Cuando pienso en Arminé, se ilumina mi semblante con la sorpresa, el asombro, la impronta. Pienso en lo privilegiados que fuimos cuando la tuvimos y podíamos conversar con ella. También en lo mal que dedicamos nuestro tiempo sin ir con ella, sin disfrutar con ella. Lamentamos que hoy no la tenemos. Pero la celebramos siempre.
Acudimos entonces a su poesía, a sus palabras dichas y las que reescribo aquí desde la memoria… No fue fácil desarticular todo este sentido de la amistad que prosperó incluso hasta el último día que estuve con ella conversando tanto y defendiendo mucho. No solo recuerdo la lucidez de su cabeza sino la abundancia de su energía aún en su corazón cansado. En esos días compartimos tanto. Ella tan clara, dispuesta y generosa, siempre generosa. Dedicó en nuestra conversación mucho tiempo para hablar y detallar todo un abanico de temas importantes, urgentes.
Pocos hicimos espacio en nuestras agendas para pasar a saludarla y en mi caso tuve que aceptar que nos quedaba solamente ese poco tiempo en su cuarto de hospital. Se aprende después de un tiempo asimilando esa ausencia y el silencio que también es sabio.
Pensar en Arminé, en su espacio de paz, traslada nuestra mirada a un mundo aparte, a un lugar sin tiempo y lleno de sonrisas, de ideas, de reflexiones. Esta memoria nos invita al camino aliado de lo necesario, de lo sostenido con ternura y con escucha. Ella si algo tenía, era una capacidad infinita de escuchar al otro, a la otra. Su sentido de la compasión y la empatía también era redefinir sus propias palabras. Palabras claras, dichas de manera directa y sin rodeos.

Su escritura poética en la impronta nos obsequiaba esa sensación de virtuosismo en el uso creativo de las rimas, del lenguaje situado acompasado por el humor que la distinguió. Sigue ocurriendo al leerla.
Al mostrar sus dibujos, era como con esa emoción con la que una mamá muestra las batallas ganadas de sus descendientes. Recordó a aquel titiritero que también era futbolista a quien no pudo ya ir a visitar a Monterrey al Museo del Títere, de quien ha retomado un trazo dándole siempre el crédito a su genio y destreza y lo describe en su línea definida y bella. Y me lo muestra en el dibujo con asombro. Habló de su prima Lilia Soto, también poeta muy, comprometida, mucho más grande y mucho más gigante que ella, dijo. Contó contenta que descubrió que las enfermeras que la atendían son harrypotterianas como ella, y eso la llenó de singular alegría. Me pidió traer su lupa y se dedicó a leer algunos poemas y aforismos recién trabajados. Pidió que le pasara las recetas que detrás de ellas había escrito más textos y dibujó, confesando que no podía dejar de escribir y dibujar.
Continuó, compartiendo un poema recién escrito a una de sus enfermeras de piso, la chaparrita, dijo, que junto con Julio el otro chico enfermero, han sido muy buenos todos con ella. El poema dice así:
“Tu mirada compasiva es fortín de gentileza, en tí brilla la destreza que se derrama en tus manos. Dejaste huella en mi vida, siempre sembrando bondad, incidiendo en la otredad, por eso eres tan querida.
No te olvidaré. Siempre agradeciendo.”
Arminé, diciembre 13 de 2024, Hospital General, Juaritos
Merecidamente les obsequió poema y dibujo respectivo, porque luego tenía la tarea de dibujar también desde la foto que Julio el enfermero le llevó de él confesando que era su única foto de niño en su historia. Ojalá haya alcanzado ese tiempo de dibujarle esa promesa, esa hermosura, para Julio.
Hoy 21 de marzo de 2026 sería su cumpleaños número 68 y celebramos con gran algarabía, tanto y tan grande por su vida en claroscuro, como por su prodigioso corazón y los mundos que abría [y sigue abriendo] con su poesía, con su narrativa, con sus trazos de colores.
Celebramos en este día internacional de la poesía la vida y obra de ella en este planeta que la sigue sintiendo, la sigue extrañando. Sigue resistiendo su ausencia-presencia. Aquí va algo de la poeta:
Se va la luz de
tus ojos
entre restos y
despojos
La Bestia te va
engullendo
eres tormento y
estruendo
incubas tu propio
infierno.
Tu humanidad va
cediendo
en tu mente
alucinada
y en tu esencia
coagulada
eres polvo y eres
nada.
Arminé Arjona
fragmento de Polvo y Nada en el libro La piel del llanto
con la bala que midas
serás medido.
Sigo pensando en Arminé e imagino saludarla y fraguar conversaciones entre esos resquicios de luz que se cuelan por las rendijas del sol en verano, en otoño, en todo momento …
Gracias poeta por la luz y la oscuridad pactadas.
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Itzel Aguilera (Chihuahua, 1971) Fotógrafa documental desde 1993 a la fecha. Curadora, tallerista, maestra de fotografía, madre y gestora cultural. Como fotógrafa ha expuesto en varias ciudades en México, Estados Unidos, España y Alemania. Becaria del FONCA en tres ocasiones y del PAEE-FONCA en 2000-01 para realizar estudios de doctorado en la Universidad de Barcelona, España. Ha publicado en revistas nacionales como La revista de Diálogo Cultural entre las Fronteras de México de Conaculta (1997), en la Revista Cuartoscuro (2021), en Cuadernos Fronterizos (UACJ) y en libros como 160 años de la fotografía en México editado por el Centro de la Imagen, Conaculta y Océano (2004), entre otros. Desde 2008 radica en Ciudad Juárez. Desde 2009 colabora con CEDIMAC. Desde 2021 su archivo documental de la comunidad menonita forma parte de Fotobservatorio Mx y desde 1998 su colección Tiempos de sol forma parte del acervo de la Fototeca INAH Chihuahua. Desde 2021 es miembro de Frontline Freelance México. Ha publicado en medios como The Nation, BBC Mundo, Newsweek en español, entre otros.
Coordinadora de exposiciones y actividades especiales en el Museo de Arte de Ciudad Juárez de 2023 a 2024. En 2023 obtuvo el Premio a la Gestión Cultural entregado en Cabildo, Ciudad Juárez. De 2024 a la fecha coordina el espacio cultural independiente Miciela estudio, desde donde gestiona, escribe, es mediadora lectora, además revisa y cataloga una biblioteca heredada. De ahí surge su proyecto Ex–Libris. Biblioteca en deconstrucción apoyado por el Fondo Transborder en su edición 2024-II y sigue en proceso.

