En política, las coincidencias suelen ser apenas la superficie de algo más profundo. Chihuahua se ha convertido en una pieza codiciada dentro del tablero de Morena rumbo a 2027, y cada movimiento parece responder a una lógica que poco tiene de improvisada.
Las dos figuras que concentran la atención, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, disputan una posición interna que implica la definición de un proyecto político en el estado y que podrían representar también las piezas de marfil capaces de hacer historia y arrebatarle el último bastión al PAN.
Luego de la solicitud de licencia de la morenista en el Senado de la República, registrada en un momento en que la contienda interna exige más operación territorial y narrativa clara, casi de inmediato, otro movimiento sacudió el tablero: la salida de Citlalli Hernández de la Secretaría de las Mujeres para regresar al partido, algo que en teoría permitirá a Alcalde dedicarle más tiempo a la unidad del partido.
El ajuste apunta a reforzar la operación política de Morena rumbo a 2027, particularmente en el tema de las alianzas con el PVEM y el PT, en un proceso que se anticipa complejo, al igual que el frente interno, que ya comienza a mostrar fisuras en algunas partes del país.
Andrea y Cruz
Ya todos saben en Morena que Andrea Chávez representa una corriente específica dentro del movimiento, vinculada a Adán Augusto López, ese personaje que ha hecho de la discreción una estrategia… o al menos eso intenta, porque cada tanto aparece en la escena como quien no quiere la cosa, pero dejando ver que quiere mucho.
La relación de Adán Augusto con el poder central no es precisamente tersa, y en estos caminos guindas, similar a como ocurre en cualquier otro partido, las memorias suelen ser largas, especialmente cuando se trata de “fuego amigo”.
Basta recordar las elecciones internas para definir la candidatura presidencial, donde Adán Augusto jugó más de una carta al límite y, según varias anécdotas que aún circulan, junto a su ahijada política, la chihuahuense Andrea, empujaron críticas y señalamientos que fueron más allá de la cuenta contra Sheinbaum.
Por otra parte, Cruz Pérez Cuéllar aparece alineado con el grupo cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que le da una posición dentro del entramado interno vinculada a los equilibrios del centro, que busca mantener cierto orden en un partido que, en los estados, a veces parece moverse por cuenta propia.
Para nadie es un secreto que el alcalde de Juárez en esta contienda interna cuenta con el respaldo y poder de la supersecretaria federal Ariadna Montiel, la mera mera de la Secretaría del Bienestar, quizá la mujer con mayor peso en el círculo cercano a la presidenta de la República.
Pérez Cuéllar, a diferencia de Andrea, ha optado por esperar, y ayer dijo que no solicitará licencia hasta que Morena publique las reglas internas del proceso. Ya lo había dicho en la conferencia semanera del lunes, que esperaría los tiempos y que requeriría de dos semanas para dejar todo ordenado en el Municipio.
Su postura responde a una lógica de disciplina política y cálculo. Prefiere mantenerse en funciones y enfocado en la gestión antes de dar un paso que, sin normativa clara, podría interpretarse como precipitado, como fue visto el de Andrea, aunque su caso también se asocia a los siete meses de embarazo.
Será entonces hasta que el Comité Ejecutivo Nacional defina las condiciones cuando valore separarse del cargo. En Morena, los tiempos importan. Y Cruz parece decidido a no equivocarse en ese punto.
Luisa María, Adán Augusto y Brighite
Ahí entra otro elemento que no pasa desapercibido. La dirigencia nacional, encabezada por Luisa María Alcalde, ha logrado avances en la afiliación, pero enfrenta dificultades para contener las tensiones locales. En Chihuahua, por ejemplo, las señales no han sido precisamente de unidad.
El respaldo abierto de la dirigente estatal Brighite Granados hacia Andrea Chávez rompe con el discurso oficial y deja ver que las reglas internas, a veces, son más aspiración que realidad. Digamos que en esta entidad la operación a favor de Andrea, es decir, a favor del grupo de Adán Augusto, se ha vuelto cada vez más evidente.
La propia presidenta dejó entrever algo ayer en su mensaje público sobre la salida de Citlalli Hernández. Se trata, pues, de una reasignación estratégica que, vista desde fuera, apunta a reforzar la operación política en un momento en que las alianzas, los acuerdos y los equilibrios internos requieren manos firmes, como ocurre en Chihuahua.
El estado grande se ha vuelto un lugar donde se medirá no sólo la fuerza de los aspirantes, sino la capacidad de Morena para sostener la unidad en medio de sus propias corrientes. Y en ese juego, donde todos sonríen para la foto pero miden cada paso, resulta evidente que las casualidades no tienen cabida.
Por eso Alcalde requería de apoyo de una especialista en alianzas, para que la presidenta del partido ponga más atención a lo que sucede entre los grupos internos.
Luisa María, Citlalli y Sheinbaum
Veamos, paso a paso, qué hay detrás de esta jugada que algunos ya leen como ajedrez fino desde Palacio. Luisa María Alcalde, pieza relevante del lopezobradorismo, llegó a la Secretaría de Gobernación el 19 de junio de 2023 en sustitución de Adán Augusto López Hernández. El relevo no fue casual.
Alcalde venía de la Secretaría del Trabajo y, con apenas 35 años, se convirtió en la segunda mujer en encabezar la Segob y la más joven en hacerlo. Su nombramiento respondió más a la confianza presidencial que a la experiencia acumulada. Y sí, la oposición hizo lo suyo: repetir que ahí pesó más la lealtad que el currículum…
Su etapa como alfil de López Obrador cerró con el fin del sexenio, el 30 de septiembre de 2024. Desde antes ya se movía en otra dirección, la dirigencia nacional de Morena, un proceso que se perfilaba como un trámite anunciado.
En paralelo, Citlalli Hernández también levantó la mano. Con una amplia y reconocida trayectoria desde la base, diputación local (2015-2018), Senado y secretaría general del partido, tenía con qué competir.
Pero el 10 de julio de 2024 decidió hacerse a un lado y dejarle el camino libre a Alcalde. Un movimiento que, en ese tipo de asuntos políticos, rara vez se hace por cortesía. Dijo que prefería acompañar a Claudia Sheinbaum en el siguiente tramo. Y así ocurrió: el 19 de agosto fue anunciada como titular de la nueva Secretaría de las Mujeres, y asumió el cargo el 1 de octubre.
Para entenderlo pronto y sin rodeos, actualmente Alcalde es identificada más con el obradorismo, mientras que Hernández con el nuevo reino, dirían algunos, es decir, con Sheinbaum.
A Sheinbaum le falló el frente legislativo en la Reforma Electoral. Por eso ahora la presidenta buscará afianzar acuerdos y alianzas desde la raíz, en el plano de los partidos, fuera de las cámaras. De ahí la relevancia del movimiento que hizo con Citlalli.
Y la reacción no se hizo esperar. Ayer por la tarde, las dirigencias nacionales del Partido Verde Ecologista y del Partido del Trabajo aplaudieron la llegada de Hernández al partido guinda. Saben que su sensibilidad política puede traducirse en acuerdos importantes para todos.
La última y nos vamos…
Y en todo este juego político relacionado con el nuevo movimiento en Morena, todo se tiene que aprovechar. Hay algunos que ganan, otros pierden y algunos más copian. En el caso de Chihuahua, Cruz publicó una imagen acompañado de Citlalli a eso de la 1:00 de la tarde, mientras que Andrea hizo lo propio, pero 5 horas después. Esto es un reflejo de lo que ocurre en la parejera interna, donde Pérez Cuéllar comienza a tomar más fuerza y parece ir un paso más adelante.


Por cierto, ayer por la tarde se transmitió La Moreniza, el podcast de la Transformación, un programa semanal de comunicación directa creado por Morena, lanzado en marzo de 2025 para informar a su militancia sobre el acontecer nacional y los avances de la Cuarta Transformación.
Fue conducido, como casi siempre, por María Luisa Alcalde, y participaron además Julieta Ramírez y Camila Martínez. Hablaron de varios temas del partido y del papel de la 4T en México y a nivel internacional.

