Las protestas por el encarecimiento de la vida se extienden por Europa, donde cientos de miles de ciudadanos han salido a las calles para exigir mejores salarios, vivienda accesible, mayor inversión educativa y protección de los servicios públicos. Francia e Italia concentran algunas de las movilizaciones más importantes, en medio de un creciente descontento con las políticas económicas de sus gobiernos.
Je crois que personne ne se rend très bien compte du monde qu’il y avait à Paris pour manifester aujourd’hui. Je crois n’avoir jamais vu ça. #17octobre #24octobre https://t.co/vLjIBXzYcO
— Pierrick L (@PierrickLVN) October 24, 2026
Este sábado, Francia registró una nueva jornada de manifestaciones que reunió entre 410 mil y casi 800 mil personas, según los cálculos de las autoridades y de la Confederación General del Trabajo (CGT), respectivamente. En París, la organización sindical contabilizó 250 mil participantes, mientras que la prefectura de policía estimó 110 mil.
El gobierno de Emmanuel Macron desplegó un amplio operativo de seguridad y modificó el recorrido de la manifestación en la capital para evitar nuevos disturbios, después de los enfrentamientos registrados durante las protestas de la semana anterior.
La policía utilizó gases lacrimógenos en distintas ciudades, entre ellas París, Lyon, Estrasburgo y Marsella. También se reportaron intervenciones con cañones de agua en Niza y Nantes. Los sindicatos cuestionaron las restricciones a las manifestaciones, al considerar que afectan el derecho a la protesta.
Las demandas incluyen mayores recursos para escuelas y universidades, contratación de profesores, mejores condiciones laborales y medidas para enfrentar los gastos cotidianos. El movimiento de los chalecos amarillos, protagonista de las movilizaciones de 2018 y 2019, anunció otra jornada de protesta para el próximo 31 de octubre.
En Italia, miles de jóvenes marcharon este mismo sábado por Milán para denunciar los elevados alquileres, los bajos ingresos y las prioridades presupuestarias del gobierno de Giorgia Meloni. La movilización se desarrolló bajo un fuerte dispositivo policial, después de los saqueos y enfrentamientos registrados el fin de semana anterior.
Las protestas italianas también alcanzaron Roma, Bolonia y Turín. En algunas ciudades hubo barricadas, quema de contenedores y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que utilizaron cañones de agua para dispersar a grupos de manifestantes.
De auerdo con varias agencias informativas, el descontento se ha extendido igualmente a España, donde las organizaciones de inquilinos reclaman soluciones a la crisis de vivienda y al incremento de los alquileres. En Portugal, las protestas cuestionan los desalojos y el costo de los alimentos, mientras que en Bélgica estudiantes y docentes rechazan los recortes educativos y el aumento de las tasas.
Grecia también ha registrado movilizaciones de profesores por las condiciones del sistema educativo. En Albania, las manifestaciones tienen un componente adicional de rechazo a la corrupción y a las políticas del gobierno de Edi Rama.
Según un recuento publicado por El País, entre el 15 de septiembre y el 23 de octubre se registraron al menos 177 protestas en 12 países europeos. Aunque las movilizaciones responden a problemas nacionales distintos y no constituyen un movimiento coordinado, coinciden en demandas relacionadas con la vivienda, la educación y el poder adquisitivo.
El escenario anticipa nuevas jornadas de presión social. Francia tiene convocatorias para el 31 de octubre y el 5 de noviembre, mientras que en Italia está prevista una huelga general para el 20 de noviembre. Los gobiernos europeos enfrentan así una sucesión de movilizaciones que exigen respuestas a las dificultades económicas de sus habitantes.

