Su amor por la música comenzó cuando apenas tenía 11 años, gracias a la insistencia de su madre, quien buscaba que sus hijos encontraran una actividad para desarrollar sus habilidades.
Hoy, Abraham Ramirez tiene 23 años, cursa el séptimo semestre de la Licenciatura en Música de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y acaba de regresar de Europa, donde representó a México con su trompeta, acompañado de un mariachi y una compañía de ballet folclórico de Ciudad Juárez.
“Todo se remonta a cuando tenía 11 años. Tengo ya 12 años tocando la trompeta y fue, no por decisión propia, sino porque mi mamá me obligó a ser músico. Realmente no lo veo como algo malo, es algo muy bueno y me di cuenta de que me gusta y me apasiona demasiado”, recordó el joven universitario.
Abraham creció en Praderas del Sur, en el sector de Las Torres, cerca de Plaza Búfalo. Sus primeros acercamientos a la música ocurrieron en la Agrupación Comunitaria Santiago Troncoso, donde su madre lo llevaba a tomar clases.
Al principio se resistía a asistir, pero con el paso del tiempo descubrió una vocación que terminaría convirtiéndose en su forma de vida.
“Mi mamá siempre ha sido de las personas que no es de que no quieras, es de que tienes que ir. Al principio no me gustaban las clases, no quería ir a tocar, pero después yo mismo le decía que tenía que llevarme”, relató.
Cuando a su madre comenzó a dificultársele llevarlo a las clases, Abraham estaba tan interesado en la música que buscaba la manera de trasladarse por su cuenta. Aquella resistencia inicial había quedado atrás.
El inicio, con las cumbias
Su trayectoria profesional comenzó aproximadamente entre 2014 y 2015, cuando empezó a tocar cumbias con agrupaciones tropicales de Ciudad Juárez.
Entre ellas recuerda a Son de Juárez, conocida anteriormente como CDJ, La Bella Sonora, La Tropical Sonora y Kuru y su Black Sonora. También recibió invitaciones de La Calle Colombiana y La Sonora Skándalo
“Después comencé a trabajar de la música, empecé tocando cumbias en grupos de sonora, grupos tropicales de aquí de Juárez. Con ellos me tocó abrirle shows a Margarita, la Diosa de la Cumbia, y me tocó estar con Remmy Valenzuela”, compartió.
En 2020, durante la pandemia, comenzó una nueva etapa al incorporarse al mariachi, género que considera especialmente exigente por sus recursos interpretativos, la variedad de repertorio y la sensibilidad necesaria para ejecutar cada pieza.
Desde entonces ha encontrado nuevas oportunidades profesionales, entre ellas la posibilidad de llevar la música tradicional mexicana a escenarios internacionales.
“El mariachi es complicado de tocar y complicado de interpretar. Tiene ciertas articulaciones, ciertas vibraciones, es más de meterle sentimiento, de hacer ciertos matices”, explicó.
Para Abraham, otra de las dificultades de este género es la enorme cantidad de canciones que debe dominar un músico profesional, particularmente las composiciones popularizadas por intérpretes como Juan Gabriel y José Alfredo Jiménez.

“El repertorio es infinito, no te lo acabas por más que quieras. Es un género muy difícil y también muy bonito. Es de los que más me ha gustado trabajar hasta la fecha”, agregó.
Su experiencia en Europa
La oportunidad de viajar a Europa llegó con el Mariachi Así es México, cuando la Compañía Ballet Folklórico Ka’rea participó en un festival internacional donde también estuvieron representadas Eslovaquia, República Checa y Alemania.

Aunque los bailarines podían presentarse con música grabada, los integrantes mexicanos decidieron acompañar sus coreografías con mariachi en vivo, una elección que terminó convirtiéndose en uno de los principales atractivos de su participación.
“Nosotros queríamos ser un poquito más originales y llevar el mariachi. Fue algo muy diferente porque te abre la perspectiva de lo que piensan los europeos sobre la música mexicana”, narró.
La respuesta del público sorprendió al trompetista. Durante sus recorridos, numerosas personas se acercaban para solicitar fotografías, escuchar canciones y conocer más sobre México.
Los trajes tradicionales, los sombreros y la música despertaban la curiosidad de quienes encontraban a los integrantes de la delegación mexicana en las calles.
“Íbamos caminando con el traje y el sombrero, tocábamos y todos se detenían a vernos. Nos bastaba tocar poquito para que estuvieran todos ahí con nosotros”, recordó.

Aunque el idioma representaba una dificultad para comunicarse, la música permitió establecer una relación inmediata con los espectadores, quienes solicitaban canciones y fotografías.
Para Abraham, aquella experiencia también modificó su percepción sobre la presencia de la música mexicana en otros países.
“Muchos nos detenían para pedirnos una foto, que les prestáramos el sombrero o que les tocáramos una canción. A pesar de que el idioma es una barrera, me di cuenta de que la música nos unió por completo a todos”, expresó.
Durante el viaje descubrió que representar a México tenía un significado especial. La procedencia de cada integrante pasaba a segundo término cuando el público identificaba los sonidos del mariachi.
Algunas personas desconocían la ubicación de Ciudad Juárez, pero reconocían inmediatamente la música y los elementos tradicionales mexicanos.
“Cuando nos preguntaban de dónde éramos, les decíamos que de México, de Ciudad Juárez. Algunos no sabían dónde estaba, pero sabían que éramos mexicanos. Eso fue algo que me gustó mucho”, comentó.
La participación mexicana también obtuvo un reconocimiento dentro del festival, que Abraham describió como una competencia entre compañías folclóricas.

El primer premio correspondió a Eslovaquia, mientras que la delegación juarense recibió otra distinción, cuya posición exacta no pudo precisar.
“Yo creo que ganamos a la gente. Fueron los que más nos paraban, no tanto en el concurso, sino cuando estábamos caminando o desfilando. Siento que ganamos, a lo mejor no el premio mayor, pero ganamos el cariño de la gente de allá”, aseguró.
Su formación en la UACJ
De regreso en Ciudad Juárez, Abraham continúa su formación en la UACJ, donde reconoce avances importantes en la enseñanza musical, aunque considera que la licenciatura todavía necesita mayor infraestructura y espacios adecuados.
Destaca especialmente la preparación de sus profesores y las herramientas que reciben los estudiantes para desarrollarse en ámbitos como la docencia y la gestión cultural.
El estudiante considera que uno de los principales aciertos del programa académico es ofrecer alternativas profesionales que van más allá de la interpretación musical.
La posibilidad de convertirse en profesor, organizar actividades artísticas o desarrollar proyectos culturales forma parte de la preparación universitaria.
“Me gusta mucho que nos den herramientas para enseñar, para dar clases y para ser gestores culturales. Si quieres formar un proyecto cultural o una escuela, te enseñan cómo hacerlo”, explicó.
El ambiente universitario también ha sido importante en su desarrollo. Muchos de sus compañeros se conocen desde la infancia, cuando comenzaron a participar en agrupaciones musicales de la ciudad.
Esa convivencia, asegura, ha permitido construir relaciones de colaboración y compañerismo dentro de la carrera.
“La verdad es que está súper relajado el ambiente. Como la mayoría ya nos conocemos desde niños, es muy tranquilo. Siempre dicen que entre músicos hay muchas envidias, pero yo estoy muy contento con mis compañeros y maestros”, comentó.
La música como herramienta social
Desde su experiencia, Abraham considera que Ciudad Juárez ha registrado cambios importantes en el desarrollo cultural durante los últimos años.
Recuerda que durante su infancia las agrupaciones musicales infantiles constituían una de las principales alternativas de formación artística, mientras que actualmente observa una mayor diversidad de proyectos, murales, actividades comunitarias e iniciativas impulsadas por jóvenes creadores.
“Sí he notado que en cuestiones de proyectos ha avanzado demasiado la ciudad. Tengo conocidos que han gestionado proyectos culturales, que han hecho murales y otras actividades”, manifestó.
El universitario considera que las iniciativas artísticas también contribuyen a transformar la imagen urbana y fortalecer la participación de los jóvenes en la vida comunitaria.
En su opinión, actualmente existe un mayor interés por impulsar proyectos que permitan aprovechar los espacios públicos y acercar distintas expresiones culturales a la población.
“Antes no recuerdo haber visto tantas cosas de ese tipo. Ahora veo gente a la que realmente le interesa embellecer la ciudad”, expresó.
Para el trompetista, la cultura también desempeña una función social importante en una comunidad que enfrenta problemas de violencia y desigualdad.
Su propia experiencia en las agrupaciones infantiles le permitió comprender que la formación artística puede ofrecer alternativas de desarrollo y convivencia a niños y adolescentes.
“Yo creo que ayuda bastante. Uno de los objetivos que tenían las agrupaciones era formar mejores seres humanos, no músicos como tal”, reflexionó.
Abraham considera que estos espacios pueden ayudar a prevenir conductas delictivas al ofrecer a los jóvenes actividades que fortalezcan su disciplina, sus habilidades y sus relaciones con otras personas.
“Creo que lo cumplieron bien y que nos ayuda demasiado a que muchos jóvenes no estén delinquiendo en las calles, no estén robando”, agregó.
La historia de Abraham comenzó con una madre que insistía en llevar a su hijo a clases de música en un centro comunitario del suroriente de Ciudad Juárez.
Doce años después, aquella decisión lo ha llevado a estudiar profesionalmente, trabajar con diferentes agrupaciones y representar a México en Europa.
Su trayectoria muestra cómo una oportunidad de formación artística durante la infancia puede convertirse en una profesión y abrir caminos que antes parecían lejanos.
A sus 23 años, el trompetista ha recorrido diferentes ciudades de México, Estados Unidos y Europa gracias a su participación en agrupaciones musicales, principalmente de mariachi.
“En primera, pues que no se detengan. Si es algo que les gusta, si es algo que los llena de pasión, si es algo que los hace vibrar, yo creo que jamás deben dudar de lo que sus corazones les digan”, recomendó a los jóvenes interesados en estudiar música.
Abraham considera que existe un campo laboral importante para quienes deciden prepararse profesionalmente. Su propia experiencia le ha permitido trabajar con diferentes agrupaciones, acompañar a artistas reconocidos y viajar a lugares que anteriormente parecían lejanos.
El universitario asegura que la música también puede convertirse en una actividad económicamente favorable, siempre que exista preparación, compromiso y disposición para aprovechar las oportunidades.
“Si se quieren llegar a profesionalizar, realmente se puede vivir súper bien de la música. Yo conozco personas que han hecho demasiado con la música, han conocido muchos artistas. Para mí es un pasaporte de vida, de experiencias, de demasiadas cosas”, expresó.
Su trayectoria como trompetista lo ha llevado a recorrer buena parte del territorio mexicano, con presentaciones y actividades musicales en ciudades de Durango, Guadalajara, Casas Grandes, San Luis Potosí, Ciudad de México, Puebla y Tlaxcala.
También ha tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos, donde ha conocido Austin, Albuquerque, Dallas y Atlanta, mientras que recientemente realizó su primer recorrido por Europa.
“Gracias a la música conozco una gran parte de México. En Estados Unidos he ido muy poquito y ahorita lo más lejos que he llegado ha sido hasta Europa. Estuve en Italia, en Roma, en Francia, en París. Me ha abierto muchas puertas”, compartió.
La experiencia internacional representó un paso importante en su carrera, particularmente por la oportunidad de llevar el mariachi a escenarios europeos y compartir la música tradicional mexicana con públicos de diferentes nacionalidades.
Sin embargo, los viajes constituyen solamente una parte de las experiencias que ha acumulado. Abraham también ha participado en conciertos junto a artistas de trayectoria internacional.
“Con el mariachi he acompañado a artistas de talla internacional. Me tocó estar con Natalia Jiménez y con Siddhartha. Son experiencias que he tenido gracias a la música”, relató.
Una de sus participaciones más importantes ocurrió durante la edición del año pasado del festival Juan Gabrielísimo, cuando tuvo la oportunidad de acompañar con el mariachi a la cantante española Natalia Jiménez.
El joven músico recordó que formó parte de la presentación con la que concluyó el concierto de la intérprete, una experiencia que considera significativa dentro de su desarrollo profesional.
“Me tocó en el Juan Gabrielísimo del año pasado, me tocó cerrar el concierto de Natalia Jiménez junto a ellos, acompañarla como un mariachi”, recordó.
También participó como músico acompañante de Siddhartha durante una presentación en un festival Tecate, experiencia que le permitió acercarse a otro estilo musical y compartir escenario con un artista reconocido.
A estas oportunidades se suman los encuentros con músicos de algunas de las agrupaciones de mariachi más importantes, experiencias que ha podido desarrollar tanto en su actividad profesional como durante su formación universitaria.
“Gracias al mariachi de aquí de la universidad también he conocido muchas personas, muchos músicos. He convivido con músicos del Mariachi Vargas, del Mariachi Los Camperos y del Mariachi Los Gallegos”, comentó.
Para Abraham, estos encuentros representan oportunidades de aprendizaje que complementan los conocimientos adquiridos en las aulas de la UACJ, particularmente por el contacto con intérpretes de amplia experiencia.
Además, considera que las relaciones construidas a lo largo de su carrera tienen un valor especial, pues muchas de ellas permanecen y pueden convertirse en nuevas oportunidades profesionales.
“Son demasiadas personas que no son de paso, llegan para quedarse. Entonces, eso es lo que a mí me ha abierto la música”, manifestó.
El trompetista considera que estudiar una licenciatura permite ampliar las posibilidades de desarrollo profesional, además de proporcionar conocimientos que ayudan a desenvolverse en distintos escenarios musicales.
Su recomendación para los jóvenes de Ciudad Juárez interesados en seguir una carrera artística es aprovechar los espacios de formación disponibles y mantener la constancia necesaria para alcanzar sus objetivos.
“Eso es lo que yo les puedo decir a los muchachos que quieran dedicarse a esto. Si realmente les gusta, les interesa y tienen ganas, se puede lograr lo que sea”, concluyó.

