La izquierda latinoamericana recibió buenas noticias desde Brasil, donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo la victoria en la segunda vuelta electoral frente al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, de acuerdo con los resultados difundidos por el diario Folha de S. Paulo.
Con el 99.77 por ciento de los votos escrutados, Lula alcanzó el 51.76 por ciento de los sufragios, equivalentes a 64 millones 76 mil 924 votos, mientras que su adversario obtuvo el 48.24 por ciento, con 59 millones 727 mil 910.
El Tribunal Electoral de Brasil declaró ganador al mandatario izquierdista, quien consiguió así un cuarto periodo presidencial no consecutivo, después de gobernar entre 2003 y 2010 y regresar al poder en 2023.
La victoria representa un resultado favorable para las fuerzas progresistas de América Latina, debido al peso político y económico de Brasil y a la trayectoria de Lula como uno de los principales referentes de la izquierda regional.
La elección también significó un revés para el bolsonarismo. Flávio Bolsonaro, de 45 años, buscaba devolver a su familia al poder después de la derrota de su padre, Jair Bolsonaro, en 2022. El expresidente cumple una condena por su participación en un intento de golpe de Estado.
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El resultado adquiere especial relevancia ante el avance de fuerzas conservadoras en distintos países latinoamericanos y la influencia política del presidente estadounidense Donald Trump, aliado del candidato derrotado.
Para Lula, de 80 años, el nuevo mandato representa la continuidad de un proyecto que ha colocado los programas sociales, la reducción de la pobreza y la defensa de la soberanía brasileña entre sus principales prioridades.
Su triunfo también permite mantener a Brasil como uno de los principales gobiernos de izquierda de América Latina, junto con México, en un escenario regional marcado por la disputa entre proyectos políticos de distintas orientaciones.
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Sin embargo, el estrecho margen electoral refleja la profunda polarización de la sociedad brasileña. Lula deberá enfrentar una oposición conservadora con presencia importante en el Congreso y en los gobiernos estatales, además de las exigencias económicas de la población.
La victoria del mandatario brasileño constituye así una buena noticia para la izquierda latinoamericana, que conserva en la mayor economía de la región a uno de sus dirigentes más experimentados y reconocidos internacionalmente.

