Sergio Nevárez pasó este año de funcionario con reflectores a personaje sepultado por su propia ambición. Su paso por la JMAS terminó no por un golpe externo sino por una avaricia política mal calculada que lo llevó a confundir la gestión pública con una precampaña adelantada rumbo a 2027.
Durante meses se vendió como inevitable candidato del PAN a la alcaldía de Ciudad Juárez. Lo hizo demasiado pronto y demasiado alto. En lugar de concentrarse en resolver el desastre estructural del sistema de agua optó por convertir cada problema en un pretexto para golpear al gobierno municipal y posicionarse mediáticamente. Mientras las tuberías colapsaban y las calles se hundían Nevárez estaba más ocupado en la grilla que en la operación.
El saldo de su gestión es claro. Hoy, en nuestro Anuario 2025, Nevárez representa al Oso del Año. Tarifas al alza un esquema de indexación progresiva aprobado bajo su voto rezago en infraestructura y una ciudadanía harta de promesas técnicas que no se tradujeron en mejoras reales. La narrativa de eficiencia se le deslavó con la primera lluvia y dejó al descubierto una administración más preocupada por el discurso que por el servicio.
El punto de quiebre llegó cuando la gobernadora Maru Campos decidió poner orden. Primero frenó sus intentos de incremento tarifario luego toleró su activismo político y finalmente le marcó el alto. Las señales fueron claras cuando la mandataria reconoció en noviembre pasado públicamente que Nevárez tenía otras prioridades políticas con otros grupos. Traducido al lenguaje del poder eso significó el fin.
Buscó cobijo donde pudo incluso fuera de su partido y terminó quedándose sin respaldo. En política quien se adelanta demasiado suele quedarse solo. Nevárez abandonó la JMAS antes de tiempo pero también abandonó la posibilidad de ser tomado en serio.
Hoy su nombre pesa menos que los socavones que dejó y su futuro político se diluyó en el mismo lugar donde acabaron sus aspiraciones en el fondo del olvido juarense.
La ciudad sigue esperando soluciones al problema del agua. Él ya no.

