El Gobierno de Francia comenzó a restringir la circulación nocturna en varias ciudades del país, luego de un fin de semana de protestas antigubernamentales que dejaron miles de detenidos, cientos de policías heridos y alrededor de 3 mil establecimientos comerciales afectados por saqueos y destrozos.
La decisión fue anunciada este lunes por el primer ministro, Sébastien Lecornu, quien ordenó a los prefectos aplicar toques de queda parciales en los sectores donde se concentraron los disturbios, con el propósito de contener nuevos episodios de violencia.
Las primeras restricciones entrarán en vigor en Lille, Douai, Wattignies y Denain, cuatro ciudades del norte de Francia donde los habitantes no podrán circular entre las 20:00 y las 06:00 horas durante las noches del lunes y martes.
En París también se establecieron limitaciones a la movilidad, con la prohibición de circular entre las 23:00 y las 06:00 horas del martes en las zonas afectadas. Además, las manifestaciones quedarán restringidas desde las 20:00 horas en sectores como la plaza de la República, donde permanecen decenas de personas bajo vigilancia policial.
Lecornu explicó que los disturbios se han concentrado principalmente en determinadas zonas urbanas y consideró que las restricciones parciales constituyen una respuesta más adecuada que declarar un estado de emergencia nacional, aunque advirtió que esta última medida podría adoptarse si las circunstancias lo requieren.
La magnitud de las movilizaciones quedó reflejada en las cifras difundidas por el Ministerio del Interior. Durante las protestas del sábado participaron alrededor de 800 mil personas en todo el país, mientras que 2 mil 397 fueron detenidas.
Los enfrentamientos también dejaron 997 policías y gendarmes lesionados, siete de ellos de gravedad.
Por otra parte, el ministro de Comercio, Serge Papin, informó que aproximadamente 3 mil negocios sufrieron daños o saqueos, por lo que el Gobierno prepara mecanismos de apoyo económico para los establecimientos afectados.
A partir del martes se pondrán en marcha medidas de desempleo parcial destinadas a los comerciantes perjudicados, además de recursos públicos para contribuir a su recuperación.
En medio de esta situación, Lecornu convocó a una reunión con las principales agencias de inteligencia del país, entre ellas la Dirección General de Seguridad Interior, la Dirección Nacional de Inteligencia Territorial y la Dirección de Inteligencia de la Policía de París.
Al encuentro también fue convocado el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien presentó su dimisión por los cuestionamientos a la gestión de las protestas, aunque el presidente Emmanuel Macron rechazó su renuncia.
El primer ministro insistió en que el restablecimiento del orden público es indispensable para evitar que los saqueos continúen y permitir que los negocios afectados retomen sus actividades.

