Participativo y después habló de recorrer Chihuahua, escuchar y sumar. La contienda interna terminó y comienza otra etapa, ahora con muchos kilómetros de carretera y menos tiempo para los pleitos domésticos.
Andrea Chávez quedó del otro lado de la decisión. Su cercanía política con Adán Augusto López fue señalada por distintos medios como uno de los factores que podían pesar durante la disputa interna. A ello se sumó una estrategia demasiado concentrada en las redes sociales, insuficiente frente al trabajo territorial. En Poetripiados lo señalamos varias veces.
Anoche Cruz dio una demostración de cómo entiende la unidad. No utilizó la victoria para humillar a su adversaria. Frente a todos llamó a Chávez “brillante”, “talentosa”, “gran parlamentaria” y “competidora muy dura”. Después habló de respeto, diálogo y unidad. Ganar una interna es una cosa; conseguir que quienes perdieron caminen contigo al día siguiente es otra igualmente complicada.
Quizá simplemente no era todavía el tiempo de Andrea Chávez. Su juventud y empuje la llevaron a disputar seriamente la candidatura, pero la política también exige oficio, territorio y experiencia. Dentro de seis años tendrá más kilómetros recorridos, más batallas encima y probablemente mayor madurez política para volver a buscar la silla grande de Chihuahua.
Debe regresar al Senado y hacer algo importante (que no ha hecho) a favor de los ciudadanos del estado. Esta derrota interna puede terminar siendo parte de ese aprendizaje, aunque hoy seguramente resulte difícil verla de esa manera. Es algo natural.
Pérez Cuéllar, mientras tanto, ensanchó el discurso. Habló de Hidalgo, Benito Juárez, Cuchillo Parado, Francisco Villa y de los triunfos presidenciales de López Obrador y Sheinbaum en Chihuahua. Con esas referencias buscó desmontar la idea de que el estado pertenece electoralmente a una sola corriente política.
Ahora viene una prueba distinta. Administrar Juárez y articular políticamente un estado de las dimensiones y contrastes de Chihuahua son tareas diferentes. Pérez Cuéllar tendrá que ampliar el trabajo territorial en la Sierra, Parral, Cuauhtémoc, Delicias, la capital y el resto de los municipios. Por eso su insistencia en recorrer “todo el territorio” fue una de las partes más concretas de su discurso.
Morena buscará disputar en 2027 un Chihuahua actualmente gobernado por el prianismo, que realmente no ha funcionado en el estado. La unidad invocada por Pérez Cuéllar tendrá que incorporar a quienes respaldaron a Andrea Chávez y a los demás grupos del movimiento, y la senadora, tendrá que facilitarlo por el bien de la 4T en la entidad, como lo dijo la presidenta del partido, Ariadna Montiel.

