Parece que los prianistas encontraron una manera bastante peculiar de acercarse a los jóvenes juarenses. Padres de familia denunciaron a Poetripiados que estudiantes del CBTIS, quienes realizan su servicio social mediante la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), fueron convocados ayer jueves a una supuesta visita a la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH). La actividad terminó siendo una conferencia de Enrique de la Madrid, con la presencia de Marco Bonilla y Daniela Álvarez.
La coincidencia resulta políticamente interesante, porque Bonilla es la carta del panismo y sus aliados para la gubernatura de Chihuahua, mientras Daniela Álvarez tiene aspiraciones, aunque sin muchas posibilidades, de competir por la alcaldía de Ciudad Juárez en 2027. Ambos aparecieron en una conferencia denominada Liderazgo de los jóvenes en tiempos de polarización. Y resulta que entre los asistentes había estudiantes que, según sus padres, desconocían quiénes participarían en el encuentro.
La convocatoria comenzó en un grupo de servicio social, donde se anunció que habría una visita a la UACH con espacio para 40 personas. “Las primeras 40 que se unan al grupo serán las que irán, estará justificado”, decía el mensaje, según las fuentes. Después se creó otro grupo de WhatsApp denominado “Visita a la UACH”, desde el cual comenzaron a distribuirse instrucciones que obviamente no corresponden a una visita universitaria convencional.

Una de ellas resulta especialmente reveladora, sospechosa. Los estudiantes debían presentarse a las nueve de la mañana en su preparatoria, ingresar con uniforme y cambiarse posteriormente a ropa de civil. “AQUEL QUE NO SALGA CIVIL NO PODRA IR”, advertía el mensaje. Más tarde les recordaron llevar pantalón y camisa de cambio, además de dinero o alimentos para consumir en la cafetería. ¿Por qué tanto interés en que desaparecieran los uniformes escolares antes de salir?
De acuerdo con los testimonios familiares, los alumnos fueron trasladados en un camión hasta las instalaciones universitarias. Un video en Tiktok evidencia su ingreso a la UACH. Ahora lo que falta es esclarecer es quién organizó el traslado, qué autoridad escolar lo permitió y si la JMAS conocía el verdadero destino de una actividad vinculada con el servicio social, aunque todo parece indicar que todos sabían a qué iban los estudiantes. Alguien debió encargarse de coordinar semejante excursión.
Y aquí hay otra pregunta. ¿Los estudiantes acudieron por voluntad propia, con información suficiente sobre los participantes, o aceptaron una actividad que se les presentó como parte de sus compromisos escolares? La diferencia importa. El servicio social tiene propósitos educativos y comunitarios, y cualquier participación en actividades de contenido político debe respetar la libertad de los alumnos para decidir, especialmente cuando pueden existir menores de edad entre los convocados.
Esto nos recuerda lo sucedido el 28 de abril de este mismo año, cuando estudiantes del Colegio de Bachilleres fueron movilizados a un encuentro en el Gimnasio de Bachilleres, donde apareció el entonces alcalde de Chihuahua. Entonces se denunció que algunos jóvenes habían sido convocados bajo el argumento de participar en actividades escolares y que durante el evento se distribuyeron artículos con la imagen del político. ¿Otra coincidencia?
Aquello llegó hasta el Instituto Estatal Electoral, pero no pasó nada. El 20 de mayo, el regidor morenista Antonio Domínguez Alderete presentó una denuncia contra Bonilla, el subsecretario de Educación Roberto Anaya Moreno y el director del Colegio de Bachilleres, Reyes Humberto de las Casas. Entre los señalamientos figuraban presuntos actos anticipados de campaña, promoción personalizada y utilización indebida de estudiantes. Anaya negó haber intervenido en la organización del encuentro.
Ahora aparece un episodio con características similares, aunque todavía falta conocer las explicaciones de los responsables. En abril fueron alumnos de Bachilleres; en octubre, según los padres denunciantes, estudiantes del CBTIS vinculados con un programa de servicio social de la JMAS. Y nuevamente aparece Bonilla, esta vez acompañado de Daniela Álvarez. Parece que las conferencias juveniles se están convirtiendo en una parada bastante conveniente para las aspiraciones electorales del panismo.
Por supuesto, cualquier político tiene derecho a conversar con los jóvenes. Lo que debe aclararse es quién pagó el camión, quién organiza las convocatorias y qué papel desempeñan las instituciones públicas. También sería interesante saber si los estudiantes podían negarse a asistir sin consecuencias para su servicio socia, porque todos sabemos, una cosa es promover la participación juvenil y otra muy distinta aprovechar la estructura educativa para reunir público alrededor de quienes buscan candidaturas.
Bonilla y Álvarez tendrán que explicar si conocían las condiciones en que fueron convocados los estudiantes. La JMAS, por su parte, debería informar si autorizó o participó en la actividad. Y los organizadores tendrán que responder por qué se exigió cambiar los uniformes escolares. Si todo fue una visita académica perfectamente normal, seguramente podrán explicar sin dificultad tantas instrucciones, el traslado y la presencia de dos aspirantes electorales.

