Donald Trump volvió a utilizar a México como uno de los blancos de su discurso sobre seguridad. Desde la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente estadounidense calificó al país como “epicentro” de la violencia de los cárteles y afirmó que existen territorios bajo control criminal, aunque minutos después reconoció la cooperación con el gobierno mexicano y aseguró que ambos países han conseguido avances importantes.
El mensaje repitió una fórmula frecuente en el discurso de Trump: endurecer el lenguaje contra México mientras reconoce la colaboración bilateral. Esta vez afirmó que el gobierno mexicano debe recuperar territorio de manos de los cárteles, organizaciones que comparó con ISIS y presentó como una amenaza directa para Estados Unidos.
Sin embargo, el propio Trump matizó después sus señalamientos. Dijo mantener una “muy buena relación” con el gobierno mexicano y reconoció que México tampoco quiere a los cárteles. “Hemos logrado grandes avances, verdaderamente grandes avances con México”, afirmó durante su intervención.
El discurso llega además cuando las cifras presentadas por el Gobierno de México muestran avances en distintos indicadores de seguridad. Según datos oficiales, el promedio diario de homicidios dolosos cayó 53 por ciento entre septiembre de 2024 y agosto de 2026, al pasar de 86.9 a 40.8 casos diarios. En ese periodo también se reportaron más de 67 mil detenciones por delitos de alto impacto, el aseguramiento de 534 toneladas de droga y la inhabilitación de 2 mil 771 laboratorios clandestinos y áreas de concentración.
La cooperación con Estados Unidos tampoco se ha detenido. En agosto, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que México mantenía 155 órdenes de detención con fines de extradición vinculadas con investigaciones de agencias estadounidenses. Para entonces, las autoridades mexicanas reportaban también más de 518 toneladas de drogas aseguradas desde el inicio de la administración de Claudia Sheinbaum.
Trump utilizó el escenario de la ONU para presumir, a su vez, las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico y defender el empleo del poder militar contra organizaciones criminales. Reuters reportó que su discurso estuvo centrado en reivindicar su política exterior y presentar un orden internacional alineado con los intereses estadounidenses.
El contraste quedó dentro del mismo discurso. Trump describió a México como un país amenazado territorialmente por los cárteles y, casi al mismo tiempo, reconoció avances y una buena relación con su gobierno. La dureza de sus palabras puede leerse en el contexto de su discurso político interno, mientras que los datos disponibles muestran una relación bilateral donde la cooperación contra el narcotráfico continúa y el gobierno mexicano reporta reducciones importantes en homicidios y golpes a organizaciones criminales.

