Parece que la historia podría repetirse. El conservadurismo concentrado en su llamada “alianza democrática” del prianismo sigue sin encontrar la fórmula para derrotar a Morena. Pese a los ataques, campañas negras y otras linduras de la derecha mexicana, las encuestas conocidas esta semana colocan nuevamente al partido gobernante con una amplia ventaja rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
Todavía faltan nueve meses para las elecciones, por lo que ninguna encuesta permite asegurar desde ahora quién ganará. Sin embargo, las mediciones conocidas esta semana coinciden en algo importante: si hoy fueran las elecciones para diputados federales, Morena quedaría en primer lugar con más del 40 por ciento de los sufragios, mientras PAN, PRI y Movimiento Ciudadano permanecerían muy por debajo.
La encuesta de Buendía & Márquez, publicada esta semana, coloca a Morena con 35 por ciento de intención de voto. El PAN aparece con 11 por ciento, PRI y Movimiento Ciudadano con nueve cada uno, PVEM con cinco y PT con dos. Además, 28 por ciento de los entrevistados todavía no expresa preferencia, una bolsa suficientemente grande para recordar que la elección sigue abierta. Al eliminar a quienes no responden, Morena alcanza 48 por ciento de la preferencia efectiva.
El problema para la oposición aparece en la fragmentación. PAN y PRI reúnen juntos 20 por ciento en la medición de Buendía & Márquez, mientras Movimiento Ciudadano conserva su propio nueve por ciento. Incluso entre quienes consideran que México va por mal camino, el voto se distribuye entre distintas opciones opositoras. La propia encuestadora concluye que ese descontento todavía no encuentra una alternativa común capaz de convertirlo en una mayoría electoral.
Otra medición citada esta semana, atribuida a Enkoll, coloca a Morena todavía más arriba, con 41 por ciento, mientras PAN y Movimiento Ciudadano registrarían 12 por ciento cada uno y el PRI ocho. Esos porcentajes reforzarían el mismo escenario de una ventaja considerable del morenismo. Sin embargo, en el apartado público de Enkoll consultado este 11 de septiembre no aparece una encuesta nacional de diputados federales con esos datos, por lo que esa cifra conviene manejarla con cautela hasta localizar el estudio completo.

La participación será otra pieza de la elección. Si se toma como referencia el promedio histórico de las seis elecciones intermedias celebradas entre 1991 y 2021, cercano al 52 por ciento según los datos proporcionados para este análisis, alrededor de 52 millones de ciudadanos podrían votar en 2027. Bajo ese supuesto, el 35 por ciento registrado por Buendía & Márquez equivaldría, de manera aproximada, a 18 millones de sufragios para Morena.
Hay también señales que el oficialismo tendrá que observar. Morena ha perdido parte de la holgura que mostró después de la elección presidencial. En febrero de este año, Buendía & Márquez lo colocaba en 34 por ciento, después de haber registrado 46 por ciento un año antes. Aun así, ningún partido opositor consiguió absorber aquella disminución en proporción suficiente para acercarse; buena parte terminó engrosando al electorado independiente.
Por ahora, la batalla de 2027 parece menos una competencia cerrada contra Morena y más una carrera entre PAN, PRI y Movimiento Ciudadano para determinar quién encabeza la oposición.

