En medio de las protestas que se registran en Francia e Italia, el movimiento estudiantil en Albania se recrudeció este martes, cuando miles de jóvenes y profesores universitarios volvieron a tomar las calles de Tirana, la capital del país, para exigir la renuncia del primer ministro Edi Rama, en una séptima jornada de movilizaciones marcada por enfrentamientos, detenciones y una creciente tensión política.
Las manifestaciones, impulsadas por el aumento del costo de la vida, las deficiencias del sistema educativo y las denuncias de corrupción gubernamental, han adquirido una dimensión nacional, mientras organizaciones estudiantiles y sindicatos de profesores advierten que mantendrán las protestas diariamente hasta obtener respuestas a sus demandas.
En un intento por abrir canales de comunicación, Rama colocó siete sillas rojas frente a sus oficinas, cada una con un mensaje que invitaba al diálogo. Sin embargo, el gesto fue rechazado por los manifestantes, quienes retiraron las sillas y las destrozaron frente a la sede gubernamental.
La inconformidad ha derivado en episodios de violencia, entre ellos el incendio de la sede del Tribunal Supremo. De acuerdo con el balance de las autoridades albanesas, durante los primeros siete días de movilizaciones resultaron heridas 310 personas, entre ellas 191 policías, 88 manifestantes y 31 transeúntes.
Las autoridades sanitarias informaron que tres de los lesionados requirieron intervenciones quirúrgicas debido a la gravedad de sus heridas.
En paralelo, las fuerzas de seguridad han detenido a más de un centenar de personas, mientras un tribunal de Tirana dictó medidas cautelares contra once de los arrestados, incluyendo restricciones para acercarse a edificios públicos y la obligación de comparecer ante las autoridades judiciales.
La crisis también llegó al ámbito diplomático. El presidente albanés, Bajram Begaj, sostuvo reuniones con representantes de Estados Unidos, la Unión Europea y Alemania, además de expresidentes del país, para analizar el deterioro de la situación política y social.
La representación diplomática estadounidense condenó los actos violentos y llamó a ejercer el derecho a la manifestación de manera pacífica.
Mientras tanto, estudiantes y profesores mantienen su exigencia de cambios en el Gobierno, en un escenario de creciente confrontación que coloca a Albania entre los países europeos donde la movilización social ha adquirido mayor intensidad.

