Mientras el país presume una disminución histórica de homicidios, Chihuahua aparece en el mapa nacional por los motivos equivocados. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025 los homicidios en México se redujeron 40 por ciento, lo que equivale a 34 asesinatos menos cada día y el nivel más bajo desde 2016.
Sin embargo, en ese contexto de avances nacionales, el estado de Chihuahua cerró 2025 como el segundo lugar en homicidios a nivel nacional y actualmente se encuentra en primer lugar nacional.
De acuerdo con el reporte del Gabinete de Seguridad, Chihuahua registró 1,791 homicidios durante 2025, solo por debajo de Guanajuato —que acumuló 2,539— y por encima de Baja California, con 1,714. Estas tres entidades se ubicaron entre las siete que concentran el 50.5 por ciento de los asesinatos del país, pese a que en 26 estados hubo reducciones en los promedios diarios.
Aunque Chihuahua presentó una disminución anual de 12 por ciento en homicidio doloso respecto a 2024, el dato no alcanza para ocultar la realidad, porque la entidad se mantiene en los primeros lugares de violencia letal. Incluso en diciembre de 2025 repitió el segundo lugar nacional, con 130 asesinatos en un solo mes.
En los primeros días de enero se ubicó en el primer lugar nacional (del 1 al 3 de enero) y actualmente permanece en el segundo, según cifras federales, lo que refuerza la idea de que las autoridades estatales están fallando en este tema. Chihuahua presentó 39 homicidios, Guanajuato 31 y Sinaloa 28.
El contraste entre la baja nacional y el escandaloso lugar que ocupa Chihuahua deja en entredicho los resultados de la estrategia estatal de seguridad. Las cifras colocan bajo cuestionamiento directo al secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya Chávez, y al fiscal estatal, César Jáuregui, quienes han sostenido públicamente que la violencia va “a la baja” y que los operativos están funcionando.
Mientras el Gobierno federal presume coordinación y resultados concretos, Chihuahua continúa en la parte alta de la tabla de homicidios y no logra salir de los primeros lugares de violencia.
La reducción nacional de 40 por ciento demuestra que sí es posible modificar tendencias cuando las estrategias funcionan, pero también deja claro, con toda nitidez, dónde no están dando resultado las políticas locales y donde las autoridades estatales tienen pendientes que ya no pueden ocultarse tras discursos triunfalistas.

