El Río Bravo comenzó a ceder después de la importante crecida registrada durante las últimas horas, aunque todavía permanece por encima del nivel considerado de inundación. Protección Civil advirtió que el peligro continuará debido a la humedad acumulada y al reblandecimiento del terreno en las inmediaciones del cauce y el bordo.
De acuerdo con el reporte de la dependencia, elaborado con información del Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos, a las 6:05 de la mañana de este jueves el río registraba una altura aproximada de 2.87 metros.
Durante las 24 horas anteriores alcanzó un máximo de 2.96 metros, mientras que el nivel establecido como referencia de inundación se encuentra en 2.59 metros.
Las estimaciones indican que el caudal continuará descendiendo y podría ubicarse por debajo de ese nivel durante la tarde de este jueves. La tendencia se mantendría durante los próximos días hasta alcanzar aproximadamente 1.04 metros para la tarde del lunes.
La magnitud de la creciente también tiene un referente histórico. Los 2.96 metros alcanzados recientemente superaron los 2.83 metros registrados durante la crecida del 1 de agosto de 2006.
Protección Civil señaló que el descenso del agua no elimina inmediatamente los riesgos. La humedad dejó sectores del terreno reblandecidos, particularmente en las márgenes y el bordo, donde pueden presentarse erosión, hundimientos o inestabilidad.
Por esta razón, las autoridades pidieron no acercarse al río para observarlo, tomar fotografías o videos, así como evitar caminar o permanecer sobre el bordo mientras continúen estas condiciones.
También recomendaron no ingresar a zonas con corrientes o acumulaciones de agua y evitar cualquier intento de cruzar el cauce. Niñas, niños y mascotas deberán mantenerse alejados de las inmediaciones.
Las personas que viven o trabajan cerca del Río Bravo deberán permanecer atentas a las actualizaciones oficiales, ya que Protección Civil continuará dando seguimiento al comportamiento del caudal durante su descenso.

