Cruz Pérez Cuéllar mantiene el mismo ritmo desde que arrancó el proceso interno de Morena: recorrer Chihuahua. En días recientes y en medio de encuestas que lo apuntalan en la interna, la ruta lo llevó a Parral y a Guadalupe y Calvo, dos municipios donde no solo presentó su proyecto político, sino que también buscó fortalecer la estructura del movimiento de cara a la encuesta que definirá la coordinación estatal.
En Parral, el alcalde con licencia aseguró que Morena tiene condiciones para competir y ganar la Presidencia Municipal de ese municipio en el próximo proceso electoral. Recordó que en 2021 el partido ocupó el quinto lugar en las preferencias y que para 2024 ya había escalado hasta la segunda posición. Para Cruz, ese crecimiento refleja una tendencia que puede consolidarse si el movimiento mantiene la unidad y elige a los perfiles con mayor respaldo ciudadano.
También sostuvo que el desgaste del actual gobierno municipal en ese municipio ha generado inconformidad entre la población, aunque advirtió que el crecimiento electoral por sí solo no garantiza una victoria. Insistió en que Morena debe privilegiar la unidad, abrir espacios a ciudadanos, empresarios y perfiles competitivos, además de construir candidaturas capaces de sumar más allá de la militancia tradicional.
En Guadalupe y Calvo participó en una asamblea informativa que reunió a una importante cantidad de militantes y simpatizantes. Ahí afirmó que Chihuahua necesita un gobierno que trabaje para toda la entidad y mantenga una coordinación sólida con el Gobierno de México para que los programas, proyectos y beneficios lleguen hasta el último rincón del estado.
Durante su mensaje llamó a fortalecer la organización territorial y evitar cualquier exceso de confianza. Señaló que en menos de un año Chihuahua tomará una decisión que marcará el rumbo de las próximas generaciones y sostuvo que la prioridad será defender la Cuarta Transformación y respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum en todo el estado.
La respuesta de los asistentes reflejó un ambiente de respaldo hacia su proyecto político. Mientras tanto, las encuestas siguen enviando un mensaje constante. Diversos ejercicios demoscópicos mantienen a Cruz Pérez Cuéllar por encima de la senadora con licencia Andrea Chávez en la contienda interna por la coordinación estatal de Morena.
Por ahora, Cruz parece decidido a no modificar la estrategia. Sigue recorriendo el estado, fortaleciendo estructuras y llevando el mismo discurso a cada municipio. Si las encuestas continúan marcando la misma tendencia y los recorridos mantienen la respuesta observada en Parral y Guadalupe y Calvo, la carrera interna de Morena podría seguir inclinándose a su favor. Aún falta la definición oficial, pero las mediciones continúan favoreciendo al alcalde de Ciudad Juárez con licencia.
Lo que deja el Mundial a México
Más allá del doloroso 3-2 frente a Inglaterra en los octavos de final, México se despide del Mundial con algo mucho más importante que un resultado. Durante semanas, el país entero volvió a reconocerse en una misma emoción. Millones de personas dejaron de lado diferencias políticas, ideológicas o sociales para abrazar un sueño que creció partido tras partido. Al final, el marcador duele, pero la imagen que quedó es mucho más grande.
México también ganó fuera de la cancha. El país se lució como anfitrión y demostró una capacidad organizativa que volvió a colocarlo en el centro del futbol mundial. Si algo puede reprocharse a la FIFA es no haber programado más partidos en territorio mexicano. Pocos países viven este deporte con la intensidad, la pasión y la hospitalidad que se respiraron en cada encuentro disputado aquí.
Hubo otro triunfo menos visible, pero quizá más profundo. El Mundial mostró un México distinto al que durante años han querido retratar algunos medios y comentaristas de derecha: el de un país permanentemente violento, dividido e incapaz de convivir. Durante estas semanas, las plazas, los estadios, los hogares y las calles ofrecieron una imagen completamente diferente: familias reunidas, abrazos entre desconocidos y un sentimiento colectivo difícil de describir.
Por unas horas desaparecieron las campañas, las discusiones y las etiquetas políticas. Morena, PAN, PRI, empresarios, obreros, estudiantes y comerciantes celebraron los mismos goles y sufrieron igual la derrota. Esa fotografía también forma parte de México y pocas veces encuentra espacio en los titulares internacionales.
El Mundial termina para el Tricolor, pero deja una enseñanza valiosa. El verdadero México no fue el del miedo ni el de la confrontación permanente. Fue el de millones de personas capaces de unirse alrededor de una ilusión compartida, de abrir las puertas al mundo con orgullo y de demostrar que este país también sabe celebrar, organizar y soñar en grande. Esa imagen permanecerá mucho después de que el último silbatazo haya apagado la fiesta para México.

