Cuando Bravos ya hacía cuentas con un punto en la bolsa, apareció el golpe que nadie quería recibir. Un error defensivo en la última jugada prácticamente dejó servido el balón para que León marcara el 2-1 y dejara a Juárez con las manos vacías en el Nou Camp.
El conjunto fronterizo había sobrevivido a un partido trabado, con pocas llegadas claras y varias decisiones arbitrales que necesitaron la intervención del VAR. Pero cuando el empate parecía firmado, la defensa perdió la pelota más importante de la noche.
Al 90+5’, Haret Ortega ingresó por Madson para cerrar la cortina. La apuesta terminó saliendo al revés. En el último suspiro, León atacó por derecha y mandó un centro al corazón del área. Ortega quiso despejar, abanicó y José Alvarado no perdonó. Derechazo por abajo y Sebastián Jurado quedó vencido.
León había pegado primero al minuto 76. Iván Moreno lanzó un centro, Jesús Murillo no pudo cortar y el balón rebotó en Javier Nevarez antes de dirigirse a portería. Jurado alcanzó a manotearlo, pero la asistente Jéssica Morales señaló que había cruzado la línea y el VAR confirmó el 1-0.
Bravos todavía tuvo vida. Al 90+1’, Yonatan Peinado revisó en el monitor una sujeción de Jesús Lara sobre Nevarez y decretó penal. Óscar Estupiñán tomó la pelota, cobró con sangre fría y puso el 1-1.
El colombiano además escribió su nombre en la historia fronteriza. Con ese tanto llegó a 34 goles oficiales y se convirtió en el máximo anotador de Bravos.
La polémica había aparecido desde el primer tiempo. Al 39’, Ricardinho mandó la pelota a las redes, pero la anotación fue anulada por fuera de lugar de Estupiñán.
Juárez terminó pagando muy caro el último pestañeo. Después de remar hasta encontrar el empate, un mal despeje en tiempo agregado permitió que León se quedara con los tres puntos. Bravos volverá a la cancha el 10 de octubre, cuando reciba a Xolos de Tijuana en el Estadio Benito Juárez.

